Los índices de violencia han ido disminuyendo en los países desarrollados. Cada año son menos los casos de asesinatos y otros delitos violentos en la población, no obstante, esto de por sí no significa que toda la violencia se vea reducida.

Existen diferentes patrones de victimización que, pese al desarrollo de la sociedad, siguen dándose de forma bastante notoria, siendo uno de ellos los casos de violencia doméstica.

En este artículo vamos a ver la leyes de Verkko que explican este fenómeno, además de contextualizarlo.

¿Quién fue Veli Verkko?

Veli Kaarle Verkko (1893-1955) fue un criminólogo finés, pionero en el estudio de la investigación comparativa de homicidios entre países. Este investigador abordó cómo y de qué forma ocurrían los casos de asesinatos en varias sociedades, tanto en contexto doméstico como en la calle, relacionándolo con cultura, desarrollo, consciencia de desigualdades y riqueza, entre otros factores.

De su investigación postuló dos leyes, las cuales son conocidas como leyes de Verkko, que explican patrones en las estadísticas con respecto a la violencia y, en especial, los homicidios, tanto a nivel temporal como a nivel transversal.

Verkko observó que no todos los homicidios eran iguales. Aunque esto pueda parecer una obviedad, no lo es tanto si se tiene en cuenta que hay muchos motivos que pueden implicar que una persona cometa un delito tan grave como es el asesinato. Verkko vio la necesidad de tratar de relacionar el contexto en el que se daba el caso de homicidio con qué relación tenía el asesino con su víctima.

No todas las víctimas de asesinato cumplen con las mismas características, ni tampoco tienen las mismas posibilidades de acabar siendo asesinadas. Si se compara las posibilidades de ser asesinado o asesinada, hay grandes diferencias entre si se es hombre o si se es mujer. A nivel mundial, por cada mujer asesinada hay cuatro hombres asesinados.

Pero la cosa no se queda aquí, dado que si bien hay más hombres que mueren asesinados respecto a las mujeres a nivel global, esto es diferente yendo por país y teniendo en cuenta el tipo de violencia que se ha dado.

Las leyes de Verkko

Veli Verkko observó que habían índices de asesinatos diferentes en cuanto al grado de desarrollo del país, viendo que cuanto más desarrollada se encontraba una sociedad, menos casos de asesinatos se daban. Sin embargo, menos asesinatos en general no significaba que hubieran menos casos de feminicidios.

En base a sus observaciones, el criminólogo finés introdujo sus dos famosas leyes.

1. Primera ley de Verkko

La primera ley de Verkko, también llamada ley estática de Verkko, postula que el grado de victimización de las mujeres en una sociedad se reflejarán teniendo en cuenta el total de homicidios.

Se llama estática dado que explica las variaciones en la tasa de homicidios de un país en un momento concreto, sin tener una perspectiva a lo largo del tiempo.

Esta ley sostiene que, cuantos más homicidios se den en una sociedad, tanto de hombres como de mujeres, lo esperable es que el porcentaje de mujeres asesinadas sea menor.

Dicho de forma contraria, cuantos menos asesinatos haya, más probable es que el porcentaje de mujeres víctimas de homicidio sean mayor.

En la mayoría de los casos, cuando se comete un homicidio, éste suele ocurrir en una situación que ya es delictiva de por sí y que, por estadística, suelen estar más implicados hombres que mujeres.

Es por este motivo que, cuantos más delitos se cometan en una sociedad, más probable es que las personas asesinadas sean hombres.

2. Segunda ley de Verkko

No es lo mismo la violencia callejera, también llamada no doméstica, que la violencia doméstica. La forma en que ambos tipos de violencia evolucionan, y, por lo tanto, los homicidios que puedan acabar cometiendo, es distinta.

Cuanto más se desarrolla un país, es más predecible que la violencia callejera vaya reduciéndose, pero no lo hace así, o al menos, de la misma forma, la violencia doméstica.

La segunda ley de Verkko o dinámica, la cual es la más conocida, postula que los cambios en las tasas de homicidios en una sociedad se deben a la forma en cómo, sobre todo, los hombres llevan a cabo menos homicidios en contexto callejero que no en contexto doméstico.

Hay que entender a qué nos referimos a violencia doméstica. Este constructo vendría a incorporar dentro de él a todo acto violento cometido hacia una persona cercana al agresor, siendo la pareja, los hijos, los padres, los hermanos u otros familiares.

