A menudo son muchos los hechos que en nuestro día a día nos crean ansiedad, un sufrimiento intenso que nos hace coger fobia a determinadas palabras, hechos, o personas, y no encontramos la razón por la que ésta se está generando.

Es por ello que te traigo un ejercicio práctico con el cual vas a poder abordar esas ideas limitadoras y vinculadas a la ansiedad.

La mesa cognitiva

No sé si lo sabes, pero nuestras ideas tienen diferentes aspectos muy marcados por la incertidumbre (cuánto nos la creemos) y por otro lado la intensidad emocional (cuánto la sentimos). Me gustaría clasificar las ideas en tres categorías que te muestro a continuación y que nos ayudarán a hacer mejor este ejercicio. Estas son:

  • Opiniones.
  • Creencias.
  • Convicciones.

Una opinión nos hace sentir relativamente seguros, pero por desgracia esto es temporal, ya que puede cambiarse con facilidad. Por ejemplo, podemos opinar que nos queda bien una camiseta, pero si tres amigos nos dicen que no es nuestro estilo seguramente olvidemos esta opinión. Así pues, si nos fijamos esta es la naturaleza de la mayoría de las opiniones, nos daremos cuenta de que se esfuman con facilidad y suelen basarse en unas pocas referencias en las que nos fijamos en un momento dado.

En segundo lugar tenemos las creencias, se forman cuando se empieza a desarrollar una base sobre una idea mucha más grande, que es lo que llamaremos más adelante las patas de la mesa de las ideas. Además, tendremos una fuerte emoción sobre esa idea, la cual nos hará sentir totalmente seguros de ello. En algunos casos esto puede resultar negativo, ya que las personas con fuertes creencias se cierran a nuevas informaciones y para lograr que cambien su opinión habrá que interrumpir su pauta y conseguir que la cuestionen.

Y por último tenemos la convicción; ésta es superior a la creencia, la eclipsa, debido a que trae consigo una gran intensidad emocional que está vinculada a una idea. Si nos fijamos, cuando estamos seguros de algo (tener una convicción) y nos niegan esa idea, sentiremos enfado y desasosiego y no estaremos por la labor de cuestionarnos nuestras referencias, por lo que muchas veces, por desgracia, se convierten en una obsesión.

Como vemos, el problema se da cuando llevamos a cabo convicciones fundamentadas en ideas que la apoyan y hacen de ella una fuerte posición. Por ello me gustaría darte un ejercicio muy simple pero que te ayudará a poder abordar esta ceguera a la que llegamos.

¿Cómo hacer el ejercicio?

La mesa cognitiva es un ejercicio muy práctico, en el siguiente dibujo te lo muestro:

Mesa cognitiva

Como ves, en la tabla superior situaremos la convicción; por ejemplo, la idea de que vamos a fracasar en la entrega de un trabajo universitario, y debajo escribiremos las ideas que apoyan esta convicción que nos está generando ansiedad. En este ejemplo he escogido cuatro ideas, pero tu mesa puede ser muy moderna y tener cinco pata-ideas, o ser más pequeña y tener tres. Me encantaría que personalices el ejercicio.

Entonces, las ideas que surgen son:

  • Idea 1: no sé qué va a pasar.
  • Idea 2: falta de confianza.
  • Idea 3: si no entrego este trabajo a tiempo no seré graduada y perderé una oportunidad laboral.
  • Idea 4: he elegido mal el tema.

Bien, una vez puestas me gustaría que llevases un análisis individual de cada una para así poder entender sus implicaciones. Por ello te voy a mostrar cómo hacerlo con la primera idea, para que así puedas aplicarlo tú con cada una.

Vas a coger un cuaderno (te propongo lo uses de aquí en adelante para ejercicios prácticos de este tipo) y en él vas a escribir cinco columnas con unos encabezados por orden de columna que serán: idea, pensamiento, emoción, conducta y pensamiento alternativo.

Conducta pensamiento y acción

Como ves las cuatro primeras columnas son muy sencillas de identificar, pero la quinta es la más compleja, debido a que tenemos que poner un pensamiento alternativo que sea por así decirlo una reexplicación de la idea que sostiene esa convicción negativa. Por ello, debemos buscar un pensamiento (me gusta llamarlo "palanca") que te hará relajarte al verlo desde este ángulo; en esta última columna es importante que intentemos hacer sensata la explicación del problema y que lo hagamos entendiéndola.

Aplica este ejercicio sobre los pensamientos o ideas que te generan malestar, para que así puedas afrontarlos de distinta manera. Dedícate tu tiempo y aprende a gestionar estos problemas desde otro prisma. Crea tu mesa de las ideas y reestructura tus ansiedades para así poderlas solucionar.

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Javier Ares

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