Veamos si es eficaz para tratar el Trastorno de Ansiedad Social.

A pesar de que existen múltiples teorías, a día de hoy todavía no existe una definición clara y universal del concepto de atención. Sin embargo, lo que sí se sabe con absoluta certeza es que este proceso cognitivo básico tiene una importancia capital en el origen y el mantenimiento de los trastornos mentales y, en particular, en los trastornos de ansiedad.

En las siguientes líneas expondremos la repercusión que está teniendo la técnica de la Modificación del Sesgo Atencional, una nueva técnica psicológica atencional diseñada para el tratamiento del trastorno de ansiedad social o fobia social.

La atención y el tratamiento de los trastornos mentales

Tal y como señalan Shechner y cols. (2012), la atención es un proceso básico que engloba diferentes funciones cognitivas que permiten al cerebro priorizar el procesamiento de información determinada. El hecho de atender o no a ciertos estímulos o información puede llegar a afectar al desarrollo de la persona, pues la atención es la base de la memoria y del aprendizaje. Sólo puedes aprender y memorizar experiencias hacia las que estás atendiendo.

Según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), la fobia social está caracterizada por un “miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas".

La persona siente temor al comportarse de una manera determinada que pueda ser valorada negativamente por quienes la rodean. Es decir, tiene miedo a ser juzgada por los demás y a ser rechazada por su actuación en una situación que implique a varias personas. Estas situaciones pueden ir desde dar una charla a un público considerable, a mantener una simple conversación con alguien conocido.

Najmi, Kuckertz y Amir (2011), pusieron de manifiesto que las personas con ansiedad atienden selectivamente a elementos del ambiente que consideran amenazantes, dejando de atender al resto del entorno, en el cual podrían encontrar elementos neutrales o positivos. Este sesgo atencional suele generar juicios de valor equivocados que resultan en un aumento de la ansiedad y la persistencia del trastorno a largo plazo.

Por ejemplo, si una persona con trastorno de ansiedad social estuviese realizando una presentación oral ante un público de 20 personas, aunque 16 personas estuviesen prestando atención a la ponencia y mostrándose interesados, si una persona estuviese bostezando, otra estuviese jugando con el móvil y otras dos hablando entre ellos, el ponente sólo se fijaría en estas últimas acciones, interpretando que su ejecución está siendo catastrófica y aburrida, llevando a un aumento de ansiedad y, por tanto, a un aumento de la probabilidad de cometer errores y empeorar su ejecución de verdad, acompañado de una mayor persistencia del miedo a hablar en público en el futuro.

Por el contrario, si la persona no padeciese ansiedad social, posiblemente el comportamiento de estos cuatro individuos pasase desapercibido, y lo interpretaría como falta de sueño y/o interés por el tema de esas personas en particular y no por su propia ejecución.

Modificación del sesgo atencional

En este contexto, Amir y cols. (2009) crearon una técnica virtual con el fin de corregir este sesgo atencional. El paciente es instruido para que se coloque en frente de un ordenador y determine la aparición de las letras “e” o “f” lo más rápido posible e intentando no equivocarse utilizando el ratón (“e” botón izquierdo, “f” botón derecho) durante múltiples ensayos.

La clave está en que, durante todos los intentos, antes de la aparición de la letra, se presentan dos imágenes de caras: una cara con expresión neutral y una cara con expresión de asco o rechazo. El 80% de los intentos, la letra “e” o “f” aparece siempre donde momentos antes se encontraba localizada la cara neutral. De esta manera, aunque no se dé una orden explícita sobre no atender a las caras de rechazo, la persona aprende inconscientemente a no prestar atención hacia los estímulos que teme.

A pesar de la simplicidad de la técnica, estos autores consiguieron, en 8 sesiones de 20 minutos durante 4 semanas, que el 50% de los pacientes con fobia social redujesen tanto la sintomatología como para no poder ser diagnosticado siguiendo los criterios del DSM. Otros autores como Boettcher y cols. (2013) y Schmidt y cols. (2009) obtuvieron resultados similares en sus experimentos.

Esta técnica no está exenta de controversia

Según Amir, Elias, Klumpp y Przeworski (2003), el verdadero sesgo en los trastornos de ansiedad, y específicamente ansiedad social, no es mostrarse hipervigilante ante los estímulos amenazantes (caras de rechazo) -ya que detectar aquellas cosas que pueden dañarnos potencialmente es un sesgo que compartimos todos los humanos y que nos ha ayudado a sobrevivir durante miles de años-, sino que una vez detectadas estas amenazas, no pueden ser obviadas por la persona.

Por lo tanto, el sesgo que provoca la persistencia del trastorno es la imposibilidad de “desenganchar” la atención de la amenaza, y la modificación del sesgo atencional actuaría eliminando esta imposibilidad.

No obstante, recientes evidencias sugieren que el panorama es mucho más complicado de lo que podría parecer en un principio. Klump y Amir (2010) hallaron que diseñando la tarea para atender a las caras amenazantes en vez de a las neutras también se produce una disminución de la ansiedad. Yao, Yu, Qian y Li (2015) realizaron el mismo experimento, pero utilizando figuras geométricas en vez de estímulos emocionales y también observaron una disminución de la angustia subjetiva de los participantes.

Cudeiro (2016), trató de medir el sesgo de enganche atencional a través de un paradigma experimental de movimientos oculares y no obtuvo evidencia concluyente de que el sesgo realmente existiese o al menos se pudiese medir empíricamente.

En definitiva, todavía no está claro cuál o cuáles son los mecanismos de acción subyacentes a esta técnica. Investigaciones futuras tendrán que dirigirse a replicar los estudios de eficacia y a determinar estos posibles mecanismos de acción.

Referencias bibliográficas:

  • Amir, N., Elias, J., Klumpp, H. y Przeworski, A. (2003). Attentional bias to threat in social phobia: facilitated processing of threat or difficulty disengaging attention from threat? Behaviour research and therapy, 41(11), 1325-1335.
  • Amir, N., Beard, C., Taylor, C. T., Klumpp, H., Elias, J., Burns, M. y Chen, X. (2009). Attention training in individuals with generalized social phobia: A randomized controlled trial. Journal of consulting and clinical psychology, 77(5), 961-973.
  • Boettcher, J., Leek, L., Matson, L., Holmes, E. A., Browning, M., MacLeod, C., ... y Carlbring, P. (2013). Internet-based attention bias modification for social anxiety: a randomised controlled comparison of training towards negative and training towards positive cues. PLoS One, 8(9), e71760. doi: 10.1371/journal.pone.0071760.
  • Cudeiro González, J. A. (2016). Modificación del sesgo atencional en trastornos de ansiedad: un acercamiento a los mecanismos explicativos. Minerva, 1-40
  • Klumpp, H. y Amir, N. (2010). Preliminary study of attention training to threat and neutral faces on anxious reactivity to a social stressor in social anxiety. Cognitive Therapy and Research, 34(3), 263-271.
  • Schmidt, N. B., Richey, J. A., Buckner, J. D. y Timpano, K. R. (2009). Attention training for generalized social anxiety disorder. Journal of abnormal psychology, 118(1), 5-14.
  • Shechner, T., Britton, J. C., Pérez-Edgar, K., Bar‐Haim, Y., Ernst, M., Fox, N. A., ... y Pine, D. S. (2012). Attention biases, anxiety, and development: toward or away from threats or rewards?. Depression and anxiety, 29(4), 282-294.