Existe una gran cantidad de personas en el mundo que tienen adicción a algún tipo de sustancia psicoactiva. El consumo continuado hace que a la larga el organismo reaccione necesitando cada vez mayores cantidades de sustancia a la par que genera alteraciones en la biología y en la conducta del sujeto que pueden terminar teniendo graves efectos sobre su vida, o incluso la muerte. 

En muchos casos las personas con drogodependencia no son conscientes de las limitaciones y problemas que les supone su adicción, y en otros no son o no se ven capaces de combatir la necesidad de consumir. ¿Como dejar las drogas? En este artículo vamos a tratar de observar algunos de los procedimientos que se llevan a cabo por tal de lograr cesar el consumo.

La drogodependencia y cómo dejar las drogas

Consideramos drogodependencia o toxicomanía al uso continuado y excesivo de sustancias con efectos psicoactivos pese a la existencia de consecuencias negativas importantes y al conocimiento de estar padeciendo éstas por parte del afectado.

El sujeto ha ido adquiriendo tolerancia a la droga, precisando cada vez de mayor cantidad de sustancia para que ésta tenga efecto, y el cese de consumo produce síntomas aversivos (derivados de la necesidad de ésta adquirida por parte del organismo para funcionar con normalidad) que pueden conducir a continuar consumiendo solo por evitarlos. 

El sujeto suele tener poca capacidad de control del consumo, disminuyendo y limitando éste su rendimiento y participación en diferentes ámbitos de la vida y dedicando gran parte del tiempo y del pensamiento en consumir o conseguir dicha sustancia.

El modelo transteórico de Prochaska y DiClemente aplicado al tratamiento de la adicción

A la hora trabajar en el tratamiento de la adicción a sustancias, uno de los principales y más conocidos modelos es el modelo transteórico de Prochaska y Diclemente, que proponen la existencia de diversas fases por las que pasa un sujeto en el proceso de terminar con la adicción. 

En dichas fases el sujeto iría realizando diferentes procesos mentales y conductuales que le llevarían poco a poco a cesar el consumo. Pero hay que tener en cuenta que no se trata de un proceso lineal, sino que es posible que existan varias recaídas y recuperaciones hasta lograr la desintoxicación final.

1. Precontemplación

La primera de las fases contempladas en este modelo es la de la precontemplación: el sujeto no ve su conducta como un problema y no tiene deseos reales de cambiar, con lo que no va a introducir cambios a menos que sean obligados a ello. El sujeto consume y no siente preocupación por ello.

2. Contemplación

Con el paso del tiempo, aparece en el individuo la conciencia de que el consumo le supone una pérdida de control, malestar o una limitación vital y empieza a considerar que tiene un problema. 

Este segunda fase, la de contemplación, se caracteriza por el nacimiento de la voluntad de hacer algo por terminar con su adicción próximamente a pesar de que aún no han hecho ningún intento de hacerlo.

3. Preparación para la acción

La tercera fase corresponde a la preparación para la acción, en que el sujeto se compromete a cambiar su conducta a lo largo del siguiente mes, habiendo intentado dejar de consumir durante al menos un día. El sujeto está altamente motivado para lograrlo.

4. Acción

En la fase de acción el compromiso se ha llevado a cabo en la práctica, utilizando diferentes técnicas para no consumir y logrando cierto nivel de éxito.

5. Mantenimiento

Por último, si la abstinencia se consigue prolongar durante al menos seis meses el sujeto entraría en una fase de mantenimiento. En ella el sujeto se centra no en dejar de consumir si no en no recaer en el consumo. Es en esta fase en la que mayor probabilidad de recaída existe.

Este modelo también tiene en cuenta que puede producirse la recaída en el paciente, cosa que llevaría a éste a volver a anteriores fases. Es posible que el hecho de recaer suponga que surjan sensaciones de indefensión, disminución de la autoestima y rendición ante la adicción.

Actuación en cada una de los estadios

Vistas las diferentes fases o estadios propuestos por el modelo anterior, podemos establecer que a lo largo del proceso para dejar las drogas va a ser necesario utilizar determinadas unas estrategias u otras.

1. Estadio de precontemplación

En esta fase es importante hacer ver al sujeto la existencia de alteraciones y efectos perjudiciales de la sustancia. El abordaje del problema se lleva a cabo desde una perspectiva educativa que pretende aumentar el nivel de conciencia del afectado. Se trata del punto en el que alguien empieza a preguntarse acerca de cómo dejar las drogas.

