Un grupo de trastornos basado en la obsesión y la compulsión. Pxhere.

La última edición del DSM (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), además de apostar por un enfoque más dimensional que categorial de los trastornos mentales, supuso muchos cambios importantes. Uno de ellos es la nueva categoría de trastornos, los “Trastornos Obsesivo-Compulsivos y Relacionados”.

Esta nueva categoría, también llamada del espectro obsesivo-compulsivo, está compuesta por 9 trastornos relacionados con el TOC. Algunos de ellos eran incluidos anteriormente en categorías diferentes (por ejemplo en trastornos de ansiedad o en trastornos somatomorfos).

En este artículo conoceremos qué trastornos se incluyen en este espectro, los cambios respecto a la versión anterior, similitudes de estos trastornos con el TOC y sus características más relevantes.

¿Qué es el espectro obsesivo-compulsivo?

El espectro obsesivo-compulsivo engloba los denominados “Trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados”, y está formado por nueve trastornos (de forma sintetizada): TOC, trastorno dismórfico corporal, trastorno por acumulación, trastorno por excoriación, tricotilomanía, inducidos por otra enfermedad médica, inducidos por sustancias, otros especificados y otros no especificados.

Los trastornos del espectro obsesivo-compulsivo, como hemos dicho, comparten una serie de características, no solo a nivel sintomático, sino también a nivel etiológico y fenomenológico, que los constituye como un grupo de trastornos independientes de otros grupos de trastornos del DSM-5.

Así, el espectro obsesivo-compulsivo es en realidad un modelo teórico de clasificación, que agrupa los diferentes trastornos mencionados dentro de un espectro de trastornos relacionadas con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), por compartir notables características de diferente índole.

¿Por qué esta nueva categoría?

La creación de esta nueva categoría de trastornos en el DSM-5 se origina por la similitud de características, manifestaciones, comorbilidad, circuitos neuronales implicados, etc., de todos estos trastornos. Es decir, el objetivo era crear un grupo homogéneo con criterios unificados.

Sin embargo, hay autores que consideran que no se han cumplido las expectativas del DSM-5 en relación a la utilidad de este nuevo capítulo y al grado de similitud fenomenológica de estos trastornos; otros, en cambio, sí ven la creación de este nuevo capítulo de trastornos del espectro obsesivo-compulsivo como un cambio necesario, útil y acertado.

Características de cada trastorno

Vamos a ver en qué consiste cada trastorno del espectro obsesivo-compulsivo y dónde estaba ubicado previamente en la clasificación del DSM-IV-TR (o también si es un trastorno de nueva creación).

1. TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo)

El TOC es el trastorno por excelencia dentro del espectro obsesivo-compulsivo. En la edición anterior del DSM (DSM-IV) estaba incluido dentro de los trastornos de ansiedad. Sin embargo, se observó cómo las características del TOC (junto a los otros trastornos de la nueva categoría), presentaban notables similitudes, y cómo se podía considerar un grupo de trastornos independientes y diferenciados.

El TOC incluye dos síntomas principales: las compulsiones y las obsesiones. En el DSM-IV-TR, eran necesarios los dos síntomas para realizar el diagnóstico. En el DSM-5, en cambio, sólo es necesario presentar una de las dos (o obsesiones o compulsiones), aunque frecuentemente aparecen las dos.

2. Trastorno dismórfico corporal

El trastorno dismórfico corporal (TDC) se ubicaba anteriormente (en el DSM-IV-TR) dentro de los trastornos somatomorfos. Sin embargo, se vio cómo este trastorno (junto a los otros de la categoría de “TOC y relacionados”) compartía muchas características propias del espectro obsesivo-compulsivo.

Así, el TDC presenta un importante componente obsesivo y otro compulsivo. De esta forma, las personas que padecen el trastorno manifiestan comportamientos y/o pensamientos obsesivos en relación a alguna parte concreta de su cuerpo (por ejemplo la nariz), y pueden llegar a aplicar una serie de rituales (comportamientos compulsivos) para reducir la ansiedad que les conlleva su disgusto y rechazo por esa zona del cuerpo.

