Generalmente asociamos el llorar a acontecimientos negativos y a sentimientos de tristeza o melancolía, pero no siempre es así.

Las lágrimas que derramamos en ocasiones son producidas por emociones positivas e incluso cuando no es así, también pueden tener un efecto beneficioso. Vamos a repasar todas estas cuestiones para descubrir la importancia de las lágrimas positivas.

¿Qué son las lágrimas positivas?

El concepto de lágrimas positivas tiene que ver con los tipos de llanto que vienen generados por emociones agradables o bien por las situaciones en las que las lágrimas, a pesar de provenir de sucesos desagradables, tienen un efecto positivo en la persona que está llorando. No olvidemos que el llanto tiene una función evolutiva en los seres humanos, pues es un evento que solo ocurre en nuestra especie.

El por qué lloramos ha sido objeto de investigaciones desde hace mucho tiempo. Los científicos descubrieron tres formas básicas de llanto. La primera es la basal, aquella que se produce automáticamente como medio de mantener lubricado el ojo y eliminar cualquier cuerpo extraño que haya podido entrar en contacto con él. La segunda es la refleja y tiene lugar al exponernos a determinados gases o a las sustancias que libera la cebolla, por ejemplo.

La tercera es la más importante de todas, es la que se refiere al llanto psíquico. Este tipo de llanto es producido por toda una variedad de emociones. Usualmente lo asociamos a emociones negativas como la tristeza, el dolor, la melancolía, el enfado, la frustración, el miedo, etc. Pero hay que tener en cuenta que es perfectamente posible tener un llanto psíquico provocado por emociones mucho más agradables, como son la alegría, la risa, el amor o la gratitud, entre otras.

Las lágrimas positivas serían todas estas últimas, pero también aquellas que provienen de emociones negativas si es que este llanto contribuye a que la persona se sienta mejor, pues es una forma de catarsis emocional que contribuye a provocar una mejora en el estado de ánimo de la persona, autorregulándose ante una experiencia que le está provocando emociones muy intensas.

Cuáles son los beneficios de las lágrimas positivas

Ya nos hemos formado una idea general de lo que representan las lágrimas positivas. Ahora debemos seguir profundizando para saber cuáles son los principales beneficios que podemos obtener de ellas.

1. Regulación emocional

Seguramente lo primero que nos venga a la cabeza al pensar en lágrimas positivas sean aquellas provenientes de una situación muy feliz, en la que la emoción nos desborda, y ahí está la clave del primer beneficio. Y es que las lágrimas positivas estarían actuando como una válvula de escape para regular dicha emoción y ayudarnos a digerir lo que estamos viviendo, porque aunque sea un evento agradable, puede resultar demasiado intenso.

Esta intensidad puede provocar una saturación de nuestros sistemas de asimilación emocional y es ahí donde entra el mecanismo de las lágrimas positivas, que nos ayudan a bajar dicha intensidad y así poder asimilar lo que estamos viviendo de una manera más sencilla para nuestro organismo.

Pero lo más importante de este fenómeno es que no tiene que ver con la dirección de la emoción, es decir, si esta es positiva o negativa, sino con la intensidad de la misma. Por ello, las lágrimas positivas también ocurren cuando experimentamos una emoción desagradable como las que hemos mencionado anteriormente, puesto que también en estos casos estarán actuando como una forma de regulación ante la intensidad.

Gracias al llanto somos capaces de asimilar más rápidamente situaciones intensas que de otra manera nos sobrepasarían. De ahí que la regulación emocional sea el primero de los beneficios de las lágrimas positivas y seguramente el más importante de todos ellos.

2. Una forma de comunicación

Las lágrimas positivas tienen otras utilidades. Una de ellas es la de comunicar y transmitir a los demás cuál es nuestro estado emocional. En ocasiones las palabras no son suficientes y deben ser complementadas por el lenguaje no verbal. Aquí es donde entraría el llanto, que actuaría como una forma de lenguaje corporal para hacerle ver a nuestro interlocutor cuál es nuestro estado actual y qué es lo que necesitamos al respecto.

Esta comunicación trae consigo la empatía, ya que el simple hecho de ver llorar a alguien ya provoca en el semejante una reacción para intentar calmar y consolar a aquel que está sufriendo ese desborde emocional. En ese sentido las lágrimas positivas serían una forma de comunicar a los demás que estamos viviendo una situación que nos sobrepasa y que necesitamos ayuda o atención para poder sentirnos mejor al respecto.

