Los sistemas educativos y la manera en la que estos se desarrollan y aplican es un tema tradicional de debate en el que participan tanto la pedagogía como la psicología, la filosofía e, incluso, la política.

Sin embargo, existe un modelo que permanece a pesar del paso de los años y de las no pocas críticas: el modelo pedagógico tradicional. En este artículo realizaremos un repaso por la historia y características de este sistema educativo, así como de sus principales ventajas e inconvenientes.

¿Qué es el modelo pedagógico tradicional?

También conocido como modelo de enseñanza tradicional o modelo educativo tradicional, el modelo pedagógico tradicional se caracteriza por la marcada diferencia de roles entre el alumno y el profesor. En este tipo de sistema educativo el alumno es un receptor pasivo de la información, mientras que todo el peso del proceso educativo recae en el profesor, el cual debe ser un experto en la materia.

A pesar la antigüedad de este, llegó a la cima en la época de la Revolución Industrial, donde el modelo pedagógico tradicional destacó por su fácil aplicación y por permitir la posibilidad de estandarizar los conocimientos, por lo que un solo profesor podía encargarse de la educación de una gran cantidad de alumnos.

Estos fueron algunos de los motivos por los que este sistema adquirió tal fama que se constituyó como el modelo educativo de referencia, el cual permanece hasta la actualidad y es el que se mantiene implementado en la gran mayoría de centros educativos a nivel mundial, independientemente del grado académico.

A pesar de su popularidad en tiempos pasados, el modelo pedagógico tradicional no está exento de críticas. Con el paso del tiempo, tanto alumnos como los propios cuerpos de profesores, reclaman que este ha quedado obsoleto; siendo considerado como un modelo predecible, poco estimulante y que necesita una adaptación urgente a los nuevos tiempos.

Desarrollo y recorrido histórico

El modelo pedagógico en el que un erudito o experto en una serie de conocimientos transmitía su saber a una serie de alumnos seleccionados se remonta a las antiguas academias de la Alta Edad Media.

A lo largo de esta etapa histórica, el conocimiento era algo restringido solamente a la comunidad cristiana, concretamente a los monjes. Por lo que este sistema educativo se caracterizaba por poseer una fuerte base religiosa y moral.

Durante un largo período de tiempo, las tradiciones educativas se mantuvieron delimitadas a la clase religiosa y no fué hasta el siglo XVIII en el que se produjo una primera revolución educativa.

Esta revolución vino de la mano del que, hasta la actualidad, ha sido considerado como el padre de la educación moderna: John Amos Comenius. Este filósofo, pedagogo y teólogo de origen checo creó una nueva reforma educativa que no tardó en expandirse por toda Europa y que despertó el interés de todos lo gobiernos por la educación se su pueblo.

A raíz de esta revolución surgieron numerosas teorías, sistemas y métodos de enseñanza por lo que, con el objetivo de agrupar, unificar y generalizar estas ideas se creó la primera cátedra de pedagogía; desarrollada por la Universidad de Halle en Alemania, en el año 1770.

Entre los teóricos de esta época destacan Joseph Lancaster, creador del movimiento monitorial o mutuo de enseñanza y Johan Heinrich Pestalozzi el cual aplicó los ideales del movimiento ilustrado a la pedagogía.

Finalmente, con la llegada de la Revolución Industrial, los gobiernos vieron en el método pedagógico tradicional una oportunidad para transmitir tanto la educación como los valores que consideraban adecuados a un gran número de personas al mismo tiempo, por lo que se crearon numerosas escuelas y centros educativos que facilitaban la expansión de una educación universal.

Como ya mencionábamos anteriormente, la facilidad de aplicación de este sistema y la posibilidad de ofrecer educación a gran parte de la población convirtieron al modelo de educación tradicional como sistema de referencia, lo que llevó a su estandarización y aplicación en la gran mayoría de escuelas.

Esta estandarización que se dió a finales del siglo XIX todavía permanece hasta la actualidad, siendo el sistema educativo más practicado en todo el mundo.

¿Cuales son sus principales características?

Tal y como se describe al inicio del artículo, la principal característica del modelo pedagógico tradicional es que este se fundamenta sobre unas bases de transmisión y recepción de la información y los conocimientos.

Según este modelo, el mejor método de educación es aquel en el que el profesor transmite sus conocimientos de forma directa a sus alumnos, los cuales constituyen un elemento pasivo en el proceso de aprendizaje.

En el modelo pedagógico tradicional, el peso de la transmisión de la educación recae principalmente en la figura del profesor, el cual debe de generar sus propias estrategias de enseñanza y exponer ante el alumno sus conocimientos.

No obstante, existen otros rasgos que distinguen al modelo pedagógico tradicional. Entre estos se incluyen:

  • El profesor no debe ser solamente un experto en su campo, sino que también tiene que ser capaz de transmitir la información de manera eficaz.
  • La función de los alumnos es intentar comprender y memorizar la información.
  • La principal herramienta de aprendizaje del alumno es la memoria.
  • La forma en la que los alumnos asientan los conocimientos es mediante la práctica y la repetición.
  • La autodisciplina se constituye como el principal requisito para los alumnos.
  • Los exámenes y las pruebas evaluativas permiten al profesor saber si los alumnos han adquirido los conocimientos.

Pros y contras de este sistema

Con el paso del tiempo y la investigación dentro del campo de la pedagogía, se ha descubierto que en el modelo pedagógico tradicional no son todo ventajas, sino que también posee algunos defectos que piden ser modificados, así como la adaptación de este sistema a los nuevos tiempos.

Entre las ventajas e inconvenientes de este modelo educativo encontramos:

1. Ventajas

  • Posibilita la transmisión de conocimientos a un gran número de personas al mismo tiempo, sin la necesidad de poseer muchos recursos educativos.
  • Genera autodisciplina y favorece el desarrollo del esfuerzo personal.
  • Es la manera más efectiva de transmitir datos puros como fechas y datos numéricos.
  • No se requiere de un proceso de adaptación a la enseñanza por parte ni del alumno ni del profesor.
  • Favorece los procesos de memoria.

2. Inconvenientes

  • Se centra solamente en la memorización de información y no tanto en la comprensión de esta.
  • Los métodos de evaluación generan frustración y estrés en los alumnos.
  • La memorización de datos no suele ser ventajosa para el desarrollo de habilidades necesarias para enfrentarse al mundo real.
  • No se estimula la curiosidad y creatividad de los alumnos.
  • Fomenta la comparación y competición entre alumnos, en lugar de la colaboración y cooperación, lo que provoca un efecto negativo en la autoestima.
  • Se ha demostrado que la mayoría de conocimientos adquiridos mediante este método acaban por olvidarse con el paso del tiempo.