Este tipo de esquizofrenia no está relacionado con la pérdida de capacidades cognitivas. Unsplash.

La esquizofrenia es uno de los trastornos psicóticos más conocidos entre la mayoría de las personas, y uno de los trastornos mentales más estigmatizados socialmente a lo largo de la historia. Si bien en la actualidad se considera la existencia de la esquizofrenia como una única entidad diagnóstica, lo cierto es que hasta hace pocos años se dividía en varios tipos. Entre ellos se encuentra la esquizofrenia paranoide, de la que vamos a hablar en este artículo explicando sus síntomas asociados, sus tratamientos y sus posibles causas.

La esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno mental de tipo psicótico caracterizado por la presencia durante al menos seis meses continuados de síntomas en los que se presentan durante el menos un mes alucinaciones, delirios, alteración del lenguaje, catatonia, aplanamiento afectivo o alteraciones del estado de ánimo, empobrecimiento del pensamiento o falta de motivación, debiendo aparecer al menos uno de los tres primeros.

Estos y otros síntomas se suelen agrupar en dos grupos: los síntomas positivos, que suponen una agregación de algún elemento al comportamiento normativo (como las alucinaciones, descarrilamientos en el lenguaje, alucinaciones o inquietud) y los negativos o aquellos que implican una disminución o déficit de las habilidades y capacidades del sujeto (como el aplanamiento afectivo, la abulia o la alogia o empobrecimiento mental).

Pero la presentación de síntomas no es igual para todos los pacientes con esquizofrenia. De hecho, pueden encontrarse diferentes grupos de personas que manifiestan sintomatologías semejantes entre sí y cuyas alteraciones resultan muy diferentes de las de otros, motivo por el que tradicionalmente se formaron diferentes grupos o tipos de esquizofrenia y por el que incluso hoy en día (pese a que se han eliminado en el DSM los diferentes tipos de esquizofrenia incluyendo el que nos ocupa en este artículo) algunos autores creen que más que de esquizofrenia debería hablarse de trastornos del espectro psicótico.

Esquizofrenia paranoide: principales síntomas

La esquizofrenia paranoide tal vez sea el tipo de esquizofrenia más conocido y prototípico de este trastorno. Se considera como tal a aquella modalidad de esquizofrenia caracterizada por una presencia predominante de sintomatología positiva, existiendo principalmente síntomas de tipo psíquico en las que aparecen alucinaciones auditivas e ideas delirantes. El sujeto no suele presentar otras alteraciones comunes en otros tipos de esquizofrenia, como la catatonia, el empobrecimiento de pensamiento o alteraciones del habla o el movimiento.

Asimismo, estamos ante el tipo de esquizofrenia que menor deterioro cognitivo provoca (no existiendo por lo general síntomas negativos) y que mejor respuesta al tratamiento suele tener.

Generalmente nos encontramos con que las alucinaciones de los pacientes con este trastorno auditivas, a menudo en forma de voces en tercera persona que hablan sobre el sujeto y que tienden a tener un contenido peyorativo y amenazador para el sujeto. Estas alucinaciones y su contenido suelen ser pues de carácter persecutorio, sintiendo el paciente que algo o alguien pretende hacerles daño y pudiendo desencadenar en ellos reacciones de miedo, angustia o agresividad (si bien al contrario de lo que dicta la creencia popular, la posibilidad de agresión inesperada es relativamente baja y suele darse en pacientes que no siguen tratamiento y elevada impulsividad).

El sujeto tiende a delirar debido a dichas alucinaciones, formando una narrativa de la realidad distorsionada en base a dichas percepciones. El sujeto puede elaborar la creencia de que esta siendo perseguido o poseído. También pueden aparecer delirios de grandeza o incluso de tipo mesiánico, considerándose una divinidad o alguien con grandes poderes o en posesión de una verdad que nadie más conoce. No es infrecuente que también puedan aparecer delirios de roba o lectura de pensamiento.

Causas

Las causas exactas de la esquizofrenia, tanto si la consideramos como un único trastorno como si las separamos en diferentes tipologías, siguen siendo a día de hoy desconocidas. Ello no quiere decir que no existan diferentes modelos e hipótesis al respecto, siendo algunos de los cuales los siguientes.

Desde una perspectiva biológica, se ha propuesto la existencia de factores genéticos como predisponentes el trastorno, que generan problemas de diferenciación y de la migración neuronal a lo largo del desarrollo. En las personas que padecen esquizofrenia se observan algunas alteraciones funcionales y anatómicas a nivel cerebral que se han propuesto como explicación a la manifestación de sintomatología. Por ejemplo, se observa la existencia de una mayor volumen de los ventrículos cerebrales y de estructuras como hipocampo y amígdala, junto a una irrigación sanguínea menor de lo habitual hacia los lóbulos frontales y la existencia de asimetrías entre los temporales.

