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Si eres una de las personas que tiene problemas a la hora de "dormir cuando toca", quizás te convendría saber lo que son los trastornos del ciclo circadiano.

Hace ya mucho tiempo que se conoce la importancia para nuestra salud que tiene dormir bien. Sin embargo, el momento en el que entramos en un estado de sueño no lo decidimos nosotros: es cosa de los llamados ritmos circadianos, que son las oscilaciones en las funciones biológicas de nuestro cuerpo que regulan los intervalos en los que dormimos y en los que estamos despiertos. Alteraciones en estas oscilaciones pueden llevar a los trastornos del ritmo circadiano, que tienen un impacto muy negativo en nuestra calidad de vida, así que merece la pena saber qué mecanismos hay tras ellos. 

Pero antes, tenemos que entender bien el concepto de homeostasis.

¿Qué es la homeostasis?

El ritmo del sueño obedece a una propiedad llamada homeostasis, que es el modo en el que los organismos procuran mantener el equilibrio bioquímico entre todas sus partes para que el conjunto funcione bien. Una manera de entender fácilmente en qué consiste la homeostasis es pensar en lo que pasa cuando corremos: al principio, el cuerpo extrae la energía necesaria para mantener los músculos en funcionamiento "quemando" el azúcar que hay disponible en la sangre, pero pasados unos minutos este empieza a escasear, así que, para no caer en un desequilibrio, nuestro organismo empieza a usar como combustible la grasa almacenada.

Lo mismo ocurre con el ritmo circadiano, que también funciona basándose en una lógica de equilibrios de la homeostasis. Si hemos dormido mucho la noche anterior, ese día no tendremos sueño hasta pasadas las 12 de la noche, pero si no hemos dormido casi nada querremos ir a dormir poco después de cenar.

¿Qué son los trastornos del ritmo circadiano?

Por supuesto, los horarios que las personas le dedican al sueño no se crean de manera espontánea independientemente del entorno del organismo; se adapta de manera que la vigilia tiende a coincidir con las horas en las que hay más luz, y el sueño se produce durante la noche. Por eso, el simple hecho de mantener los ojos cerca de una fuente de luz artificial justo de manera sostenida antes de irnos a dormir atrasa la aparición del sueño.

Como el tiempo que le dedicamos al sueño se regula de manera homeostática, no pasa nada si puntualmente nuestros horarios se ven afectados por anomalías: durante las siguientes horas, este "desfase" se regula y vuelve a la normalidad. Pero si el desfase horario en nuestras horas de dormir se mantiene durante mucho tiempo, entonces estaremos hablando de un trastorno del ritmo circadiano.

Síntomas de los trastornos del ritmo circadiano

Los trastornos del ritmo circadiano aparecen cuando hay un desfase entre los momentos en los que tenemos sueño (o no lo tenemos) y los periodos de aparición del día y la noche, que además se corresponden con los horarios consensuados socialmente.

De este modo, puede que una persona con trastornos del ritmo circadiano duerma bien, pero lo hará cuando "no toca". Las consecuencias de esto acostumbran a derivar en falta de sueño a altas horas de la madrugada y, a la vez, en la aparición de somnolencia durante el día. Estos últimos son los dos síntomas básicos de estos trastornos, y a la vez dan forma a los tipos de trastornos del ciclo circadiano.

Por un lado, está el trastorno en el que el horario del sueño se avanza, llegando temprano el momento en el que aparecen las ganas de dormir y en el que uno se despierta. Otro tipo de trastorno del ciclo circadiano es aquél en el que el sueño se retrasa, de modo que se es incapaz de dormir hasta altas horas de la madrugada y se experimenta falta de sueño si los horarios de trabajo o de estudio obligan a despertarse por la mañana. Un tercer tipo sería una mezcla caótica de los dos anteriores.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el diagnóstico debe ser realizado por un especialista que ofrezca trato personalizado.

Posibles causas de estas alteraciones del sueño

Entre las posibles causas que explican la aparición de trastornos del ritmo circadiano hay básicamente dos:

1. Factores biológicos

Se trata de alteraciones estructurales o bioquímicas en las partes del cerebro que intervienen en la regulación del sueño, como por ejemplo el hipotálamo.

2. Factores ligados a la interacción con el entorno

Estas causas tienen que ver con el entorno y las personas con las que interactúa el individuo. Por ejemplo, empezar a trabajar en los turnos de noche de un almacén puede producir problemas en este aspecto, o bien acostumbrarse a utilizar el teléfono móvil en la cama y con las luces apagadas.

Tratamiento de los trastornos del ritmo circadiano

El modo que intervenir en este espectro de trastornos se fundamenta en dos acciones: avanzar o retrasar la aparición del sueño y avanzar o retrasar el momento de despertar. Para esto se acostumbra a utilizar la administración por vía oral de melatonina, una sustancia que también produce el cuerpo humano para regular el ritmo circadiano y cuya presencia en niveles relativamente altos está ligada a la aparición del sueño, y la exposición a la luz, que sirve para retrasar la aparición del sueño.

Ambas herramientas deben utilizarse de manera sostenida bajo supervisión profesional, y no basta con una única sesión, ya que el objetivo es modificar un hábito que por definición es persistente.