Sin embargo, es necesario emplear técnicas que no se queden meramente en dotar de información al afectado sino que haga que dicha información sea significativa. Visualizar las experiencias de sujetos adictos o técnicas como el role-playing o el psicodrama pueden ser de utilidad.

2. Cuando el sujeto es consciente de que tiene un problema: fase de contemplación

Una vez el individuo empieza a ser consciente de que tiene un problema, el siguiente paso es reforzar que busque información y conozca cada vez más los efectos que el consumo ha tenido, tiene o puede llegar a tener en su vida. 

Se procura que haga un balance de los pros y los contras de buscar tratamiento a la par que es necesario que el sujeto exprese sus pensamientos, creencias y emociones. Se busca que el sujeto no asuma una actitud pasiva frente a la adicción sino que se sienta responsable de elegir cambiar o no hacerlo. 

También puede entrarse a valorar la significación que tiene para el sujeto el consumo, o a qué lo atribuye. Conocer estos hechos es fundamental para la persona, puesto que en muchos casos la adicción es utilizada como huida de la realidad o del estrés provocado por alguna situación o evento. 

Reflexionar sobre estos hechos y realizar experimentos conductuales que permitan poner a prueba las creencias (esto debe hacerse con la ayuda de un profesional) puede ayudar a generar un cambio.

3. Preparación para la acción

En esta fase el sujeto se ha decidido a cambiar, siendo necesario establecer unos objetivos estables y teniendo en cuenta que una adicción no puede dejarse por lo general de un día para el otro. 

Es necesario tener claro que supone un proceso que puede ser prolongado en el tiempo, y que de hecho la retirada súbita de una sustancia a la que se es dependiente puede generar síndromes de abstinencia peligrosos. De este modo los objetivos y plazos a establecer han de ser realistas. Es en esta fase cuando se elabora el plan de acción para dejar las drogas.

4. Acción

Es en estas fases en las que suele concentrarse el núcleo de los tratamientos para la adicción a las drogas. El tratamiento a aplicar va a depender en gran medida del tipo de sustancia al que se sea adicto y las características del sujeto y su entorno. Suele emplearse metodología de tipo cognitivo-conductual, frecuentemente empleando también distintos psicofármacos en el proceso de desenganche.

Si no se ha hecho anteriormente, es recomendable investigar el significado que el sujeto atribuye a la sustancia y su consumo y las creencias que tiene respecto a ella, identificando si le supone algún tipo de ventaja y los problemas causados por la adicción. En algunos casos puede ser necesario el uso de reestructuración cognitiva para modificarlas.

Una de las terapias que mayor efectividad ha demostrado (al menos en alcohol y cocaína) es la aproximación al refuerzo comunitario, en que se trabajan especialmente elementos centrados en el entorno social. 

Se aplica entrenamiento en habilidades de comunicación que permiten una mejora en la vinculación afectiva con el entorno y la expresión de sensaciones y pensamientos, se pautan actividades no relacionadas o incompatibles con el consumo de las sustancias y se realiza un entrenamiento para afrontar el craving. Suele acompañarse del uso de sustancias desagradables que se asocian al consumo, como el disulfiram en alcohólicos y cocainómanos.

También se emplea el manejo de contingencias como una parte importante de la terapia, controlando los elementos que hacen del consumo algo apetitivo y reforzante. Por ejemplo, la aprobación social del consumo en determinados ambientes. Se pretende analizar y modificar dichos elementos a la par que se refuerza positivamente el no consumo. También pueden usarse sustancias agonistas como la metadona en el caso de la heroína, o antagonistas como la naltrexona.

5. Mantenimiento

Una vez conseguido el cese del consumo, es muy importante establecer un seguimiento y elaborar pautas y mecanismos que permitan realizar una prevención de recaídas. En este sentido es necesario reforzar las habilidades de afrontamiento y la sensación de control y autoeficacia del paciente, así como controlar en la medida de lo posible la exposición a entornos donde la sustancia sea fácil de conseguir.

En algunas drogas también se ha empleado la terapia en grupo o la asistencia a grupos de apoyo (especialmente en el caso del alcoholismo) que permitan compartir las sensaciones con alguien semejante tras la llegada al periodo de mantenimiento.

Puede darse el caso de que el sujeto llegue a realizar un consumo aislado, violando la abstinencia. Aún en el caso de que el sujeto llegue a consumir de nuevo, hay que tener claro que una caída no implica una recaída siempre y cuando no se instaure el hábito de nuevo. 