Esto puede estar relacionado con conflictos interpersonales en las familias. Este tipo de violencia siempre tendrá lugar, independientemente del tiempo.

Los casos de violencia doméstica se mantienen más estables que los casos de violencia no doméstica, los cuales implican que el agresor cometa una agresión hacia alguien a quien no conoce.

Por violencia no doméstica nos referimos a un acto violento, en el cual se puede incluir, claro está, el homicidio, perpetrado por una persona quien no conocía o no tenía una relación cercana ni de parentesco con la víctima.

Los contextos de violencia no doméstica suelen ser situaciones de robo, violencia nocturna, abuso o violación sexual fuera de la pareja y delitos de drogas. Dejando de lado el caso de la violencia sexual, en la mayoría de estos crímenes la agresión es de hombre a hombre.

Este tipo de delitos fluctúan en función de lo desarrollada y próspera que sea la sociedad, además de si hay o no la existencia de leyes que se aseguren de que no se den estos actos delictivos.

¿Qué explicación hay detrás de todo esto?

Como ya íbamos diciendo, la ley de Verkko más conocida es la segunda, la dinámica. En ella se postula que los casos de violencia doméstica, comparados con los de violencia no doméstica, han permanecido más estáticos a lo largo de la historia. El agresor de este tipo de violencia suele ser un hombre quien mata a algún miembro de su familia. Son varias las personas quienes han tratado de darle una explicación sociocultural a este fenómeno.

Uno de ellos es el psicólogo cognitivo Steven Pinker, quien en su famoso libro Los ángeles que llevamos dentro destaca la explicación de otros psicólogos, Martin Dally y Margo Wilson. De acuerdo con estos dos investigadores, el motivo por el que la violencia en contexto doméstico permanece más o menos estable es el hecho de que los miembros de toda familia tienden a sacarse de quicio, algo que siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá.

Con esto no se pretende decir que en toda familia en la que haya alguna que otra tensión se vaya a cometer un delito, ni mucho menos un homicidio. Sin embargo, con esta explicación se puede entender el porqué, a medida que una sociedad se va desarrollando, la violencia callejera disminuye, pero no lo hace de la misma manera la doméstica: en toda buena familia hay conflictos.

En una familia, los miembros siempre tendrán algún tipo de conflicto de interés. Además, al compartir el mismo espacio y también la misma genética, siempre habrán dos personas que querrán tener lo mismo, pero solo una podrá obtenerlo al final, y para conseguirlo será necesario luchar. La agresión, desde una perspectiva evolucionista, se lleva a cabo entre iguales para poder conseguir aquello que se quiere, siendo este motivo el más normal entre hombres.

No obstante, la mayoría de las víctimas de violencia doméstica suelen ser mujeres, algo que se refleja incluso en las estadísticas de los países más desarrollados. El ejemplo más claro de esto es el caso de los países nórdicos.

Los cinco países nórdicos independientes hasta la fecha, es decir, Finlandia, Suecia, Noruega, Dinamarca e Islandia, comparten dos características aparentemente contradictorias: la primera, es que en todos hay una profunda sensibilidad hacia la adquisición de la igualdad y los derechos de las mujeres, la segunda, es que son los países con más casos de asesinatos a causa de la violencia machista.

Esto llama la atención porque cabría esperar que, al haber más conciencia de los privilegios en hombres y las dificultades en las mujeres, la sociedad tuviera unas tasas de violencia machista más bajas. Pese a que en estos países la violencia callejera se ha reducido considerablemente, la violencia en la pareja sigue siendo significativamente más alta que la de los países mediterráneos.

Cabe decir que este fenómeno en los países nórdicos tiene su explicación. En estos países, ya sea por su clima o por factores culturales, es más común pasar el tiempo en familia y con amigos en casa que yendo a pasear. Dado que la segunda ley de Verkko explica que la violencia doméstica se fundamenta en la lucha por recursos y espacios, es lógico pensar que cuanto más tiempo se esté encerrado en casa con familiares, más tensión puede darse y, a su vez, más riesgo de violencia.

Referencias bibliográficas:

  • Kivivuori, J., & Lehti, M. (2011). Homicide in Finland and Sweden. Crime and Justice, 40(1), 109 - 198.
  • Kivivuori, J. (2017). Veli Verkko as an Early Criminologist. A case study in scientific conflict and paradigm shift. Scandinavian Journal of History 42(2), 144-165.