Un tipo de fobia específica. Pexels.

Las fobias son miedos irracionales y desproporcionados antes estímulos o situaciones que generalmente no son nocivas, o que si lo son, no lo son lo suficiente como para generar esas altas dosis de miedo. Existen miles de fobias distintas. En este artículo conoceremos una de ellas, la katsaridafobia, que consiste en el miedo intenso a las cucarachas.

Conoceremos en qué consiste exactamente esta fobia, cuáles son sus síntomas típicos, sus causas más frecuentes y los tratamientos que se suelen emplear para tratarla. Además, haremos un repaso a los tipos de fobias que propone el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales).

Fobias: ¿qué son?

Los síntomas típicos de una fobia (llamada fobia simple o fobia específica) incluyen este miedo intenso sumado a una gran ansiedad cuando se presenta el estímulo (o incluso cuando se imagina), evitación del estímulo en cuestión (o afrontamiento/resistencia con altos niveles de ansiedad) y una afectación del funcionamiento global del individuo que padece la fobia.

Los criterios diagnósticos para considerar que se padece una fobia específica según el DSM-5 (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), incluyen, además, que la ansiedad, el miedo o la evitación existan como mínimo durante 6 meses o más.

Tipos

Existen fobias para prácticamente todos los estímulos, objetos o situaciones posibles. Concretamente, el DSM-5 clasifica las fobias específicas en 5 grupos, en función del tipo de estímulo al que se teme:

  • Fobia a los animales
  • Fobia a entornos naturales
  • Fobia a la sangre-heridas-inyecciones
  • Fobia situacional
  • Otros tipos de fobia

La katsaridafobia se clasificaría como una fobia animal, ya que el estímulo al que se teme en este caso son las cucarachas (un tipo de insecto).

Katsaridafobia: ¿qué es?

Así, la katsaridafobia es un tipo de fobia específica por la cual se temen las cucarachas. Las cucarachas también reciben el nombre de “blatodeos”, y se trata de un tipo de insectos de cuerpo aplanado, que suelen medir entre 3 y 7,5 cm de largo. Dentro del grupo de los “blatodeos” o de las cucarachas también se incluyen las termitas, por ejemplo.

El miedo irracional a las cucarachas se relaciona con intentos de supervivencia de nuestros antepasados cuando se veían expuestos a animales que pudieran suponer una amenaza; en este caso, sin embargo, la katsaridafobia más bien se relaciona con el miedo a estímulos que generan asco, como muchas otras fobias relacionadas (miedo a los insectos pequeños, a las hormigas, a los alimentos podridos, a los ratones, a cuerpos en estado de descomposición, etc.).

De esta forma, aunque “sepamos” que las cucarachas no nos pueden ocasionar un mal grave (ya que suelen ser muy pequeñas e inofensivas), las personas que padecen katsaridafobia sienten una sensación tan desmesurada de asco ante ellas que llegan a sentir pánico cuando las ven, las tienen cerca o las tocan (especialmente si aparecen en sus casas, habitaciones, etc.).

Este “miedo o rechazo al asco” se relaciona también con el miedo a la contaminación o a contraer algún tipo de enfermedad, y es por ello que el origen de la katsaridafobia, como veremos más adelante, también puede tener relación con mecanismos de supervivencia ancestrales.

Síntomas

Los síntomas de la katsaridafobia, como fobia específica que es, son los siguientes:

1. Miedo o ansiedad intensa

El principal síntoma de la katsaridafobia es un miedo o una ansiedad intensa a las cucarachas. Como todas las fobias específicas, el miedo se delimita a un estímulo, objeto o situación concreta y bien especificada (aunque esta delimitación puede variar de unas fobias a otras); en este caso, el estímulo fóbico específico son las cucarachas.

Se puede temer el simple hecho de presenciar una cucaracha; lo habitual es que encontremos este tipo de insectos en el campo, en el propio hogar (debajo de la cama, entre armarios o muebles, etc.) o en otros contextos.

2. Evitación o resistencia

El segundo síntoma de la katsaridafobia es una evitación a las situaciones que pueden implicar ver o que se nos acerque una cucaracha. La evitación también se extrapola a la situación misma de verlas, es decir, las vemos y hemos de salir corriendo porque no podemos “aguantar” ese miedo o ansiedad.

