La psicología es una ciencia en continua expansión, y una de sus muchas ramas es la neuropsicología forense.

En este artículo exploraremos esta subdisciplina, que conecta el funcionamiento del cerebro con los eventos que pueden tratarse en el ámbito jurídico.

Definición de neuropsicología forense

La psicología forense es la parte de la psicología dedicada a cualquier asunto que pase por el foro judicial, pudiendo ser de muy diversos ámbitos (custodia de menores, incapacidad, permisos penitenciarios, credibilidad del testimonio, etc.). Dentro de este ámbito, la neuropsicología forense trata de dar explicación al comportamiento humano a partir de sus estructuras cerebrales.

El objetivo del neuropsicólogo forense siempre sería investigar si existen posibles alteraciones neurocognitivas, que fundamenten un determinado comportamiento relacionado de una u otra manera con un proceso judicial, para poder plasmarlo en un informe pericial psicológico que le sirva al juez como referencia a la hora de tomar una decisión y emitir un veredicto en el asunto que haya motivado la consulta.

Dicho de otro modo, el juez necesitaría la colaboración del neuropsicólogo para saber si existe una base biológica (lesión, alteración o enfermedad neurológica) que explique una cierta conducta con un alto grado de probabilidad.

La aplicación de la neuropsicología en el ámbito forense es algo relativamente nuevo, pues tan solo lleva realizándose desde los años 80. Sin embargo, en el afán de utilizar metodologías cada vez más científicas y estandarizadas, se augura un gran recorrido y rápido crecimiento a corto plazo de esta disciplina, pues nos permite establecer una base medible y contrastable a ciertos comportamientos del ser humano que son susceptibles de una importante decisión judicial que en muchas ocasiones implican importantes consecuencias, como una posible pena de prisión.

Ámbitos de actuación

La neuropsicología forense puede prestar un valioso servicio en diferentes ámbitos judiciales, de entre los que podemos destacar tres, que coparían la inmensa mayoría de las intervenciones.

1. Derecho laboral

En primer lugar encontraríamos los casos relacionados con el derecho laboral, puesto que frecuentemente se requiere de un informe forense que determine las secuelas que ha podido sufrir un trabajador a causa de un accidente laboral o por una enfermedad profesional. El neuropsicólogo investigará la existencia y el alcance de dichas secuelas, de manera que los servicios jurídicos tengan una base sobre la que establecer una decisión acerca de una posible incapacidad o bien de una indemnización.

2. Derecho civil

Otro de los ámbitos sería el derecho civil, que es muy amplio y por lo tanto se pueden encontrar objetos de peritaje muy diversos. Los más habituales tienen que ver con las capacidades de las personas para ejercer la tutela de un menor, y también para estudiar una posible incapacidad de un sujeto. Pero a veces se consultan otros asuntos en los que se evalúan las capacidades de los individuos para ejercer determinadas actividades, como conducir o recibir un determinado tratamiento.

3. Derecho penal

Por supuesto, el último campo en el que actuaría la neuropsicología forense sería el del derecho penal, pues su labor es fundamental a la hora de evaluar la posible responsabilidad penal de una persona o incluso su capacidad procesal.

Son habituales las periciales en las que se estudia si la persona tiene alteradas sus capacidades cognitivas y volitivas por alguna causa neuropsicológica que limite su responsabilidad.

Alteraciones neurocognitivas

Ya hemos visto que el objetivo de la neuropsicología forense es investigar la existencia de posibles alteraciones neurocognitivas que puedan estar causando determinada conducta. Estas alteraciones pueden provenir de causas muy diferentes. Vamos a ver algunas de las más frecuentes.

  • Lesión cerebral de causa externa, generalmente debida a un traumatismo craneoencefálico.
  • Lesión cerebral de causa interna. Normalmente provienen de un tumor o un ictus, aunque pueden darse otras causas, como hidrocefalia.
  • Patologías neurodegenerativas. Las más frecuentes son las demencias (incluyendo el Alzheimer) y otras enfermedades, como la esclerosis.
  • Consumo de sustancias tóxicas, como pueden ser el alcohol y otros tipos de drogas, cuyo consumo en grandes dosis y/o mantenido en el tiempo puede ser nocivo e irreversible.
  • Trastorno de epilepsia, pues el desequilibrio a nivel eléctrico entre las neuronas puede causar diferentes alteraciones a nivel psicológico.
  • Trastornos del desarrollo, que pueden ser de muy diferente índole, que implican algún tipo de problema cognitivo y/o conductual.
  • Parálisis cerebral, independientemente del origen de la misma (privación de oxígeno, infarto cerebral, etc.).
  • Trastornos mentales graves, como la esquizofrenia.
  • Proceso normal de envejecimiento, puesto que también implica un deterioro de determinadas estructuras del sistema nervioso.

Funciones cognitivas que explora

Dentro del ámbito de la neuropsicología forense son muchas las capacidades del sujeto que se pueden evaluar. Veamos las funciones cognitivas más frecuentemente revisadas a través de esta disciplina para estimar si se están viendo afectadas por alguna afección neurológica.

