Nos quedamos desolados, tristes, angustiados... Unsplash

Se dice que la reina Victoria de Inglaterra se pasó meses sollozando continuamente y llorando la muerte de su marido, el príncipe Alberto. Tal era el desconsuelo de la reina que el palacio se acabó convirtiendo en su prisión y vistió de luto durante el resto de sus días.

Aunque en la época victoriana no fueran conscientes de ello, la reina sufría lo que actualmente se denomina shock sentimental. Un estado de desesperanza y angustia que la persona sufre tras una ruptura amorosa, o tras la pérdida del ser amado. Este estado consta de diferentes fases, con un inicio y un fin, y que sirven a la persona para recuperarse de dicha ruptura sentimental.

¿Qué es el shock sentimental?

El shock sentimental se produce tras una ruptura amorosa, y se define porque la persona experimenta un estado de embotamiento o parálisis psicológica el cual puede ir acompañado de sensación de desorientación psicológica y vacío.

Es necesario aclarar que el shock sentimental no es considerado como un trastorno por sí mismo, sino un fenómeno natural, con un curso previsible de síntomas, y con unas fases y etapas bien definidas para la cuales existe un principio y un fin.

A pesar de que cada persona vive el shock emocional de una forma distinta, es habitual que la primera crisis o la primera ruptura se viva de una forma mucho más traumática, puesto que la persona aún no posee las herramientas o mecanismos necesarios para hacer frente a dicha situación.

Asimismo, otra tendencia que se repite en la mayoría de las personas es que el grado de fuerza del shock sentimental es directamente proporcional a la intensidad del compromiso que poseía la relación. Cuanto más tiempo se haya estado con una persona y más profundo sea el compromiso, más tiempo se necesitará para superar la ruptura.

¿Se puede superar un trauma emocional?

Habitualmente, la mayoría de las personas consigue superar los efectos de un shock emocional a lo largo del primer año tras la ruptura. Sin embargo, es natural encontrar personas a las que dicha recuperación les lleva algo más de tiempo, dependiendo del buen funcionamiento personal.

El shock emocional es un proceso normal, e incluso saludable, el cual no se convierte en patológico de no ser que la persona intente reprimirlo o compensarlo mediante conductas de negación o de exceso. como pueden ser el consumo de drogas o el abuso de alcohol.

Para una superación exitosa de la ruptura es necesario afrontar el dolor y avanzar con él, experimentar la experiencia del shock emocional, atravesando sus diferentes fases y comprendiendo cada una de sus peculiaridades.

El fallo en reconocer y manifestar la angustia emocional puede dañar gravemente la salud psicológica de la persona. Se ha demostrado que los efectos de un shock emocional mal resuelto, además de perjudicar a la salud emocional, tienen múltiples consecuencias sobre el organismo.

Un sentimiento de pena constante, la depresión o el abatimiento y la desilusión pueden llegar a debilitar el sistema inmunológico de la persona, haciéndolo más susceptible de contraer una enfermedad física.

Por lo tanto, aunque desagradable y doloroso, el shock sentimental es una muestra de salud y la única forma de sobreponerse a una ruptura amorosa.

Síntomas

A pesar de que, como se menciona anteriormente, el shock emocional no puede considerarse un trastorno ni una enfermedad psiquiátrica, sí presenta una sintomatología común en la mayoría de personas que lo sufren. Entre los síntomas que pueden encontrarse figuran:

  • Náuseas
  • Pérdida de apetito
  • Ataques de llanto
  • Profundo sentimiento de tristeza o depresión
  • Insomnio o problemas para conciliar el sueño
  • Pérdidas de memoria
  • Falta de energía
  • Necesidad de recluirse
  • Sentimiento de falta de control sobre la vida
  • Promiscuidad
  • Sensación de vacío
  • Intensificación de los sentimientos
  • Sensación de angustia ante la idea de quedarse solo

A medida que la persona comienza a entender la dinámica de la experiencia de shock emocional, adquiera progresivamente las habilidades que le ayudarán a controlar sus sentimientos y temores.

