Una fobia específica vinculada a la niebla.

La homiclofobia, o nebulafobia, es el miedo persistente e intenso a la niebla. Se trata de un tipo de fobia específica que puede estar relacionado con la transmisión mediática sobre situaciones de peligro, donde la niebla se presenta de manera recurrente. Así mismo puede estar provocada por experiencias previas y desagradables relacionadas con este fenómeno de la naturaleza.

A continuación veremos qué es la homiclofobia, cuáles son algunas de sus características principales así como sus posibles causas y tratamiento.

Homiclofobia: miedo persistente a la niebla

La homiclofobia, también conocida como nebulafobia, es el miedo persistente e intenso a la niebla. Al tratarse de un temor provocado por la exposición a un estímulo propio de la naturaleza, la homiclofobia puede ser considerada una fobia de tipo específico al ambiente natural.

Tal como ocurre con otras fobias de tipo especifico, la homiclofobia se caracteriza por un miedo determinado y fácilmente distinguible de otros. En este sentido, a diferencia de una fobia de tipo social, la fobia específica no suele extenderse a muchos estímulos más allá del principal desencadenante, en este caso la niebla.

No obstante, nos dice B (2005), que el desarrollo de una fobia específica a determinado estímulo, aumenta las posibilidades de desarrollar otra fobia a un estímulo muy similar. Así mismo, aumenta la probabilidad de tener miedos a estímulos variados, aunque no necesariamente sean fóbicos.

Finalmente, la homiclofobia puede formar parte de un cuadro clínico más amplio, por ejemplo, de una fobia social o de un cuadro de ansiedad generalizado. Es decir, puede manifestarse como uno más de los elementos que rodean un amplio espectro de experiencias de estrés a distintos estímulos, cuestión que es importante tomar en cuenta para su definición.

Antes de explicar algunas de sus posibles causas, comenzamos por describir brevemente el fenómeno natural de la niebla.

¿Qué es la niebla?

A grandes rasgos la niebla es el resultado de las nieves que se forman a baja altura, cerca del nivel del suelo. De igual manera, la niebla puede generarse como resultado del vapor que emana desde el suelo, por una acumlulacion de agua a una temperatura más alta que la del aire alrededor.

Así pues, la niebla no es por sí misma un elemento potencialmente dañino o riesgoso para ningún organismo. No obstante, en según qué circunstancias se experimenta, la niebla si puede representar un estímulo que desencadena alarma o incluso miedo excesivo.

Síntomas

Así como ocurre con todas las fobias, este miedo es experimentado de manera persistente e irracional, queriendo decir que no se explica por los códigos culturales del entorno en el que se vive.

La experiencia exagerada de miedo se traduce en un cuadro momentáneo de ansiedad, con su correspondiente respuesta fisiológica: mareos, hiperventilación, agitación cardiaca, sudoración excesiva, entre otras. En un caso de experiencia de ansiedad más aguda, la homiclofobia también puede provocar un ataque de pánico.

Posibles causas

Tal como ocurre con otro tipo de fobias específicas, la homiclofobia es un fenómeno con múltiples causas. En el caso concreto de miedo persistente a la niebla, uno de los elementos desencadenantes puede ser la exposición prolongada a medios de comunicación o películas en donde las situaciones de riesgo se presentan frecuentemente en oscuridad, y así mismo en niebla. Eso puede generar algunos imaginarios que finalmente favorecen las asociación entre niebla y peligro inminente.

Por otro lado, las fobias pueden estar provocadas o intensificadas por la exposición real (no imaginada), previa o presente, a situaciones de peligro donde el estímulo está involucrado.

Por ejemplo, la niebla es un fenómeno natural que se presenta en muchos lugares de tránsito frecuente. En buena parte de las carreteras que conectan las grandes ciudades, la niebla es es uno de los elementos más presentes.

Dependiendo de la época del año, la altura y la zona específica donde se produce, la densidad de la niebla puede ser mayor o menor, y puede afectar significativamente la visión del conductor. Por lo mismo, y a pesar de ser inofensiva por sí sóla, la niebla uno de los fenómenos naturales más relacionado con accidentes de tránsito. Una experiencia previa de este tipo puede estar relacionada con el desarrollo de esta fobia.

Tratamiento

El tratamiento general de las fobias puede recurrir a distintas estrategias. Una de ellas es favorecer la creación de nuevas asociaciones sobre el estímulo que se percibe como nocivo. Otra es aproximarse progresivamente a este, por medio de acercamientos breves que aumenten con el paso del tiempo. Asi mismo es posible reforzar los esquemas emocionales de afrontamiento a las situaciones que generan estrés.

En el caso específico de la homiclofobia, es importante delimitar si esta procede de una experiencia real o imaginaria de peligro inminente relacionado con la niebla. En caso de que se trate de una experiencia que efectivamente ha ocurrido, otra de las estrategias es evitar exponerse en soledad a la niebla, ya sea en automóvil o a pie, así como buscar algunas alternativas a dicha exposición.

Por el contrario, si se trata de un peligro imaginario, es importante explorar otros elementos que se relacionan con las situaciones donde hay niebla y averiguar si se trata de un temor más complejo o extenso.

Referencias bibliográficas:

  • Fear of Stuff (2016). Fear of Fog. Flex Mag. Recuperado 04 de septiembre de 2018. Disponible en http://www.fearofstuff.com/nature/fear-of-fog/
  • Homichlophobia (2007). Common-Phobias.com. Recuperado 04 de agosto de 2018. Disponible en http://common-phobias.com/Homichlo/phobia.htm
  • Bados, A. (2005). Fobias específicas. Facultad de Psicología, Universitat de Barcelona. Recuperado 04 de septiembre de 2018. Disponible en http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/360/1/113.pdf.