En este sentido también se contempla el modelo de las tres redes, en que nos encontrariamos con una red neuronal hipofuncional a nivel de estructura frontal, una hiperfunción de estructuras límbicas y la activación continuada de la llamada red por defecto, red neuronal que se activaría en ausencia de la actividad de otra red (únicamente pudiendo estar esta o la otra activida, no las dos a la vez) y que en las personas con esquizofrenia estaría permanentemente activa (lo que hace incompatible que las redes neuronales habituales se activen).

Posibles causas de los síntomas

A nivel de sintomatología, una de las hipótesis más conocidas es la que nos habla de alteraciones en los sistemas dopaminérgicos: la sintomatología positiva se relacionaria con un exceso o hiperfunción de la vía mesolímbica mientras que la negativa se vincularia con un déficit de esta hormona en la vía mesocortical. En lo que respecta específicamente al subtipo paranoide, la alteración más visible y destacada se produciría a nivel mesolímbico, pudiendo no existir alteraciones en la vía mesocortical.

También se ha observado cierta vinculación con la estación de nacimiento, siendo mayor la prevalencia de este trastorno en los niños que nacen en invierno. Otras teorías hablan de una posible incidencia de algunos virus o enfermedades durante el embarazo que en algunos casos podrían alterar el desarrollo del feto, como el de la gripe (algo que lo relacionaría con la anterior teoría).

A nivel psicológico se indica que los factores biológicos supondrían una vulnerabilidad permanente, que podría activarse dependiendo de la posibilidad o imposibilidad de adaptarse a las circunstancias vitales y estresores a las que el sujeto haga frente.

Por último, en lo que respecta al fenómeno de escuchar voces que las personas con esquizofrenia paranoide suelen experimentar, además del anteriormente citado exceso de dopamina en la vía mesolímbica se ha especulado con una desconexión entre prefrontal y las regiones que general el habla, siendo las voces contenido mental autogenerado que se atribuye a causas externas: dicha desconexión haría que el contenido verbal no se registrara como parte del propio funcionamiento consciente.

Tratamiento

Aunque los síntomas de la esquizofrenia paranoide puedan parecer más espectaculares y llamativos que los de otros tipos, lo cierto es que estamos ante una de las modalidades de esquizofrenia que mejor pronóstico tienen (dado que no tienen tanto riesgo de deterioro cognitivo como otros subtipos con sintomatología negativa) y que mejor reacción al tratamiento tienen. Pese a ello, no existe en la actualidad un tratamiento curativo de este trastorno, sino que las terapias y tratamientos empleados se centran en el control de los síntomas y en la prevención de brotes psicóticos.

Intervención con fármacos

A nivel farmacológico, las personas que lo padecen son tratadas con antipsicóticos o neurolépticos, que pretenden corregir el exceso de dopamina en la vía mesolímbica bloqueando sus receptores. Aunque en la esquizofrenia paranoide no suelen existir síntomas negativos, se recomienda el uso de atípicos al tener estos menos efectos secundarios que los clásicos. La medicación va a ser necesaria de manera continuada, siendo muy importante no solo en el tratamiento de un brote psicótico sino también en la prevención de nuevos brotes.

Intervención con terapia psicológica

A nivel psicológico, resulta fundamental en primer lugar la psicoeducación de cara ca facilitar la adherencia al tratamiento y la comprensión de los síntomas y alteraciones que se está sufriendo. También resulta fundamental la implicación y la psicoeducación de la familia y el entorno cercano, que debe comprender la naturaleza del problema, posibles indicadores de la futura aparición de un brote y pautas a emplear si surgiera uno. Es fundamental la empatía y la escucha activa tanto del sujeto como del entorno, resolviendo dudas y dando espacio a la expresión de pensamientos y emociones.

En cuanto al tratamiento psicológico de las alucinaciones, na de las terapias que pueden emplearse es la terapia de focalización en las voces de Slade, Haddock y Bentall. El funcionamiento de esta terapia se basa en que el paciente vaya poco a poco focalizando la atención en diferentes elementos propios de las voces que oye, profundizando en ellas de cara a lograr que poco a poco el sujeto deje de atribuirlas a elementos o entes externos y las reatribuya a su propio contenido mental. Suele empezarse por enfocarse en las características de la voz en cuestión (tono, volumen, si la voz es masculina o femenina…), para continuar trabajando sobre el contenido y finalmente sobre las creencias que la persona tiene respecto a ellas.

Aunque sea algo que la mayor parte de profesionales ya conocen y deberían tener en cuenta, no está de más mencionar que resulta fundamental no trivializar ni insinuar que las voces en sí son algo inexistente o imaginaciones suyas: el sujeto realmente las percibe como algo externo, aunque sean contenido mental que no se atribuye a uno mismo, es algo que puede generar un elevado nivel de sufrimiento. También es de gran utilidad hacer ver al sujeto que las voces, digan lo que digan, no pueden provocarle un daño real.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Quinta edición. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Vallina, O. y Lemos, S. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para la esquizofrenia. Psicothema, 13 (3); 345-364.