Sin duda, ser madre es una de las experiencias más gratificantes y maravillosas que puede vivir una mujer, y para muchas es un momento culminante de su vida. La figura materna es sumamente importante para el crecimiento de un hijo o hija e influye en cómo éste se desarrolla en diferentes ámbitos de su vida: bienestar personal, ámbito académico, trabajo, relaciones interpersonales, etc.

Eso sí, aunque madres solo hay una, algunas veces pueden generar malestar en sus hijos y convertirse en en madres tóxicas, que por sus acciones impiden el correcto desarrollo y bienestar emocional de su descendencia. Las competencias que debe desarrollar una madre son muchas, especialmente teniendo en cuenta que el vínculo que establece con sus hijos e hijas es especial, gracias al contacto corporal y visual que se establece entre ambas partes en los primeros meses de vida.

Recomendaciones para ser una buena madre

Si quieres saber cómo ser una buena madre, a continuación puedes encontrar una lista de consejos que te ayudarán a evitar errores de crianza.

1. Pon límites

Está claro que todos queremos lo mejor para nuestros hijos y, además, nos gusta verles felices y sonriendo; sin embargo, esto no quiere decir que deban salirse con la suya siempre. Marcar límites y poner normas puede ser positivo para tus pequeños y para su bienestar futuro.

Eso sí, las normas deben ser coherentes, claras y sencillas, deben ser iguales para todos y adaptadas a la edad madurativa de tu hijo o hija. Al fin y al cabo somos seres sociales, por lo que aprender a poner límites a los impulsos de los pequeños es bueno para adaptarse mejor a la sociedad en la que vivimos.

2. Eres su modelo de aprendizaje

La familia es uno de los principales agentes socializadores, por lo que es necesario que eduques bien a tu hijo. Los seres humanos tenemos diferentes maneras de aprender, y una de ellas es a través del modelado, un concepto que introdujo Albert Bandura. Aunque a veces no lo creas, qué haces y cómo te comportas delante suyo importa, porque tu hijo está continuamente observándote.

3. Escucha activamente

Muchas veces pensamos que estamos escuchando cuando en realidad estamos oyendo. Para escuchar de verdad es necesario practicar la escucha activa. Esto significa que no solamente debes prestar atención a tus niños intentando comprender lo que te dicen, sino también lo que sienten. Dicho de otro modo, debes atender tanto al componente emocional (sentimientos, emociones, sensaciones, etc.) como al componente racional (ideas, creencias, conocimientos, etc.).

Si quieres saber más sobre cómo hacerlo, este artículo te será útil: “Escucha activa: la clave para comunicarse con los demás”.

4. Valida sus emociones

Escuchar a tu hijo de manera activa es importante, pero también lo es validar sus emociones. La validación emocional es un proceso de aprendizaje, comprensión y expresión de la aceptación de la experiencia emocional de otra persona. Es decir, si sospechas que tu hijo tiene dificultades, la escucha activa puede permitirte entender no solamente su lenguaje verbal, sino también el no verbal (gestos, mirada, postura, etc.) cuando te abre su corazón.

La validación emocional hará que demuestres que le entiendes (aunque no siempre estés de acuerdo) y, por tanto, se sentirá más cómodo a la hora de decir cómo se siente. Todos podemos sentir emociones placenteras y emociones dolorosas, y tu hijo o hija no es una excepción.

5. Deja que se exprese

La validación emocional y la aceptación de las emociones son clave para el bienestar futuro de tu hijo. Esto permite que tu hijo aprenda a expresar sus emociones y sus sentimientos en vez de minimizarlos o rechazarlos. Las emociones no desaparecen si las reprimimos, sino todo lo contrario, puedes pueden llegar a expresarse sin control. El correcto control emocional es bueno tanto para el bienestar de tu hijo como para sus relaciones interpersonales.

6. Fomenta la comunicación

Los puntos anteriores están muy relacionados con la comunicación eficiente, lo que ayuda a tu hijo a contar contigo para lo que necesite, e incrementa el lazo afectivo entre vosotros. Por eso es importante que te comuniques a diario con tu hijo y de manera abierta. Esto te permitirá conocerle y él entenderá que puede confiar en ti cuando lo necesite, incluso respecto a sus inquietudes y sus miedos.

7. Adáptate a tu hijo

En ocasiones, puede ocurrir que no somos conscientes de la edad de nuestro hijo, porque puede portarse mal y llegar a sacarnos de quicio en algún momento. Como persona adulta, debes ser conscientes de que el nivel de razonamiento de tu hijo sigue un proceso de desarrollo, por lo que necesitas adaptarte a sus necesidades.

Ahora bien, no es cuestión de tratarle como una persona madura cuando todavía no lo es. Por ejemplo, puede que a los tres años tenga una necesidad de decir “no” a todo, pues es su manera de ganar independencia. Que no te sorprendan ciertas actitudes de tu pequeño, pues no es positivo que pierdas la calma. Ten en mente que lo importante es educarle correctamente, no enfadarte de manera descontrolada.

