Un resumen de esta propuesta en psicología. Pixabay.

Son muchos los paradigmas y corrientes teóricas que han existido en psicología a lo largo de la historia, todas ellas centradas en el estudio de la psique y el comportamiento humano (y animal) desde enfoques muy diversos. Entre estas corrientes probablemente las más destacadas y conocidas a nivel popular sean la corriente cognitivista, la conductista y el psicoanálisis y las corrientes psicodinámicas (también otras como la teoría sistémica, la gestalt y las corrientes humanistas e integradoras).

Pero dentro de cada uno de estos paradigmas podemos encontrar diversas teorías, que permiten diferenciar entre subtipos de la corriente teórica en cuestión. En lo que respecta al conductismo una de sus variantes, si bien continuista con las ideas del conductismo operante, es el conductismo empírico y el análisis conductual del desarrollo de Bijou.

Conductismo: ¿qué es?

Antes de entrar a valorar a qué denominamos conductismo empírico, se hace necesario hacer una pequeña recapitulación respecto a qué es el conductismo a nivel general y cuáles son sus principales características.

El conductismo es una de las principales corrientes o paradigmas de la psicología, y surgió como reacción al por aquel entonces predominante psicoanálisis.

Esta corriente parte de la premisa de que el único elemento verificable y demostrable de nuestra psique, lo único que realmente podemos ver sin ningún tipo de duda, es la conducta o comportamiento realizado. En este sentido el conductismo surgió como una disciplina que pretendía ser lo más científico y objetiva posible, con una visión mecanicista en que todo comportamiento se da en base a unas leyes concretas.

El elemento básico para explicar la realización de conductas es la capacidad de asociación o vinculación de los estímulos. Sin embargo el sujeto es un ente pasivo de dicho proceso, considerando menos importante e incluso a veces inexistentes aspectos como la voluntad o la cognición.

Dentro del conductismo han surgido múltiples perspectivas que pretenden ofrecer una explicación al porqué de la conducta, una explicación que a menudo se conceptualiza como procesos de condicionamiento en que dos estímulos son asociados de tal modo que uno de ellos, neutro, pasa a adquirir las propiedades de otro que es apetitivo o aversivo en base a la repetición de su asociación (condicionamiento clásico), o bien en que esta relación se da entre la realización de la conducta y sus consecuencias apetitivas o aversivas (condicionamiento operante).

Una de dichas perspectivas es el conductismo empírico, defendido entre otros autores por Bijou.

El conductismo empírico de Bijou

El concepto de conductismo empírico hace referencia a una de las ramas del conductismo, la cual considera la cual considera que la psicología debe dedicarse al estudio del comportamiento observable y manifiesto. En el caso del defendido por Sidney W. Bijou, parte de los procedimientos y bases del condicionamiento operante de B. F. Skinner y la filosofía y el concepto del desarrollo y la necesidad de aplicación en el campo de Kantor.

El conductismo empírico de Bijou se caracteriza muy especialmente por centrarse en el proceso de desarrollo humano y la adquisición de aprendizajes a lo largo del crecimiento, y es de hecho pionero en intentar aproximar la teoría del conductismo a la evolución humana y al proceso educativo durante los primeros compases de la vida.

Se trata de un modelo ortodoxo y en cierta medida bastante continuista con los procedimientos y teoría del conductismo de Skinner, en el que lo principal a la hora de explicar la conducta es el reforzamiento y las consecuencias que tiene para el sujeto la emisión o no emisión de la conducta.

El autor propuso un modelo basado en el análisis conductual en la cual el menor va a ser modelado por lo que sucede en el ambiente pero que también puede modelar a su vez dicho entorno con sus acciones, recibiendo diferentes respuestas del ambiente en función de sus conductas.

Aprender y desarrollarse implica según este modelo asociaciones realizadas durante la evolución y el crecimiento de la persona. El propio desarrollo es considerado la acumulación de asociaciones, las cuales se realizan continuamente y siempre bajo las mismas normas y leyes.