1. Atención

La atención es la capacidad que nos permite discriminar entre todos los estímulos del entorno y recoger solo la información que nos interese en cada momento, centrándonos de esta manera en lo que es relevante para nosotros y desechando una cantidad ingente de datos que de otra manera saturarían nuestro cerebro.

Por lo tanto, alteraciones de la atención provocarían que el sujeto tuviera dificultades o fuera incapaz para focalizar sus sentidos en un estímulo o serie de estímulos en concreto.

2. Praxias

Otra capacidad estudiada son las praxias. Son los movimientos que realizamos con una finalidad. Sus alteraciones serían las apraxias, y podemos establecer tres tipos:

  • Ideatoria: dificultades al idear la secuencia de movimientos para conseguir el objetivo.
  • Ideomotora: en este caso el sujeto puede idear la secuencia, pero no logra transmitirla al sistema motor, por lo que no llega a realizarla o lo hace con dificultad.
  • Motora: afecta a las secuencias de movimientos complejos. El individuo presenta una incapacidad para realizarlos.

Cada una de estas apraxias está causada por una lesión en una zona cerebral muy concreta.

3. Gnosias

La capacidad de percibir y reconocer ciertos estímulos a través de los sentidos se conoce como gnosias. Por lo tanto, habrá una gnosia relativa a cada una de las vías de acceso de la información (visual, auditiva, etc.). Como en las praxias, cada una de ellas se genera en un lugar determinado del cerebro, así que las dependiendo del lugar de la lesión, estará provocando una agnosia u otra, y por lo tanto dificultades para la percepción de información a través de un sentido concreto.

4. Memoria

Otra de las capacidades fundamentales del ser humano es, por supuesto, la memoria, que a su vez se compone de diferentes tipos (memoria sensorial, a corto y a largo plazo). Suponen la retención de datos en nuestro cerebro durante un determinado periodo de tiempo, y por lo tanto su alteración puede provocar que tengamos dificultades, bien para recuperar recuerdos, bien para generarlos, o ambas a la vez.

5. Lenguaje

Otra facultad primordial en nosotros es el lenguaje, método por el cual somos capaces de comunicarnos fluidamente a través de sonidos y símbolos. Si esta capacidad está alterada estaríamos hablando de afasias, que pueden ser de muy diferente índole, en función de la capacidad concreta de lenguaje que se esté viendo impedida, y estaría causada por un daño en un lugar muy determinado del cerebro, pues al igual que en los ejemplos anteriores, cada capacidad dependería de una estructura determinada.

6. Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas son las responsables de que podamos efectuar una serie de conductas complejas. Representarían la coordinación de muchas otras capacidades que, trabajando conjuntamente, nos permiten llevar a cabo comportamientos que no se dan en ninguna otra especie, por lo que sería una de las capacidades que nos hace humanos. Dependerían, fundamentalmente, del lóbulo frontal, que está tremendamente desarrollado en nuestra especie, y también del sistema límbico. Lesiones en estas estructuras pueden provocar drásticos cambios en la personalidad del sujeto.

7. Metacognición

Por último nos encontraríamos con la metacognición, otra de las habilidades inherentes al ser humano. Haría referencia a la cognición de la propia cognición, es decir, a nuestra capacidad para conocer nuestras propias capacidades y además poder regularlas. Si esta percepción se ve alterada, podemos tener problemas para darnos cuenta de que tenemos dificultades o somos incapaces de utilizar una habilidad en concreto.

La simulación

Existe una problemática que es, con diferencia, la más estudiada en el campo de la neuropsicología forense, y no es otra que la simulación. Nada menos que el 85% de los estudios publicados en este campo hacen referencia a este fenómeno, y es que una de las mayores dificultades a las que se enfrenta el neuropsicólogo forense es a la cuestión de si el sujeto tiene de verdad una dolencia o por el contrario está fingiendo. En muchas ocasiones no es sencillo responder a esta pregunta.

Una cuestión recurrente son los problemas de memoria alegados durante un proceso judicial. Para ello se idean continuamente test diagnósticos que midan las capacidades estudiadas al mismo tiempo que la simulación, para obtener un indicador que verifique si podemos fiarnos de las respuestas del sujeto o por el contrario es probable que esté tratando de engañarnos.

Para hacernos una idea del alcance de esta problemática, se estima que en España, un 40% de las víctimas de traumatismo craneoencefálico, mienten, exageran o de alguna manera distorsionan su testimonio sobre las secuelas que están experimentando a raíz del suceso.

Por lo tanto, la simulación es un concepto que se tiene muy en cuenta y se trata de identificar durante todo el proceso de evaluación para los informes periciales en neuropsicología forense.

Referencias bibliográficas:

  • Jarné, A. y Aliaga, A. (2011). Manual de neuropsicología forense. Madrid. Herder.
  • Larrabee, G. J. (2011). Forensic Neuropsychology: a scientific approach. New York. Oxford University Press.
  • Tirapu, J., Ríos, M., Maestú, F. (2008). Manual de neuropsicología. Barcelona. Viguera.