El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una de las alteraciones psicológicas vinculadas a un fuerte sentimiento de angustia que más han captado la atención de los medios y de la cultura popular.

Normalmente, la idea más difundida acerca de este trastorno es que se trata de un extremo patológico del perfeccionismo: una tendencia insana a querer que todo esté en el sitio exacto en el que debería estar. Sin embargo, esta es una creencia errónea. El TOC no se vincula al perfeccionismo, sino a un rasgo de personalidad conocido como Responsabilidad.

¿Qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo es un trastorno psicológico que aparece en los manuales diagnósticos de referencia en el mundo de la psicología clínica y de la psiquiatría. Se caracteriza por la presencia de pensamientos repetitivos e intrusivos (es decir, surgen de manera involuntaria sin que la persona se ponga a pensar en un tema similar) que van asociados a un gran sentimiento de angustia.

Esta sensación de malestar súbito e intenso lleva a la persona a realizar rutinas repetitivas para intentar aliviar la angustia, "cerrándo el círculo" mental abierto por el pensamiento intrusivo a través de una especie de ritual creado por la propia persona.

El TOC puede parecer tribial si asumimos que tan solo es la consecuencia de un pensamiento incómodo, pero no es así; puede llegar a perjudicar seriamente a la persona, alterando de manera drástica su estado de ánimo a medio y largo plazo, y va asociada a una mayor tendencia a intentar suicidarse (aunque, al ser esto último un fenómeno estadístico, no es algo que les ocurra a todas las personas con TOC).

Un ejemplo

Un ejemplo de persona que ha desarrollado TOC es el siguiente. Un joven de 25 años empieza en un trabajo nuevo, y cree que está capacitado para desempeñarse en él. Sin embargo, en el primer día ocupando su puesto, le viene a la mente el recuerdo de una situación en la que, según él, quedó en ridículo frente a toda su clase de instituto por no saber hacer bien una exposición oral.

Esta imagen, unida a la idea de que posiblemente mucha gente se acuerda de aquel suceso, hace que el joven empiece a sentir mucha amgustia y sentimiento de culpa, hasta el punto de no poder pensar em otra cosa en los siguientes minutos. Para "desconectar" de esa sensación, se ve obligado a realizar una acción que ha aprendido a asociar al desvanecimiento de la angustia y la culpabilidad: rascarse la cara siguiendo siempre unos patrones de movimiento, en un orden determinado, y en 13 series, una detrás de otra, representando el número de años que tenía cuando le ocurrió aquello.

La relación del TOC con la baja responsabilidad

Explicar, de manera resumida, que el TOC se vincula a una cantidad excesiva de perfeccionismo puede ser adecuado si se lo estamos explicando sin entrar demasiado en detalle a alguien que no sabe mucho acerca del tema. Sin embargo, si queremos tener una idea razonablemente realista acerca de lo que implica desarrollar este trastorno, es necesario rechazar ese supuesto vínculo entre el TOC y la tendencia a buscar la perfección.

Es cierto que hay una característica, llamada escrupulosidad, que está relacionada con una alteración mental similar al TOC: el Trastorno Obsesivo-Compulsivo de la Personalidad. Este trastorno suele ser confundido con el anterior por el evidente parecido de su nombre, pero, de hecho, es muy diferente.

En el Trastorno Obsesivo-Complusivo de la Personalidad sí se observa una tendencia hacia el perfeccionismo extremo. En concreto, las personas que lo desarrollan obtienen puntuaciones muy altas en el rasgo de personalidad conocido como Responsabilidad, que indica la propensión a hacerse cargo de que todo vaya tal y como debería ir, aunque eso exija esfuerzo. En cambio, en las personas con TOC, se observa justamente lo contrario: puntúan muy bajo en Responsabilidad, lo cual significa que normalmente son más desorganizadas y tienden a no cumplir siempre con los pequeños objetivos del día a día.

Así pues, en el Trastorno Obsesivo-Compulsivo no es únicamente el hecho de que se sienta la necesidad de realizar "rituales" de manera repetitiva. Está, también, en lo que ocurre justo antes de que surja esa necesidad: el sentimiento de que hay muchos aspectos de la vida que han escapado a su control y generan caos a su alrededor.

¿Necesitas ayuda para tratar el TOC?

Aunque el Trastorno Obsesivo-Compulsivo pueda llegar a causar problemas serios, eso no significa que solo pueda ser tratado médicamente, a través del uso de psicofármacos. Estos medicamentos pueden ayudar a paliar los síntomas cuando se dan las peores crisis, pero no "curan" al paciente. Para combatir el trastorno desde la raíz hay que intervenir sobre el comportamiento, aquellos patrones de conducta que mantienen vivo el TOC.

Como psicóloga especializada en la terapia para adultos y adolescentes y Directora del Centro de Psicología Begoña Fernández, trabajo muchas veces con casos de Trastorno Obsesivo-Compulsivo, ayudando a ir deshaciendo la secuencia de acciones que alimentan el desarrollo de esta alteración mental. Si te interesa ver mis datos de contacto o saber más acerca de en qué consiste la psicoterapia, haz clic aquí.

Referencias bibliográficas:

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