El cambio durante el desarrollo se explica a través del análisis tanto los antecedentes como las consecuencias de la conducta del menor, siendo posible controlar los estímulos que se le presentan en la situación de aprendizaje.

Los tres estadios empíricos del desarrollo

Bijou y otros exponentes del conductismo empírico y el análisis conductual del desarrollo elaboran desde su teoría, desde un punto de vista que ellos consideran totalmente empírico, la existencia de un total de tres grandes fases del desarrollo.

1. Etapa de los fundamentos

Bijou y otros autores identificaron este primer período con el que va desde el nacimiento hasta el aprendizaje del lenguaje.

La conducta en este momento está fundamentalmente explicada por la biología, la genética y los reflejos innatos, y en general es igual o muy semejante entre todos los sujetos. Poco a poco surgirá el condicionamiento según a lo largo del tiempo el niño experimente y realice asociaciones. Serán estas las que permitirán que aprenda a dominar su propio cuerpo, moverse, caminar y hablar.

2. Etapa o estadio básico

Comprendido entre el inicio del lenguaje y la adolescencia, en este período se observa una cada vez mayor importancia de las asociaciones realizadas a través de la experiencia a la hora de interactuar con el medio.

La conducta se rige cada vez más por las consecuencias apetitivas y aversivas de ésta, algo que provocará que el menor aumente o disminuya el comportamiento en cuestión. Las habilidades adquiridas se van refinando con el uso, y se añade la conducta de juego como ensayo del comportamiento.

3. Estadio social

Este último estadio aparece durante la adolescencia y dura el resto de la vida del sujeto, y en él surgen y resultan cada vez más importantes las respuestas sociales del entorno como la principal causa y determinante del comportamiento.

Es aquí donde surgen hábitos y estilos de conducta más o menos regulares, derivadas del condicionamiento operante en el que el principal reforzador es lo social. También se incluye la vejez, en la que la conducta cambia con el fin de suplir las dificultades surgidas por el envejecimiento y deterioro del organismo.

Aplicación en el ámbito educativo

El conductismo empírico de Bijou se centra a grandes rasgos en el proceso evolutivo y del desarrollo humano, con lo que se ha vinculado especialmente con la infancia y ha encontrado una aplicabilidad en el ámbito educativo. De hecho el trabajo del propio Bijou se basó en gran medida en emplear los métodos conductistas y el condicionamiento para favorecer el aprendizaje de los niños en las escuelas, tanto en los casos en que podían seguir la escolaridad ordinaria como en aquellos que presentaban dificultades para ello.

Se partía de la idea de que es necesario el seguimiento del rendimiento y desarrollo de los aprendizajes de manera continuada, así como de la idea de la importancia del docente como transmisor de los conocimientos y la necesidad de decidir qué, cómo y cuándo aplicarlos (recordemos que para la mayor parte del conductismo el sujeto es pasivo en la generación de la asociación).

Asimismo, deben tenerse en cuenta los antecedentes y las consecuencias que tiene la conducta del sujeto y procurar el control de los estímulos con el fin de dirigir el aprendizaje de las conductas. También se propone un trabajo con los padres de cara a favorecer que puedan proporcionar pautas educativas y entornos enriquecedores para el menor.

Aunque esta visión no tiene en cuenta la existencia de aspectos cognitivos y volitivos, o el papel de la motivación y la búsqueda de una significación a lo aprendido, y como teoría ha sido superada por otras corrientes que sí las tienen en cuenta, lo cierto es que el conductismo empírico de Bijou ha contribuido a generar uno de los primeros modelos educativos dirigidos en base a lo que se consideró una metodología de aprendizaje basado en el estudio científico del comportamiento humano.

Referencias bibliográficas:

  • Mills, J. A. (2000). Control: A History of Behavioral Psychology. New York University Press.