3. Trastorno por acumulación

El trastorno por acumulación es un trastorno nuevo, que no existía como tal en el DSM-IV-TR. Sin embargo, sí existía un trastorno similar: el Síndrome de Diógenes. Este síndrome, sin embargo, no existe como diagnóstico oficial en el DSM, sino que más bien se trata de un diagnóstico que se realiza en la práctica clínica para denominar esos pacientes que acumulan objetos innecesarios de forma compulsiva. La diferencia con el trastorno por acumulación reside en que en el Síndrome de Diógenes la mayoría de pacientes tienen alguna patología que afecta el lóbulo frontal y que explica dicho síndrome. Además, en el Síndrome de Diógenes la persona también acumula suciedad, además de objetos, y acaba abandonando su higiene y sus cuidados básicos.

En el trastorno por acumulación, en cambio, no existe ningún trastorno previo que pueda explicar los síntomas. Este trastorno se incluye dentro del espectro obsesivo-compulsivo porque presenta también este tipo de síntomas obsesivos y compulsivos.

Por un lado, la persona acumula posesiones de forma compulsiva y sin control sobre ello. Por el otro, tiene una obsesión por realizar dicha conducta, llegando hasta el extremo de que la acumulación de objetos le impide desarrollar una vida normal en su vivienda.

4. Trastorno por excoriación

El trastorno por excoriación es nuevo en la última edición del DSM-5, igual que el anterior. Este trastorno consiste en el hecho de rascarse la piel (especialmente de la cara) recurrentemente y sin poder parar, sobre todo en momentos de estrés y/o ansiedad.

Estas conductas de rascado son compulsivas, es decir, están dirigidas a reducir la ansiedad, y son irresistibles para el paciente (no las puede controlar, o si lo hace, es con un esfuerzo importante). Es por ello que también constituye un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo.

5. Tricotilomanía

La tricotilomanía se clasificaba en el DSM-IV-TR como un “Trastornos por control en los impulsos”, junto a otros como el Trastorno Explosivo Intermitente. Se reubicó como un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo al asemejarse al TOC en algunas de sus manifestaciones.

En la tricotilomanía, la persona se arranca el pelo de forma compulsiva (“no puede resistirse”); a menudo, después de hacerlo, la ansiedad se reduce, y la persona siente un alivio de la tensión (igual que ocurre con las compulsiones propias del TOC, que manifiesta el paciente para reducir la ansiedad, a veces originada por las propias obsesiones).

Por otro lado, podemos pensar en la cercanía de la tricotilomanía con el TOC, ya que éste trastorno es más frecuente en personas con TOC y en sus familiares de primer grado, si lo comparamos con la población general. Por esta y otras razones, se clasifica como un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo.

6. Inducidos por otra enfermedad médica / por sustancias

Aquí corresponden los llamados “Trastorno obsesivo-compulsivo y relacionados inducidos por otra enfermedad médica”; como su propio nombre indica, aparecen como consecuencia de una enfermedad previa o de la ingesta de ciertos tipos de sustancias psicoactivas (o por su síndrome de abstinencia).

Así, se agrupa cualquiera de los trastornos anteriores originados por una enfermedad médica subyacente o por el consumo de sustancias (o por su síndrome de abstinencia).

Diferencia entre impulsión y compulsión

Para terminar, es importante tener claras algunas especificaciones con el objetivo de realizar un buen diagnóstico diferencial. Una de ellas es conocer la diferencia entre una impulsión y una compulsión (siendo ésta una característica del espectro obsesivo-compulsivo). A grandes rasgos, la diferencia básica entre un acto impulsivo y un acto compulsivo, es que en el primero la persona siente placer al realizar la conducta impulsiva; en el acto compulsivo, en cambio, más que placer, lo que siente la persona es una liberación de la tensión y del malestar.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (1994). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. 4ª ed. Washington, DC: APA. (trad. cast.: Barcelona: Masson, 1998).
  • American Psychiatric Association. (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. 5ª ed. Arlington, VA: APA. (trad. cast.: Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2014).
  • Castelló, T. (2014). El espectro obsesivo-compulsivo en el DSM 5. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatría. Revista iberoamericana de psicosomática, 112: 23 - 27.