En el último siglo el conocimiento sobre la anatomía y las funciones de las distintas regiones del encéfalo ha aumentado de forma considerable. La investigación científica ha permitido que a día de hoy podamos al menos tener algunas pistas sobre cómo funciona nuestro cerebro y, en consecuencia, nuestros procesos cognitivos y fisiológicos.

En este artículo hablaremos de las funciones y las conexiones nerviosas de los núcleos septales, una parte del cerebro que resulta imprescindible para la memoria, la expresión emocional, el placer y otros procesos característicos del ser humano y de muchos animales distintos.

¿Qué son los núcleos septales?

Los núcleos septales son un conjunto de estructuras subcorticales que se sitúan entre el hipotálamo, el cuerpo calloso y el septum pellucidum, una membrana que separa los ventrículos laterales izquierdo y derecho del cerebro. También es posible encontrar referencias a esta región cerebral con los términos “área septal” y “área olfatoria medial”.

Este concepto no se utiliza sólo para hacer referencia a los núcleos en sí mismos, sino también a una serie de regiones estrechamente interconectadas a nivel morfológico y funcional: el núcleo accumbens (que tiene un papel clave en la actividad del neurotransmisor dopamina), el núcleo de la estría terminal y la banda diagonal de Broca.

Los núcleos septales conectan el sistema límbico con estructuras subcorticales de la región del diencéfalo, con lo cual permiten que se produzca un intercambio de impulsos nerviosos entre estas. En concreto, las áreas subcorticales a las que nos referimos son el hipocampo, la amígdala y el hipotálamo.

Cuando se producen lesiones en los núcleos septales aparecen síntomas relacionados con la reactividad excesiva a estímulos de tipo alimentario y sexual. Esto se asocia a las conexiones de esta estructura con el hipotálamo, de las que hablaremos en los apartados siguientes.

Conexiones con otras regiones cerebrales

Los núcleos septales reciben aferencias de muchas áreas diferentes del encéfalo. Una de las conexiones más importantes es la que se da con la corteza prefrontal; de esta región dependen las funciones cognitivas superiores, como la memoria de trabajo, la inhibición de conductas inadecuadas, el pensamiento moral, la planificación y la creación de expectativas.

La estructura en forma de arco que es conocida como fórnix conecta los núcleos septales con el hipocampo, un núcleo de sustancia gris fundamental para la consolidación y la recuperación de recuerdos, así como para la percepción del espacio.

La estría olfatoria medial, un conjunto de fibras nerviosas, actúa como vía de enlace entre los núcleos septales y el bulbo olfatorio, que recibe la información del olfato desde los receptores sensoriales situados en la mucosa olfativa.

Los núcleos septales también están conectados con la amígdala, una estructura del sistema límbico de la que dependen el aprendizaje y la memoria emocionales. En este caso la agrupación de axones que enlaza ambas regiones es llamada “estría terminal”.

Por otra parte, esta estructura está vinculada también al hipotálamo, que controla la liberación de hormonas, y al epitálamo o glándula pineal, que produce la melatonina. A diferencia de otras de las vías de las que forman parte los núcleos septales, en esta la conexión es bidireccional, puesto que existen aferencias y eferencias en ambos sentidos.

Las eferencias de los núcleos septales

Las vías que parten desde los núcleos septales y proyectan hacia el hipotálamo y el epitálamo tienen características diferenciadas, a pesar de la cercanía anatómica de ambas estructuras.

Las eferencias al hipotálamo tienen lugar a través del fascículo telencefálico medial, un conjunto de fibras con un bajo grado de mielinización que alcanza el tegmento del tronco cerebral. La mielina es una sustancia que recubre los axones de muchas neuronas, protegiéndolos del medio extracelular y favoreciendo la transmisión de impulsos electroquímicos.

Por contra, las proyecciones al epitálamo se realizan mediante la estría medular del tálamo. Cuando llegan al núcleo de la habénula se produce un relevo en la transmisión neuronal; desde aquí las eferencias recorren el tracto habenointerpeduncular hasta alcanzar el núcleo interpeduncular y el tronco encefálico.

Funciones de esta estructura

Las investigaciones sugieren que los núcleos septales cumplen funciones muy diversas. Dos de las principales parecen ser la expresión de respuestas de placer, incluyendo las relativas a la sexualidad, y la inhibición de las sensaciones de miedo, que dependen de la amígdala.

Se cree que los núcleos septales están implicados en la regulación de la actividad del sistema límbico, así como en la de la alerta cerebral. En este sentido su función permitiría la preparación mental ante la expectativa de que se produzca un evento significativo determinado, favoreciendo la ejecución de respuestas ante la aparición de éste.

Por otra parte, este conjunto de núcleos son muy importantes para la codificación de información nueva, y por tanto para el aprendizaje y el recuerdo a largo plazo. Esta función se asocia a las conexiones que mantienen los núcleos septales con el hipocampo.

De modo general se ha afirmado que los núcleos septales actúan cumpliendo un papel de integración de distintos procesos fisiológicos y cognitivos, como la emoción, la memoria, el placer, la alerta, la atención y la reactividad ante estímulos externos. Esto se debe a las múltiples aferencias que recibe esta estructura de otras regiones del encéfalo.