El trastorno de pánico es una alteración psicológica relativamente frecuente y que puede causar un desgaste importante en el bienestar de las personas, sobre todo en momentos difíciles como la preparación de un examen, el proceso de recuperación de un ser querido, etc.

Esto hace que muchas personas sufran esta alteración sin saber muy bien qué les pasa, al no ser capaces de decir cuál es el origen de su malestar.

En este artículo veremos algunas de las claves para ponerle freno al trastorno de pánico a partir de un resumen acerca de cómo superar el trastorno de pánico a partir de consejos sencillos.

¿Qué es el trastorno de pánico?

Dentro de los trastornos de ansiedad, el trastorno de pánico es uno de los más frecuentes. Consiste en una tendencia a experimentar ataques de pánico, que son momentos en los que el nivel de ansiedad sube repentinamente y sin previo aviso, muchas veces sin que la persona sepa identificar una causa. Además, muchas veces surge la creencia de que se corre el peligro de morir de manera inminente (por ejemplo, a causa de un ataque al corazón).

Estos ataques duran algunos minutos y tienen síntomas fisiológicos que dificultan mucho que la persona pueda realizar cualquier acción; algunos de los más frecuentes son el dolor en el pecho, la respiración acelerada, los temblores, la necesidad de tumbarse, el dolor de estómago, los mareos, etc. Además, también surgen síntomas psicológicos, como la experimentación de un marcado estado de alerta y en ocasiones temor de estar corriendo peligro a corto plazo, aunque no se llega a saber muy bien de qué tipo.

Su relación con la agorafobia

Existe un evidente parecido entre el trastorno de pánico y la agorafobia. Este último trastorno de ansiedad, que al contrario de lo que se suele creer no es simplemente el miedo a los espacios abiertos, puede ser resumido como una alteración psicológica en la que la persona siente una fuerte ansiedad al percibir que el lugar en el que se está no es seguro, en él hay elementos que escapan al control de uno y que pueden desencadenar crisis de angustia y/o no ofrece maneras de salir fácilmente de ahí o de obtener ayuda.

La diferencia fundamental entre estos trastornos, cuyos síntomas se solapan en buena parte, es que en el trastorno de pánico predomina la arbitrariedad de las situaciones en las que emerge el ataque de pánico y este no llega a limitar los espacios a los que la persona se puede exponer, mientras que en la agorafobia hay ciertos hábitos dañinos y rituales de evitación de lugares concretos y que son percibidos como amenazantes, y se necesita pasar por ellos yendo con alguien dispuesto a prestar ayuda.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que muchas personas desarrollan ambos trastornos a la vez, de manera que su situación se complica.

¿Cómo superar el trastorno de pánico?

Estos son algunos consejos para hacer frente al trastorno de pánico y evitar que cause un desgaste importante en la calidad de vida.

1. La importancia de acudir a terapia

El trastorno de pánico es lo suficientemente dañino como para acudir a terapia psicológica cuanto antes al notar sus síntomas característicos.

Es cierto que por sí mismo no presenta un peligro inmediato para la salud de quien lo experimenta y que a pesar de que muchas veces vaya acompañado de una sensación de presión en el pecho, no genera ataques al corazón ni problemas respiratorios severos, pero puede dar paso a situaciones problemáticas e incluso a hábitos perjudiciales y que alimentan el trastorno: fobias, adicciones, trastornos del estado del ánimo, etc.

Por eso, si crees que estás experimentando sus síntomas, es importante que contactes cuanto antes a profesionales de la salud mental. Si es el caso de que has desarrollado trastorno de pánico, recibirás el diagnóstico correspondiente, y ese será el momento de disponer de una asistencia psicológica adaptada a tu caso; en cuestión de pocas semanas podrás notar las primeras mejorías significativas, dado que la psicoterapia se ha mostrado eficaz para tratar esta alteración.

2. Evitar las sustancias adictivas

Se ha visto que el consumo habitual de sustancias adictivas hace que aumente significativamente la probabilidad de sufrir el trastorno de pánico y otras alteraciones relacionadas con la ansiedad. Evita esta clase de productos.

3. Realizar ejercicio aeróbico

Otra manera de rebajar las probabilidades de tener problemas con la ansiedad es practicar regularmente ejercicio aeróbico, como por ejemplo salir a correr durante unos 45 minutos manteniendo una intensidad moderada, sin acelerones.

4. Dormir bien

Algo tan sencillo como dormir lo suficiente contribuye mucho a reducir las probabilidades de experimentar de manera habitual los síntomas de trastornos psicológicos. Un par de horas más de sueño pueden llegar a marcar la diferencia en cuestión de pocos días.

5. Realizar los ejercicios de la terapia

Finalmente, no hay que olvidar que el proceso terapéutico va mucho más allá de las sesiones de reunión con el psicólogo. Hay que realizar las tareas fijadas en la consulta, y que implican progresar hacia la superación de este problema de ansiedad.

Esto suele implicar comprometerse a salir de la zona de confort y enfrentarse a ciertos miedos (del modo en el que ha indicado el psicólogo, siguiendo sus instrucciones) para que nuestro organismo tenga la oportunidad de comprobar que esos temores son injustificados, y empezar a confiar más en uno mismo.

¿Buscas ayuda profesional ante el ataque de pánico?

Si vives en Madrid y te estás planteando acudir a terapia para tratar el trastorno de pánico, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros. El centro de psicología Psicomaster, ubicado en el distrito de El Retiro, dispone de un equipo de psicólogos con amplia experiencia en la intervención en pacientes que presentan esta alteración psicológica, y te ayudarán a generar modos de vida y maneras de pensar y de percibir el entorno de un modo que debilite mucho el trastorno, llevándolo hacia la desaparición.

Si te interesa leer más acerca de Psicomaster o ver nuestros datos de contacto, haz clic en este enlace.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013), Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.), Arlington: American Psychiatric Publishing.
  • Cosci F, Knuts IJ, Abrams K, Griez EJ, Schruers KR (May 2010). Cigarette smoking and panic: a critical review of the literature. The Journal of Clinical Psychiatry. 71(5): pp. 606 - 615.
  • Cox BJ, Norton GR, Dorward J, Fergusson PA (1989). The relationship between panic attacks and chemical dependencies. Addictive Behaviors. 14(1): pp. 53 - 60.
  • Salvador-Carulla L, Seguí J, Fernández-Cano P, Canet J (April 1995). Costs and offset effect in panic disorders. The British Journal of Psychiatry. Supplement. 166(27): pp. 23 - 28.
  • White, K.S.; Brown, T.A., Somers, T.J., Barlow, D.H. (2006). Avoidance behavior in panic disorder: the moderating influence of perceived control. Behaviour Research and Therapy. 44(1): pp. 147 - 57.