Un trastorno de ansiedad dentro de la categoría TOC. Unsplash.

El TOC es una patología que se encuentra dentro de la clasificación de los trastornos de ansiedad y que puede dar lugar a una gran incapacidad en la vida de las personas.

Al hablar de TOC, lo más corriente es pensar en esos sujetos enfermizos del orden, la limpieza, la contaminación… Pero realmente el TOC puede cursar sobre cualquier tema, y uno no tan conocido es el TOC Relacional. ¿Te apetece conocerlo?

¿Qué es el TOC relacional?

El TOC Relacional se centra en las relaciones que la persona mantiene con otros individuos como hijos, padres, pareja (TOC de amores), desconocidos… incluso hacia uno mismo. Se generan obsesiones muy angustiosas respecto a la persona objetivo de las rumiaciones, pudiendo llegar a romperse los lazos que las unen para evitar el malestar, y repitiéndose el patrón en las relaciones semejantes.

Dichos pensamientos pueden ser muy dolorosos, y comienza una verdadera investigación sobre los sentimientos hacia la persona, buscando el por qué, llegando a dudar de ellos y luchando por evitarlos sin éxito (cuanto más quieres ignorar un pensamiento, más aparece) convirtiéndolos sin querer en el tema más frecuente del día a día y generando un malestar que puede incapacitar a quien lo padece por la distracción y ansiedad que produce.

Lo ilustraremos con un ejemplo. Un padre estresado por el comienzo de la crianza de su hijo crea involuntariamente una imagen en la que aparece tirándolo por la ventana. El pensamiento es visto como algo horrible, inaceptable, que pasa a ser analizado una y otra vez hasta llegar a conclusiones como: he pensado eso porque no quiero a mi hijo, soy un psicópata y no debería criarlo porque le haré daño.

En realidad esta persona quiere a su hijo y nunca le haría daño, pero cuando la cadena comienza y se vuelve común en la cabeza de la persona, le parece imposible parar y sobre todo, le otorga veracidad que crea un sufrimiento muy acusado.

Síntomas

La secuencia de pensamientos que hemos visto en el ejemplo anterior es muy común en el TOC, ya que se tiende a magnificar la importancia de que la mente cree una imagen o una idea concreta haciendo que la persona se desquicie buscando razones ante algo de lo que realmente no es responsable.

Añadiendo la culpa, rumiaciones, búsqueda de razonamiento inagotable, pensamiento binario, búsqueda de la perfección y la no aceptación de errores (todo características típicas de las personas que padecen TOC), se crea un mundo nuevo en el que caben pensamientos como ser una persona horrible por haber tenido esa imagen, ser culpable por tener pensamientos de cierta índole, incapacidad para aceptar que no ha sido responsable de dicho proceso mental y que no tiene repercusiones reales, y un largo etc.

Lo anterior convierte a la persona víctima de su mente y verdugo de las acciones que empieza a llevar a cabo para prevenir, comprobar y buscar una lógica. Una de esas comprobaciones puede ser buscar y compararse con otras personas que compartan similitudes como si la otra parte fuera la perfección en la que verse reflejado.

Causas

Es un círculo vicioso difícil de romper que normalmente se asienta en patrones cognitivos muy rígidos y estrictos en los que poner un pie fuera de ese límite “supone algo horrible e inaceptable de lo que eres culpable”. La necesidad de tenerlo todo bajo estricto control hace que los pensamientos que se suponen “malos” han sido causados por la persona “dado que lo tiene todo bajo control y debería poder controlar lo que su cabeza crea”.

La ansiedad generada puede manifestarse como ataques de pánico ante el pensamiento o la rumiación de este o como una respuesta final del cuerpo al soportar niveles muy elevados de malestar. Por otra parte, el componente culpabilizador es compartido por el trastorno depresivo, que puede hacer que el TOC curse comórbido al trastorno de ansiedad, al depresivo o a ambos.

Tratamiento

Si conoces a alguien con este tipo de TOC o crees que puedes padecerlo, que no cunda el pánico: el TOC es tratable en todas sus manifestaciones, siendo el modo más eficaz la combinación de psicofármacos con terapia cognitivo conductual. El tratamiento farmacológico debe ser dictado por un psiquiatra, el cual, dependiendo de los síntomas, recomendará un tipo de medicamentos concreto.

Ningún TOC es el mismo para diferentes personas y las personas no somos iguales en respuesta, por lo que no debemos tomar las medicinas de un conocido con el mismo trastorno. Por otro lado, acudir a un psicólogo a realizar terapia cognitivo conductual ayudará a reconocer el porqué de las ideas obsesivas y a trabajar para sentirse mejor.

Pero ¡cuidado! Hay personas que al ver una mejoría deja la terapia. Tengamos en cuenta que el TOC relacional es como todos los TOC’s: pasan por fases buenas y malas, y lo mejor es hacer un seguimiento con tu terapeuta y psiquiatra, aunque te encuentres mejor. Y más aún, si tenemos en cuenta que el TOC relacional se da normalmente con personas cercanas, por lo que es fácil que existan recaídas por múltiples causas relacionales, por fenómenos como los cambios atmosféricos de presión propios de los cambios de estación, o por periodos estresantes.

Es común que la persona guarde esos pensamientos durante meses e incluso años sin comunicarlos a nadie por vergüenza, miedo… incluso por pensar que en realidad no padece una patología emocional y los pensamientos son certeros (la media para recibir ayuda especializada suelen ser dos años y medio).

Pero la realidad es que cuando quienes lo padecen hablan con los profesionales de la salud mental, con su familia y personas implicadas, se encuentra un punto de apoyo que puede ser fundamental para el tratamiento y recuperación. Como otras recomendaciones, el deporte es fundamental, así como mantener una buena comunicación, comer bien y un buen descanso.

Referencias bibliográficas:

  • Ferrali J. C. (1996). Las obsesiones y el arte de la clinica. Desarrollos en Psiquiatria Argentina. Apsa.
  • Kinney, J. M. (1995). Comprehension of affect in children with pervasive developmental disorders: Specific deficits in perceptual matching tasks. Washington DC: Human Neuropsychology Laboratory, American University.