Asimismo, el hecho de conocer las diferentes etapas del proceso y que estas tienen tanto un inicio como un fin, ejerce un efecto tranquilizador en la persona.

Las seis etapas del shock sentimental

Como se comenta anteriormente, los síntomas del shock emocional se desarrollan según un patrón preestablecido de seis etapas: shock, pena, adjudicación de la culpa, resignación, reconstrucción y resolución.

El ritmo según el cual una persona se desliza de una etapa a otra se denomina tiempo de cambio afectivo, y varía mucho de una persona a otra. Algunas personas experimentan las diferentes etapas de una forma muy rápida mientras que otras lo hacen con mucha lentitud.

Asimismo, la intensidad de los síntomas irá disminuyendo a medida que la persona recorra las diferentes etapas. Habitualmente, se experimenta una mayor aflicción en las etapas de shock, pena y adjudicación de la culpa.

Finalmente, y antes de pasar a explicar las diferentes etapas, es necesario señalar que, a pesar de que existan pautas comunes, la experimentación del shock sentimental no tiene porqué ser lineal. La persona puede ir avanzando y retrocediendo en las diferentes etapas según los mecanismos de afrontamiento que esta posea.

1. Shock

En la primera etapa, llamada shock, la persona experimenta una inminente sensación de paralización psicológica, acompañada de desorientación e incredulidad.

En casos muy extremos la persona puede llegar a sentirse incapaz de realizar acciones básicas como comer o dormir, e, incluso, puede llegar a olvidar a ocurrido durante esta fase.

La etapa del shock sirve como un aislante del impacto que ocasiona un pérdida o ruptura, y su duración suele ser de entre un día y un mes, pero raramente se extiende más en el tiempo.

2. Pena

Durante esta etapa de pena, la persona no solo se lamenta por la pérdida de una persona, además se lamenta por todo el tiempo que compartieron y todas las experiencias vividas.

Esta pena puede convertirse en sentimientos de enfado e irritación. La persona puede sentirse de mal humor o furioso, debido a la frustración y a la percepción de que ninguna persona es capaz de comprender lo que siente.

Es habitual que cuando la persona se encuentra en esta etapa sienta la necesidad de comunicarse con el otro, de mantener algún tipo de contacto por muy irreal que este sea. Intentos que, por regla general, son más perjudiciales que beneficiosos.

3. Adjudicación de la culpa

Cuando el sentimiento de pena se reduce, la persona siente la necesidad de saber qué ha pasado con la relación. Por lo tanto surge urgencia de analizar todo lo que ha pasado a lo largo de la relación,buscando culpables tanto en uno mismo como en otros.

Además, es usual analizar las diferentes situaciones que ha vivido la pareja para saber qué hubiera hecho para evitarlo, o bien todo lo contrario analizarla para culpar al otro.

4. Resignación

También conocida como la etapa del adiós, este es el momento en el que la persona se encuentra capacitada para aceptar que el otro ya no se encuentra en su vida. Es el tiempo de aceptar que la relación ha terminado, separarse por completo de la otra persona y recuperar la energía.

Es la etapa en la que las personas suelen pasar más tiempo, puesto que por una parte se sienten aliviados por poder superar la ruptura, sin embargo también se experimentan sentimientos de pena por tener que dejar la relación por completo.

5. Reconstrucción

En este instante la persona advierte que pasa más momentos alegres que tristes, consigue recobrar la concentración y siente que su vida le vuelve a pertenecer.

Asimismo, se siente preparado para salir y conocer a otras personas y comienza a centrarse más en sus propias necesidades que en los pensamientos sobre el pasado.

Para completar esta etapa de forma satisfactoria necesitarán reconstruir su fortaleza, desarrollar su amor propio y la seguridad en sí mismo.

6. Resolución

Con la resolución comienza el inicio de un nuevo ciclo vital. La persona ha conseguido resolver el conflicto desde el inicio del shock y su vida vuelve a encaminarse con un nuevo rumbo. En este momento la persona posee la confianza necesaria para crear su propio bienestar.