3. Superar el dolor y el estrés

Hablábamos en el primer punto acerca de la capacidad de las lágrimas positivas de reestablecer un equilibrio en nuestro estado emocional. Esto, en determinadas situaciones, va aparejado de otro efecto, que es la reducción del estrés y del dolor que podemos estar sufriendo. Esto se debe a una serie de sustancias que nuestro cuerpo libera durante el llanto. Algunas de ellas son la leucina-encefalina, la ACTH (hormona adrenocorticotrópica), potasio o prolactina.

Dichos elementos modulan nuestro estado, actuando como si se tratasen de un analgésico. En consecuencia, el dolor que sentimos, que puede ser físico o emocional, va a descender, proporcionándonos así la calma que necesitamos. Este mecanismo funciona igualmente ante situaciones estresoras que han logrado sobrepasarnos.

Según algunos estudios realizados al respecto, el llanto genera una sensación más agradable a la que teníamos previamente. Los datos indican que un 73% de hombres y un 85% de las mujeres percibe de esta manera dicho efecto, lo que avala la hipótesis del poder de las lágrimas positivas como un factor determinante para reducir nuestro malestar y hacer disminuir de esta manera el posible estrés o dolor que estuviéramos sufriendo.

4. Mejora del sueño

Dentro de los beneficios que aportan las lágrimas positivas encontramos otro nada desdeñable. Y es que este tipo de llanto tiene una influencia sobre la calidad de nuestro sueño, haciendo que esta sea mejor. Se trata de un efecto en cadena, pues al regular nuestras emociones y suavizar el estado de estrés en el que nos encontramos, también liberamos nuestra mente de una serie de pensamientos perturbadores.

Al tener la cabeza más despejada en ese aspecto, va a ser más fácil poder conciliar el sueño y completar ciclos consiguiendo así un mejor descanso. No podemos olvidar lo importante que es para la salud el gozar de un sueño de calidad. Cuando nos falta este elemento, sufrimos una repercusión a todos los niveles de nuestra vida, así que poder contar con una herramienta como es la de las lágrimas positivas, representa toda una ventaja.

5. Autoconocimiento

El autoconocimiento es otra de las recompensas que hacen tan útiles las lágrimas positivas. Puede parecer extraño, pero el simple hecho de poder observarnos llorar ante una situación determinada puede aportarnos mucha información y ayudarnos a conocernos más en profundidad. Porque por muchos años que tengamos, siempre podemos conocernos mejor.

Si un determinado evento nos provoca una alegría o una tristeza tan intensa que comenzamos a derramar lágrimas, podemos ir un paso más allá y analizar la situación, indagando sobre los componentes de dicho suceso que han logrado agitarnos emocionalmente de tal manera que nuestro cuerpo ha tenido que recurrir al llanto para reestablecer su equilibrio.

Obviamente hay situaciones que son muy negativas o muy positivas por sí mismas y resulta tremendamente lógico que desencadenen una determinada respuesta en nosotros, pero otras veces nos enfrentamos a eventos mucho más sutiles, como puede ser una determinada escena de una película, una conversación con alguna persona o presenciar un acto cotidiano, que logra emocionarnos.

Son esas escenas las que van a abrirnos una puerta de exploración hacia nosotros mismos, regalándonos algunas pistas sobre lo que guardamos en lo más profundo de nuestro ser, como aquellas experiencias o personas que nos marcaron en algún momento, aunque nunca nos hayamos parado a pensar en ello.

6. Mejor humor

Por último, otra de las aportaciones que tiene para nosotros las lágrimas positivas es la mejoría que suponen en nuestro humor. Hemos hecho un recorrido por diferentes beneficios de este mecanismo y todos ellos tienen algo en común, que generan un bienestar y una regulación en nuestro estado. Todo ello redunda, como no puede ser de otra manera, en nuestro humor o nuestro ánimo.

Gracias a la válvula de escape que supone el llanto, una vez recuperada la normalidad, vamos a encontrarnos mejor, más relajados y con más recursos para enfrentarnos a las situaciones de nuestro día a día, habiendo dejado atrás un desborde emocional que estaba bloqueándonos temporalmente.

Una vez conocidas todas estas ventajas, seremos conscientes de la importancia que tienen en nuestro día a día las lágrimas positivas.

Referencias bibliográficas:

  • Arias, M. (2011). Neurología de la risa y del humor: risa y llanto patológicos. Revista de Neurología.
  • Levav, M. (2005). Neuropsicología de la emoción. Particularidades en la infancia. Revista Argentina de Neuropsicología.
  • Together we cry: Social motives and preferences for group-based sadness
  • Porat, R., Halperin, E., Mannheim, I., Tamir, M. (2016). Together we cry: Social motives and preferences for group-based sadness. Cognition and Emotion. Taylor & Francis.
  • Walter, C. (2006). Why do we cry? Scientific American Mind.