Habría que analizar las circunstancias que han llevado al nuevo consumo y establecer planes para evitar su recurrencia, y evitar que el sujeto se considere incapaz de conseguir la abstinencia debido a dicho consumo.

Elementos a tener en cuenta al dejar las drogas

Independientemente de las actuaciones anteriormente mencionadas, de cara a dejar las drogas resulta fundamental tener en cuenta y trabajar en diferentes aspectos.

1. Percepción de las consecuencias nocivas del consumo

Uno de los elementos fundamentales y el primero que se debe tener en cuenta a la hora de tratar una adicción es el hecho de que el sujeto debe ser capaz de ver que tiene un problema. 

La información y la captación de las limitaciones funcionales y personales, la sensación de pérdida de control ante la sustancia o la necesidad de poseerla, los problemas físicos y somáticos producidos por ella, la disminución de facultades o la reducción de capacidad para sostener una actividad laboral o a la hora de establecer y mantener relaciones sociales son algunos de los aspectos en que el sujeto puede fijarse para darse cuenta del problema.

Se trata de una parte clave del tratamiento, sin la cual es difícil que el sujeto permanezca en la abstinencia por su propia voluntad.

2. Percepción de autoeficacia

Otro de los elementos importantes a la hora de tener o no éxito a la hora de dejar las drogas es la percepción que el propio sujeto tenga de sí mismo y de su capacidad para controlar su conducta. 

Es necesario que el sujeto se perciba a sí mismo como competente y capaz de manera que se haga responsable de actuar para dejar el consumo. Sin embargo un exceso tampoco es bueno dado que favorece el “yo controlo” que hace que muchas personas sigan consumiendo.

3. Sentido atribuido al hecho de consumir

Qué significa consumir para el sujeto y por qué lo hace es un punto muy importante para explicar y trabajar el proceso adictivo. Las creencias y pensamientos al respecto pueden ser modificadas y moldeadas con el fin de lograr que resulten adaptativas a las necesidades del sujeto.

4. Existencia de ventajas por el consumo

Algunas personas dependientes consideran que el mantenimiento de la conducta de consumo les reporta beneficios, no queriendo dejar de consumir o presentando resistencias a acabar de hacerlo debido a que la abstinencia supondría el fin de éstos.

Por ejemplo, para algunos la dependencia es una forma de escapar de la realidad, de vivencias traumáticas o situaciones que no se ven capaces de controlar. En otros casos ser dependiente supone una desinhibición conductual y/o un aumento de la atención del entorno familiar o amical, una manera de hacer que el sujeto sea visto y exista preocupación por su estado. También existen personas que asocian el consumo a otro tipo de reciben beneficios económicos

5. El papel de las expectativas

Es muy importante tener en cuenta que dejar de consumir algo a lo que somos dependientes no suele ser un proceso sencillo ni corto, requiriéndose de tiempo para lograr la abstinencia completa y siendo posible que existan recaídas en el proceso. 

No se trata de no creer que vamos a conseguir dejar las drogas, sino en tener en cuenta que no va a ser fácil y va a requerir de un gran esfuerzo y sufrimiento por nuestra parte.

6. Análisis del contexto

El contexto social en que cada uno nos movemos tiene una gran importancia a la hora de explicar nuestros pensamientos respecto a las drogas y su uso. 

Por ejemplo, en algunos entornos se ve el consumo como algo deseable y bien visto, favoreciéndose la adquisición de dependencia. Es uno de los motivos que, por ejemplo, conduce a muchos jóvenes a empezar a fumar. Puede ser necesario intervenir o realizar cambios en el contexto durante el tratamiento.

7. Relaciones sociales y apoyo social

El proceso de dejar de consumir una sustancia a la que se es dependiente es muy duro y complicado, teniendo gran importancia en su éxito la participación del entorno social. La familia y allegados son una gran fuente de ayuda y apoyo que permiten tener controlado al sujeto a la par que sirven como estímulos que motivan al sujeto a lograr la abstinencia.

Referencias bibliográficas:

  • Belloch, Sandín y Ramos (2008). Manual de Psicopatología. McGraw-Hill. Madrid.
  • Santos, J.L. ; García, L.I. ; Calderón, M.A. ; Sanz, L.J.; de los Ríos, P.; Izquierdo, S.; Román, P.; Hernangómez, L.; Navas, E.; Ladrón, A y Álvarez-Cienfuegos, L. (2012). Psicología Clínica. Manual CEDE de Preparación PIR, 02. CEDE. Madrid.