8. Sé paciente

Ser madre puede ser complicado a veces, y puede que parezca que la situación te venga grande. Ir al trabajo, llegar a casa y hacer tareas del hogar y después educar a tu hijo… ocupa muchas horas de tu día. Pero mantén la calma y trata de ser paciente. No lo lo pagues con tus pequeños, y si en algún momento éste no se comporta como crees que debería, explique las razones por las que no debe repetir su comportamiento. Del mismo modo, si tienes pareja, negocia un mejor reparto de las tareas, lo cual nos lleva al siguiente punto.

9. Las responsabilidades también son del padre

Es positivo que los dos padres compartan las responsabilidades del hijo. Siempre que sea posible, debéis encontrar el equilibrio para evitar que cargues tú con toda la responsabilidad de educar a vuestro hijo. Te sentirás menos estresada y será mejor para tu hijo si los dos os lleváis bien y compartís su crianza.

10. Evita discutir con tu pareja delante de tu hijo

Ya se ha comentado lo importante que es la función de los padres para el proceso de socialización del hijo y cómo su comportamiento puede ser imitado por éste: es lo que se conoce como aprendizaje por modelado, vicario o por imitación. Si discutes con tu pareja delante de él, le estarás enviando un mensaje negativo, lo que no será positivo ni para su desarrollo ni para su aprendizaje.

11. Déjale desarrollar su autonomía

Puede ocurrir que muchos padres se sientan inseguros cuando sus hijos están buscando ser independientes. Esto ocurre a cualquier edad. Ser una madre sobreprotectora no es para nada beneficioso, porque evita que tu hijo se desarrolle en plenitud y se empodere frente a la vida.

12. No dejes que crezca siendo un niño malcriado

Uno de los grandes errores que pueden cometer las madres es pensar que todo lo que hacen con buena fe es positivo para su hijo. En el primer punto ya hablamos de la importancia de establecer límites, porque criar hijos malcriados tendrá efectos negativos para su bienestar. Por tanto, debes evitar hacerle regalos cuando no toca, reforzar sus conductas negativas, ceder a sus berrinches o actuar tu misma como una malcriada.

Si quieres saber más sobre este interesante tema, puedes leer este artículo: “Los 8 consejos básicos para no malcriar a tu hijo

13. Evita ser extremadamente disciplinada

Es necesario que no seas excesivamente disciplinada, y bajo ningún concepto pegues a tu hijo o hija. Los pequeños que continuamente son azotados, golpeados o abofeteados son más propensos a pelearse con otros niños en el futuro y a desarrollar una personalidad negativa.

Puedes leer más sobre este tema en nuestro artículo: “Las 8 razones para no usar el castigo físico hacia los hijos

14. Vigila tu estilo parental

Igual que ocurre con los tipos de liderazgo, existen diferentes tipos de estilo parental que no son característicos de los progenitores sino más bien formas de relación entre el padre y el hijo. Estos estilos parentales tienen sus beneficios y sus consecuencias negativas, y podemos diferencias cuatro: democrático, autoritario, permisivo e indiferente. El estilo democrático es el más saludable, y se basa en el respeto y la comunicación con los hijos.

15. Juega a ser emocionalmente inteligente con él

Ya desde pequeños los niños pueden desarrollar la inteligencia emocional, lo que repercute positivamente en su salud psicológica en el futuro. Gracias al juego, los niños aprenden habilidades mientras se divierten, algo esencial para su desarrollo en los primeros años de vida. El juego no solamente es beneficioso a nivel psicomotor, sino que puede ayudarles a comprender mejor sus emociones.

En este vídeo puedes conocer la importancia de la inteligencia emocional para tu hijo:

16. Enséñale a resolver problemas

Los padres no solamente actúan como modelos para sus hijos a la hora de enseñarles nuevas conductas, sino que son una pieza clave en su crecimiento porque les ayudan a desarrollar su capacidad cognitiva superior y su inteligencia.

La interacción social, especialmente de los padres, apoya el desarrollo del niños estableciendo una influencia por medio de de la Zona de Desarrollo Próximo, un término acuñado por Lev Vygotsky. Esta zona es la distancia entre el nivel de madurez alcanzado por el niño a través del proceso natural de desarrollo, y el nivel de desarrollo potencial que puede alcanzar cuando es guiado por las personas que son más capaces que él, por ejemplo, los padres.

Profundiza en este concepto en este artículo: “La Teoría Sociocultural de Lev Vygotsky

17. Busca tiempo para ti

Durante los primero años de vida, la dedicación de una madre hacia su hijo o hija ocupa casi las 24 horas del día, pero ser madre no significa que se haya acabado la vida y los buenos momentos. Por eso es necesario que dediques tiempo para tu bienestar, lo que será positivo para la relación de con tus pequeños. Por ejemplo, si disfrutabas pisando el gimnasio, haz un hueco en tu vida para poder seguir con esta actividad.

18. Disfruta de tu hijo y de la experiencia

Ser madre es una de las experiencias más gratificantes que puede sentir el ser humano, y nada puede compararse al amor que surge dentro de una familia. Así que disfruta de este regalo que te da la vida aunque a ratos las cosas se puedan poner complicadas. ¡Ser madre es increíble!