La decusación de las pirámides: sus partes y características

Extraña parte del cuerpo en la que las fibras nerviosas pasan de izquierda a derecha y viceversa.

Oscar Castillero Mimenza

Oscar Castillero Mimenza

Decusación de las pirámides
Aquí se ve cómo el los hemisferios cerebrales controlan las partes del cuerpo del lado opuesto.

Nuestro sistema nervioso está configurado por un gran número de fibras y haces que recorren todo el cuerpo. Nuestros sentidos, percepciones, pensamientos y emociones están regidos por este sistema. También nuestra capacidad de movimiento. Son múltiples los haces que rigen este último, siendo especialmente relevantes para el movimiento voluntario las que forman parte del sistema piramidal.

Pero si observamos desde donde se originan hasta donde llegan, veremos un detalle que puede parecer peculiar: llegado un punto concreto la mayor parte de las fibras nerviosas cruzan desde el hemisferio donde se originan hacia el lado contrario del cuerpo. Este hecho se debe la decusación de las pirámides, que pasamos a comentar en el presente artículo.

De un hemicuerpo al otro

Se denomina sistema piramidal al sistema o conjunto de vías nerviosas de tipo motor que van desde la corteza cerebral hasta las motoneuronas del asta anterior de la médula espinal, donde se conectaran con las motoneuronas que terminarán por provocar el movimiento.

Este sistema de denomina a sí por el tipo de neuronas que las configuran, y generalmente envían información referente al control motor voluntario. Uno de los principales haces nerviosos de este sistema es el corticoespinal, que se vincula al control preciso del movimiento y la contracción muscular. Pero las fibras de este sistema no permanecen en un único hemisferio. Llega un punto en el que la mayoría de fibras motoras de una parte del cerebro cruzan al hemicuerpo contrario.

Cruzando la vías nerviosas: decusación piramidal

Llamamos decusación piramidal al cruce realizado por las fibras piramidales, pasando las fibras nerviosas del lado izquierdo del cerebro al hemicuerpo derecho y las del lado derecho al izquierdo. Esto implica pues que la parte del cerebro que controla nuestra parte derecha es el hemisferio izquierdo, siendo la lesión del hemisferio izquierdo la que podría provocar parálisis y otras afecciones en el lado derecho del cuerpo.

Sin embargo, a pesar de que la mayor parte de fibras nerviosas cruzan al hemicuerpo contralateral, entre un 15 y 20% de fibras nerviosas no pasan por la decusación, siguiendo funcionando de manera ipsilateral (es decir, la vía nerviosa sigue desde el cerebro hasta su destino en el mismo hemicuerpo).

A partir de esta decusación surgen dos grandes haces de neuronas, el corticoespinal anterior (que es ipsilateral) y el corticoespinal lateral (configurado por la mayoría de fibras nerviosas que decusan). El corticoespinal lateral se asocia el movimiento fino de las partes más distales del cuerpo, como los dedos, permitiendo habilidades como la escritura o la manipulación de objetos. El ventral o anterior, aunque no decusa en la decusación piramidal del bulbo raquídeo, en gran medida lo acaba haciendo dentro de la propia médula espinal, reduciendose a altededor del 2% el porcentaje de fibras que permanecen ipsilaterales. Se encarga de las áreas proximales de las extremidades, tronco y cuello.

¿En qué parte del sistema nervioso se produce?

El lugar donde se produce la decusación piramidal, es decir el punto a partir del cual donde los haces nerviosos piramidales del lado izquierdo del cuerpo van a cruzar y entrar al hemisferio derecho y los del derecho en el izquierdo, se encuentra situada en el tronco cerebral.

En el bulbo raquídeo pueden encontrar las pirámides, los haces de fibras nerviosas provenientes que van a llevar información motora desde el cerebro hasta el resto del cuerpo. Y es en dicha estructura también donde se encuentra el punto de decusación piramidal. Concretamente puede encontrarse en la parte más baja del bulbo raquídeo, poniendo en contacto esta estructura con la médula espinal.

¿Por qué existe la decusación de las pirámides?

Es lícito preguntarse qué sentido tiene que las fibras nerviosas crucen en la decusación piramidal y hagan que el movimiento de un lado del cuerpo sea llevado por el hemisferio cerebral contralateral. Se trata de una pregunta que ha buscado respuesta desde el momento en que la decusación fue descubierta.

Esta pregunta, en realidad, no es algo que tenga una respuesta clara. Una posible explicación de este hecho fue la propuesta por Ramón y Cajal, quien planteaba que la decusación piramidal estaba relacionada con la propia de las vías sensoriales: en el quiasma óptico también se produce decusación de gran parte de las fibras nerviosas ópticas, que resulta adaptativa de cara a la percepción al permitir que ambos hemisferios tengan una información completa de lo que perciben ambos ojos y puedan generarse imágenes completas y localizables en el espacio.

En este sentido, el desplazamiento necesario para reaccionar ante una posible amenaza sería el de los grupos musculares contrarios al de la parte del cerebro que los percibe. De no haber decusación piramidal, la información habría de viajar primero al otro hemisferio para posteriormente procesarse y reaccionar, con lo que esta sería más lenta. La decusación permite activar los músculos correctos en el momento adecuado.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque se trata de una teoría plausible que explicaría la decusación como algo evolutivo, estamos ante una hipótesis que no debe ser tomada como la verdad absoluta. Podría ser interesante explorar en mayor medida la posible causa y sentido de la decusación de las pirámides.

Referencias bibliográficas

  • Kandel, E.R.; Schwartz, J.H. & Jessell, T.M. (2001). Principios de neurociencia. Cuarta edición. McGraw-Hill Interamericana. Madrid.
  • Ramón y Cajal, S. (1898). Estructura del quiasma óptico y teoría general de los entrecruzamientos de las vías nerviosas. Rev. Trim. Micrográfica 3: 15–65.
Oscar Castillero Mimenza

Oscar Castillero Mimenza

Psicólogo en Barcelona | Redactor especializado en Psicología Clínica

Barcelona

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Máster en Psicopedagogía con especialización en Orientación en Educación Secundaria. Cursando el Máster en Psicología General Sanitaria por la UB.

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