El desarrollo del lenguaje como mecanismo de comunicación es un hito esencial en nuestro desarrollo que una gran parte de las personas logra a lo largo de su evolución y maduración. 

Sin embargo, existe un gran número de niños que padecen graves dificultades para aprender a hacer uso de este tanto a nivel oral como escrito e incluso para comprenderlo, experimentando un retraso considerable en este aspecto en relación a lo que sería esperable en sujetos de su edad. Se trata de niños que padecen Trastorno Específico del Lenguaje, o TEL.

El Trastorno Específico del Lenguaje: ¿qué es?

Denominamos Trastorno Específico del Lenguaje o TEL a aquella situación en la que existen severas dificultades en el lenguaje expresivo o comprensivo que no se deben a ninguna alteración neurológica, psíquica ni sensorial, en niños con una capacidad intelectual normativa. Los niños y niñas con este trastorno tienen un nivel de lenguaje inferior a lo esperable por su grupo de edad, y mantienen un desarrollo normativo en el resto de funciones y áreas.

En el Trastorno Específico del Lenguaje, también conocido como disfasia infantil o en DSM simplemente como trastorno del lenguaje, existen dificultades en el uso y aprendizaje del lenguaje en todos sus modalidades tanto a nivel de lenguaje oral como escrito. Se suele percibir la existencia de un vocabulario reducido, así como el uso de estructuras gramaticales deficientes y con dificultades para elaborar un discurso (por ejemplo, les cuesta conectar frases para mantener una conversación o desarrollar un tema). Estos problemas tampoco provienen de una falta de interés por comunicarse, siendo frecuente que intenten hacerlo.

Si bien todos los tipos de lenguaje se presentan como alterados, la afectación principal se da en el lenguaje oral. No se trata de un simple retraso: Quienes lo padecen suelen tener un patrón de desarrollo diferente de esta habilidad. Es persistente, y aunque se trate el menor va a tener dificultades en esta área. Especialmente relevante es tener en cuenta que no es algo voluntario o que suponga una falta de esfuerzo por parte del niño. Las dificultades se dan a nivel sintáctico, morfológico, fonológico, semántico y/o pragmático. También pueden aparecer dificultades en otras áreas como el cálculo.

Si bien el trastorno no supone la presencia de otras alteraciones más allá de las dificultades con el lenguaje, el trastorno específico del lenguaje puede tener repercusiones en su vida social y académica. Presentan dificultades en el ámbito escolar y es posible que tengan un pobre rendimiento en la escuela o en el ámbito laboral por este hecho, además de limitar su vida social. Si no se trata este problema, los retrasos observados pueden terminar generando graves limitaciones en la vida del sujeto según el nivel de exigencia social se va aumentando. Pueden parecer problemas emocionales como consecuencia de estos hechos.

Subtipos del TEL

No todas las personas que padecen TEL manifiestan el mismo tipo de dificultades. Según los problemas presentados por el menor podemos establecer diferentes subtipos de Trastorno Específico del Lenguaje. Es necesario tener en cuenta que en la actualidad el diagnóstico que ofrece el DSM es el de trastorno de lenguaje como uno de los trastornos de la comunicación, adscribiéndose algunas de las características de los siguientes subtipos a otros trastornos (como al trastorno fonológico o al trastorno de la comunicación social). 

En cualquier caso, sirve para visualizar la gran heterogeneidad de dificultades que pueden presentarse en un TEL. Una de las clasificaciones más conocidas es la siguiente.

1. Trastorno del lenguaje expresivo

Las personas con este subtipo de trastorno específico del lenguaje tienen limitaciones marcadas en la producción del lenguaje sin que existan problemas de comprensión. Dentro de este suele considerarse el trastorno de la programación fonológica en la que la producción del lenguaje es fluida pero de articulación distorsionada, o la dispraxia verbal en la que las dificultades de articulación hacen del habla algo extraño o incluso ausente. La comunicación no verbal no suele estar alterada, y su habla subvocal (es decir su lenguaje a nivel interno) está preservado.

2. Trastorno mixto del lenguaje expresivo-receptivo o fonológico-sintáctico

En general, se considera que si existen problemas de comprensión en el lenguaje va a existir asimismo dificultades severas en la producción o expresión. En este tipo de trastorno, por lo tanto, se pueden observar dificultades tanto a la hora de elaborar el habla como a la hora de comprenderla.

3. Trastorno del proceso central de tratamiento y de la formación

Se trata de un subtipo de Trastorno Específico del Lenguaje en el que se pueden observar diferentes problemas que no se corresponden por entero al propio hecho de comprender o expresar el lenguaje, sino con aspectos como la presencia de una sintaxis alterada y un ligero tartamudeo (trastorno léxico-sintáctico) o bien dificultades de comprensión debidas a la literalidad con el que el lenguaje es tendido o no se adapta a las situaciones (trastorno semántico-pragmático).

Tratamiento y terapias

El tratamiento del trastorno específico del lenguaje pasa en primer lugar por la evaluación de sus capacidades y el descarte de la existencia de diferentes problemas que pudieran influir en la capacidad de comprensión, para posteriormente trabajar desde la logopedia diferentes áreas del lenguaje.

Concretamente, se procurará estimular la adquisición de vocabulario el diseño de diferentes actividades y estrategias que ayuden las habilidades con las que tengan problemas a la vez que potencian aquellas en las que más destaquen. Puede ser de utilidad contar con apoyos visuales que permitan una mejor comprensión de los contenidos durante la enseñanza, trabajar la conciencia fonológica.

La intervención debe ser intensiva y continuada en el tiempo, y es importante contar con el apoyo y la participación tanto de la escuela como de la familia. En estos últimos se ha de hacer hincapié en que el niño no presenta estos problemas por dejadez o falta de motivación, y que comentarios negativos respecto a sus habilidades pueden provocarle sufrimiento y ansiedad de tal forma que limite e inhiba la comunicación con otras personas. Puede ser necesario tratar a nivel psicológico posibles problemas de autoestima y comportamiento para disfrutar de una mejor autoimagen.

La educación de estos niños pasa por la escuela ordinaria en la mayoría de casos, si bien se deben tener en cuenta sus dificultades y suelen requerir el uso de planes individualizados que ajusten su currículo a sus capacidades.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Aguado, G. (2004). Trastorno específico del lenguaje: retraso de lenguaje y disfasia. (pp.15-28). Málaga. Editorial: Aljibe.
  • Mendoza, E. (2012). La investigación actual en el Trastorno Específico del Lenguaje. Logopedia, Foniatría y Audiología 32, 75-86.
  • Roca, E.; Carmona, J.; Boix, C.; Colomé, R.; Lópex, A.; Sanguinetti, A.; Caro, M.; Sans Fitó, A (coord.). (2010).El aprendizaje en la infancia y la adolescencia: Claves para evitar el fracaso escolar. Esplugues de Llobregat: Hospital Sant Joan de Déu.