¿Cómo es el tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía?

Veamos las funciones y beneficios del tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía.

¿Cómo es el tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía?

Aunque la palabra “juego” suela estar asociada a experiencias agradables y, en general, al mundo del ocio, lo cierto es que este tipo de experiencias pueden estar ligadas a los problemas de salud mental. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en los casos de ludopatía y juego compulsivo, los cuales llevan a la persona a sentir una necesidad irresistible de participar en ciertos juegos.

Por suerte, en la actualidad existen recursos terapéuticos eficaces para dar solución a estas alteraciones, siempre y cuando la persona busque ayuda profesional. Para conocer mejor en qué consisten, en este artículo hablaremos sobre cómo es el tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía.

¿Qué son la ludopatía y el juego compulsivo?

El juego patológico, conocido también como ludopatía, es un trastorno psicológico perteneciente a la categoría de las adicciones comportamentales, y que se caracteriza por una necesidad irrefrenable de participar en juegos de azar con mucha frecuencia, sufriendo un intenso malestar si no se llega a saciarla cuanto antes, y que da lugar a una sensación de pérdida de control sobre las propias acciones.

Por su lado, el concepto de “juego compulsivo” está mucho menos definido y, de hecho, técnicamente no está definido como una psicopatología, algo que sí pasa con el juego patológico, como hemos visto. Debido a esta ambigüedad, este término puede ser utilizado de tres maneras diferentes.

En primer lugar, a veces se habla acera del juego compulsivo utilizando esta denominación para utilizarla como si se tratase de un sinónimo de juego patológico, aunque esto resulte inexacto y resulte poco recomendable para evitar confusiones. El motivo por el que en ocasiones se prefiere utilizar este término puede ser que “juego compulsivo” puede resultar más fácil de entender al hacer referencia a los problemas para controlar la propia conducta, mientras que la palabra “patológico” resulta más abstracta y genérica.

En segundo lugar, puede hacer referencia a una posible adicción comportamental no hacia los juegos de azar, sino hacia los videojuegos. Ahora bien, actualmente aún existe debate acerca de si técnicamente este tipo de alteración forma parte de la categoría de las adicciones o, por el contrario, debería formar parte de otra, como por ejemplo los trastorno del control de impulsos (la cual anteriormente contenía la ludopatía)

Y en tercer lugar, el término de “juego compulsivo” puede ser usado para referirse a problemas psicológicos diversos que no encajan con ninguna categoría diagnóstica concreta, pero que cumplen con características en común: perjudican a la calidad de vida de la persona, y se basan en una serie de problemas para contener las ganas de participar en juegos. Hay que tener en cuenta que incluso si no vienen descritos con claridad en los manuales diagnósticos, los patrones de conducta que producen malestar son un motivo más que justificado para tomárselo en serio y acudir a terapia.

El funcionamiento del tratamiento psicológico del juego compulsivo y la ludopatía

Aunque tal y como hemos visto estos dos conceptos se solapan solo en parte, en la práctica, amos tipos de alteraciones psicológicas presentan muchas características en común, sobre todo en lo relativo a los problemas para controlar lo que hacemos. Es por ello que si bien la terapia es, por definición, un proceso personalizado y adaptado a las particularidades y necesidades de cada paciente y de su contexto, se puede decir que hay una serie de funciones que tienen lugar al atender en psicoterapia a los pacientes que han desarrollado esta clase de alteraciones.

Teniendo en cuenta esto, aquí encontrarás un resumen de los pilares en los que se basa la intervención psicoterapéutica ante casos de juego patológico o juego compulsivo.

1. Identificación de los desencadenantes

Después de explorar cada caso particular, los terapeutas ayudan a los pacientes que sufren esta clase de problemas a identificar aquellos procesos psicológicos internos que suelen anteceder a la aparición de la necesidad de jugar inmediatamente. De esta manera se detiene “en seco” la cadena de acontecimientos que lleva hacia las recaídas, como por ejemplo las excusas que esas personas se ponen para sí mismas (para justificar la recaída).

2. Entrenamiento en técnicas de relajación

El malestar generado por no ceder a las ganas de jugar suele dar lugar a una subida relativamente rápida de los nieles de ansiedad y estrés; por suerte, existen técnicas de relajación que ayudan a mitigar este fenómeno y restaurar, en parte, el nivel de activación del sistema nervioso de la persona. Además, algunos de ellos son relativamente fáciles de aplicar y pueden ser realizados en pocos minutos.

3. Terapia de grupo

La terapia de grupo es una modalidad de psicoterapia muy utilidades en pacientes que sufren adicciones. Estas sesiones en las que participan varias personas con problemas similares generan un contexto en el que se potencia la motivación mutua entre sus miembros, la expresión y comprensión de lo que les genera malestar, y la posibilidad de crear redes de apoyo y de ejemplo en las que es fácil sentirse escuchado y tener en cuenta lo que hacen otros referentes.

4. Entrenamiento en exposición a situaciones de juego

Para preparar a la persona a no recaer constantemente en las sesiones de juego hacia las que ha desarrollado dependencia, se la ayuda a prever el tipo de situaciones en las que puede aparecer la tentación y a gestionar los sentimientos que eso le genera.

5. Desarrollo de hábitos ligados a otras fuentes de gratificación

Otra parte muy importante de la terapia consiste no ya en combatir las ganas de caer en el juego constantemente, sino en involucrarse en otros patrones de comportamiento que no sean poco saludables y que permitan “desenganchar” la atención de esas rutinas ligadas a la dependencia. Por ello, se ayuda a los pacientes a gestionar su tiempo y a incluir en su horario actividades gratificantes y motivadoras adaptadas a sus intereses.

6. Cooperación y comunicación con los familiares

Allí donde sea posible, se ayuda a los miembros de la familia a entender lo que está pasando durante el proceso de terapia y a poner de su parte para ayudar al paciente en aquellas situaciones en las que el terapeuta no esté presente.

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  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  • Eades, J. (2003). Gambling Addiction: The Problem, the Pain, and the Path to Recovery. Vine Books.
  • Vorvick, L.; Merrill, M. (2010). Pathological Gambling. University of Maryland Medical Center.

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