La disestesia consiste en la aparición de sensaciones desagradables, frecuentemente dolorosas, que no quedan justificadas objetivamente por un estímulo determinado. En este sentido se relaciona con otras alteraciones similares como el dolor neuropático y la alodinia.

En este artículo describiremos qué es exactamente la disestesia y cuáles son sus causas, así como cinco de los tipos de disestesia más habituales: la cutánea, la que se asocia con sensaciones de ardor, la del cuero cabelludo, la oclusal (o mordisco de fantasma) y la genital.

¿Qué es la disestesia?

El término “disestesia”, que proviene del griego y se traduce como “sensación anormal”, se utiliza para denominar un fenómeno perceptivo que consiste en la aparición de sensaciones de dolor, quemazón, cosquilleo, picor u otras molestias sin que intervenga un estímulo causal, mientras que otras veces se trata de percepciones alteradas de estímulos reales.

Siguiendo esta definición la disestesia incluiría, por ejemplo, sensaciones de dolor al cepillarse el pelo y al ponerse o quitarse la ropa, así como la percepción continuada de un hormigueo en los dedos de los pies o de las manos.

Lo más habitual es que los episodios de disestesia se den en las piernas y en los pies, si bien también es común que estas sensaciones aparezcan en los brazos, en la cara o como una sensación de presión alrededor del torso, tanto del pecho como del abdomen.

Las percepciones anormales pueden darse de forma puntual y breve, pero esto no siempre es así: en algunos casos la disestesia consiste en la presencia mantenida de una molestia sin una causa objetiva identificable.

Las personas que sufren este síntoma con frecuencia refieren que se agrava cuando intentan conciliar el sueño, después de hacer ejercicio o esfuerzo y como consecuencia de cambios en la temperatura del ambiente.

Causas de esta alteración

Las sensaciones que se categorizan como disestesia tienen un origen neurológico. Con frecuencia se deben a lesiones en los nervios raquídeos y espinales causadas por trastornos del sistema nervioso. En este sentido muchos episodios de disestesia se pueden incluir en la etiqueta general de “dolor neuropático”.

Por tanto, y aunque de forma intuitiva muchas personas con este síntoma piensen que el daño se localiza en la piel (o en otra parte del cuerpo donde sientan el dolor), lo cierto es que la alteración se asocia a los nervios.

Una causa muy habitual de la disestesia es la esclerosis múltiple, que lesiona las vainas de mielina, interfiriendo en la transmisión de impulsos electroquímicos a través del sistema nervioso. Esto provoca que el cerebro tenga dificultades para interpretar las percepciones que recibe de las fibras periféricas y que la experiencia sensorial consciente resulte anómala.

Otros factores que se asocian con la aparición de disestesia son la diabetes mellitus, el herpes, el síndrome de Guillain-Barré, la enfermedad de Lyme, los accidentes cerebrovasculares que afectan al tálamo, la abstinencia de sustancias como el alcohol, el consumo de algunos medicamentos y los tratamientos con quimioterapia.

Por otra parte existen autores que defienden que la disestesia tiene un origen psicógeno; desde este punto de vista este síntoma se clasificaría como un trastorno psicosomático, y se ha relacionado con alteraciones como la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. No obstante, la investigación confirma la presencia de lesiones neurológicas en muchos casos.

Tipos de disestesia

La literatura científica ha recogido distintos tipos de disestesia que resultan especialmente frecuentes o significativos por su interés clínico. Veamos en qué consiste cada uno de ellos.

1. Disestesia cutánea

La disestesia cutánea es un tipo muy común de esta alteración, puesto que la mayoría de episodios se asocian a sensaciones en la piel. Como hemos dicho previamente, estas incluyen el dolor pero también el picor, el hormigueo o el ardor.

2. Disestesia con ardor

Es frecuente que las personas con disestesia sientan una sensación de quemazón intensa en distintas partes del cuerpo, como si se estuvieran quemando. Un subtipo especial es el síndrome de boca ardiente, una forma de disestesia oral que se caracteriza por un dolor similar al de las úlceras bucales.

3. En el cuero cabelludo

La disestesia también aparece habitualmente en el cuero cabelludo. En estos casos los pacientes refieren tanto dolores como quemazón y otras molestias. Técnicamente se trata de un subtipo de disestesia cutánea, aunque también se ha estudiado de forma independiente.

4. Disestesia oclusal (mordisco de fantasma)

La disestesia oclusal, conocida también como “mordisco de fantasma”, se produce a menudo después de intervenciones quirúrgicas dentales. Se caracteriza por una molesta sensación de estar forzando las mandíbulas de modo similar a un mordisco mantenido y frecuentemente provoca dolor intenso al ingerir comida y líquidos.

5. Disestesia genital

Se han detectado más casos de disestesia genital en hombres que en mujeres. Generalmente se asocia a una sensación de quemazón; cuando las molestias se localizan en el pene se habla de disestesia peneana, mientras que si el ardor se da en el escroto se utiliza el concepto “síndrome de escroto ardiente”.