Si no se produce evitación, se produce una resistencia activa al estímulo, con miedo o ansiedad exagerados e inmediatos; es decir, se afronta o se resiste la presencia de las cucarachas pero con gran sensación de malestar.

3. Miedo o ansiedad desproporcionado

Muy similar al primer síntoma, en la katsaridafobia el individuo manifiesta un miedo o ansiedad desproporcionados; esto quiere decir que se producen ante un peligro irreal o un peligro que no es lo suficientemente grave como para explicar dichos síntomas.

Además, también son síntomas desproporcionados en relación al contexto sociocultural en el que se encuentra la persona con katsaridafobia.

4. Miedo o ansiedad persistente

Además, este miedo o ansiedad a las cucarachas persiste en el tiempo, como mínimo durante 6 meses. Este el período de tiempo es indispensable que transcurra con síntomas para poder diagnosticarse una katsaridafobia, según el DSM-5.

5. Malestar importante

Los síntomas anteriores acaban ocasionando un malestar remarcable en la persona, que afecta al funcionamiento de su vida diaria, interfiriendo en él. De esta manera, o existe malestar significativo, o se produce un deterioro en una o más áreas de la vida del paciente (laboral, social, personal…)

Causas

Las causas de la katsaridafobia, como hemos adelantado, se cree que se relacionan con un mecanismo de supervivencia ancestral ante estímulos que producen asco (ya que este mecanismo ayudaba a prevenir la contracción de enfermedades, por ejemplo). Este mecanismo ancestral se extrapola a otros estímulos (otros tipos de insectos, comida en mal estado con olores desagradables, etc.).

Por otro lado, se conoce que las cucarachas suelen vivir en zonas oscuras y cálidas. Es probable que una persona que desarrolle katsaridafobia se haya encontrado en situaciones con poca luz y que una cucaracha le haya rozado la piel, produciéndole una sensación incómoda o de asco. Esta situación puede desembocar en una sensación tan elevada de asco que acabe originando la propia katsaridafobia.

En ambos casos, la katsaridafobia se origina como una respuesta adaptativa y por tanto evolutiva del organismo. Así, sabemos que nuestros antepasados presentaban mecanismos evolutivos que les permitían estar alerta ante animales o incluso ante cucarachas, cuando dormían en cuevas o en lugares oscuros.

Finalmente, la katsaridafobia también se puede originar por experiencias vicarias (observar a otra persona con fobia a las cucarachas sufriendo), experiencias traumáticas con el insecto o incluso por el hecho de tener una predisposición genética a padecer este tipo de fobia.

Tratamiento

Los tratamientos para la katsaridafobia incluyen la terapia psicológica; como en la mayoría de las fobias específicas, se suelen emplear técnicas de exposición al estímulo fóbico y de desensibilización sistemática (DS), junto a técnicas de reestructuración cognitiva.

Así, la katsaridafobia se puede superar. Por ejemplo, si empleamos desensibilización sistemática o técnicas de exposición, podemos ir gradualmente presentándole al paciente imágenes o fotos de cucarachas. De forma progresiva, el estímulo fóbico lo será cada vez más para él (el terapeuta elaborará junto al paciente una jerarquía de ítems previamente); el siguiente paso puede ser que el paciente deba aproximarse a una cucaracha muerta e incluso llegar a tocarla.

Después, se puede hacer lo mismo con una cucaracha viva. Idealmente, los últimos ítems de la DS o de las técnicas de exposición incluirán situaciones donde el paciente deba permanecer en una habitación o sala con las cucarachas sin huir y sin llegar a experimentar ansiedad (o presentar niveles tolerables de la misma).

El objetivo final es que el paciente con katsaridafobia deje de experimentar los síntomas de miedo y ansiedad cuando vea cucarachas, y que su organismo no reaccione sobreactivándose ante tales situaciones o estímulos, desemparejándose así el estímulo fóbico de los síntomas fisiológicos.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. Fifth edition. Washington DC: Author.
  • Pérez, M.; Fernández, J.R.; Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I: Adultos. Madrid: Pirámide.
  • Tortella-Feliu, M. (2014). Los Trastornos de Ansiedad en el DSM-5. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría. Revista iberoamericana de psicosomática, 110: 62-69.