Un experimento mental acerca de la naturaleza de la consciencia. Unsplash.

Los zombies filosóficos son un experimento mental realizado por el filósofo australiano David Chalmers para cuestionar las explicaciones materialistas sobre el funcionamiento y la complejidad de la conciencia.

Mediante este experimento, Chalmers sostiene que no es posible comprender la conciencia por medio de las propiedades físicas del cerebro, lo que puede argumentarse si imaginamos un mundo igual al nuestro, pero habitado por zombies.

Experimento mental de los zombies filosóficos: algunos antecedentes

Describir y ubicar los componentes de la conciencia es un tema que ha generado no solo debates cientificos y filosoficos que actualizan constantemente la clásica discusión sobre la relación mente-cuerpo, sino que incluso nos ha llevado a imaginar mundos en los que es imposible discernir entre quién es humano y quién no, tal como nos lo muestra la ciencia ficción o el desarrollo de la inteligencia artificial.

Hay quienes defienden que nuestra conciencia no es más que un conjunto de elementos materiales que es posible hallar dentro del cerebro. En contraposición, hay quienes argumentan en favor de la existencia de estados mentales y de experiencias subjetivas, que si bien tienen sustratos orgánicos, no es posible definir únicamente con base en explicaciones biologicistas o fisicalistas.

Ambas tesis han sido defendidas y refutadas por distintos medios. Uno de ellos son los experimentos mentales, herramientas utilizadas en la filosofía para plantear situaciones hipotéticas que permiten imaginar los resultados lógicos de un experimento, y con base en ello, elaborar conclusiones y argumentar posturas teóricas.

En la década de los 90’s y con la intención de cuestionar las explicaciones materialistas sobre el funcionamiento de la mente humana, David Chalmers realizó un experimento mental publicado en su libro La mente consciente, en el que sugiere que si las explicaciones materialistas sobre los estados mentales fueran válidas, entonces los seres humanos no seríamos más que un montón de zombies.

Con su tesis, la idea de los zombies filosóficos se popularizó en un sector importante de la filosofía, no obstante, David Chalmers no ha sido el único interesado en discutir las propiedades de la experiencia humana mediante su comparación con personajes pseudohumanos.

¿Por qué los zombies no son seres humanos?

El experimento mental de los zombies filosóficos se desarrolla de la siguiente manera: supongamos que existe un mundo que es físicamente idéntico al nuestro, pero en lugar de estar poblado por seres humanos, está poblado por zombies.

Los zombies son seres físicamente iguales a los humanos, pueden aprender las mismas conductas y tienen las mismas funciones cognitivas. Pero hay una diferencia que es fundamental y que defiende que no es posible explicar la consciencia por la mera existencia de componentes físicos: aunque los zombies tienen una composición física idéntica a la de los seres humanos, no tienen experiencias conscientes y subjetivas (elementos llamados “qualia” dentro de la filosofía), con lo cual, no sienten, y tampoco pueden desarrollar una consciencia de “ser” (un zombie). Por ejemplo, los zombies pueden gritar como las personas, pero no tienen la experiencia subjetiva del dolor.

A partir de este experimento, Chalmers concluye que la conciencia no puede ser explicada en términos de un determinismo biológico, por lo que las propuestas del materialismo son inadecuadas. Concluye que los zombies son concebibles en tanto que es posible imaginarlos, y si son concebibles es porque sus condiciones de existencia no se determinan sólo por las propiedades físicas, con lo cual, las explicaciones fisicalistas sobre la existencia de la conciencia son también inadecuadas.

El monismo de doble aspecto de Chalmers

El experimento de los zombies filosóficos es un intento por responder a una pregunta que se sostiene en el dilema mente-cerebro: ¿un sistema físico puede desarrollar experiencias conscientes?

Lo que supone este experimento es que la conciencia no es idéntica a un hecho físico, y viceversa, un hecho físico no explica por completo la conciencia, porque no puede explicar del todo la presencia de experiencias cualitativas y subjetivas.

Es decir, que las explicaciones que parten de la teoría física o materialista no son suficientes para explicar el mundo, porque el mundo no se compone solo de las propiedades físicas sino de experiencias subjetivas que son propiedades fenoménicas.

De hecho, el experimento mental de los zombies filosóficos suele inscribirse en el conjunto de argumentos a favor del monismo de doble aspecto, también conocido como dualismo de propiedades, corriente filosófica que a muy grandes rasgos sostiene que la conciencia no es un ente que existe aparte del mundo físico, pero al mismo tiempo, las experiencia conscientes o subjetivas (las propiedades fenoménicas) existen más allá de las propiedades físicas.

Referencias bibliográficas:

  • Chiarella, H. (2015). Límites y posibilidades de una ciencia de la conciencia. Síntesis. artículos basados en tesinas de grado, 6: 63-81.
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  • Gojlik, B., Oukacha, B., Dumitrache, C. & Sánchez, P. (S/A). David Chalmers. Recuperado 23 de abril de 2018. Disponible en https://www.ugr.es/~setchift/docs/cualia/david_chalmers.pdf