¿Qué partes componen al sistema nervioso somático? Veámoslo. Wikimedia Commons.

El sistema nervioso somático forma parte del sistema nervioso periférico y se encarga de transmitir información sensitiva y de enviar información del control motor a los músculos esqueléticos.

Es el principal sistema de gestión de los movimientos voluntarios y centro neurálgico de decenas de nervios sensitivos y motores que entran y salen del sistema nervioso central, en conexión con la piel, los órganos y los músculos del cuerpo.

En este artículo te explicamos qué es el sistema nervioso somático, cuáles son sus funciones, su composición y las principales enfermedades que le afectan.

El sistema nervioso

El sistema nervioso somático es parte de un todo mayor, el sistema nervioso, garante del control y la gestión de la gran mayoría de las funciones vitales de nuestro cuerpo, captando los estímulos del ambiente y los del propio organismo para transmitir, procesar la información y generar respuestas eficaces en función de lo que cada situación requiera.

Desde el punto de vista anatómico, el sistema nervioso puede dividirse en dos partes: el sistema nervioso central (SNC), que incluye el encéfalo y la médula espinal; y el sistema nervioso periférico, que comprende el conjunto de nervios y ganglios que conectan el SNC con el resto de nuestro organismo.

El sistema nervioso periférico puede dividirse, desde un punto de vista funcional, en dos partes: el sistema nervioso autónomo, que se compone de fibras sensoriales y motoras que conectan el sistema nervioso central (SNC) con los órganos viscerales, la musculatura lisa y las glándulas secretoras; y el sistema nervioso somático, que regula las funciones voluntarias del organismo y del que daremos más detalles a continuación.

El sistema nervioso somático (SNS)

El sistema nervioso somático es el responsable de captar la información sensorial del entorno, empleando para ello los receptores sensoriales que tenemos repartidos por nuestro cuerpo (principalmente en la cabeza, la piel y las extremidades) y esa información se transmite hasta el sistema nervioso central (SNC), que se encarga de ejecutar las órdenes a través de las neuronas motoras que conducen los impulsos nerviosos a los músculos esqueléticos.

Este sistema está asociado con el control voluntario de los movimientos corporales, así como del procesamiento de la información sensorial que llega de los sentidos (vista, oído y tacto). El sistema nervioso somático se compone de nervios aferentes o sensoriales y nervios motores o eferentes.

Los nervios sensoriales son los encargados de transmitir las sensaciones corporales al SNC y los nervios motores son los responsables de enviar las órdenes del SNC a los órganos del cuerpo, estimulando la contracción muscular.

Los 43 segmentos de nervios de los que está compuesto nuestro organismo se encuentran en el sistema nervioso somático. Cada segmento está formado por un nervio sensorial y otro motor. Del total, 31 emergen de la médula espinal (nervios espinales), mientras que los 12 restantes lo hacen desde el cráneo (nervios craneales).

Composición del SNS

Los nervios de los que está compuesto el sistema nervioso somático se pueden clasificar en función del lugar de donde entran y salen en: nervios craneales, los que emergen directamente del cerebro o a la altura del tronco cerebral; y nervios espinales, los que emergen de la médula espinal.

Nervios craneales

Existen 12 pares de nervios craneales en el sistema nervioso somático, que emergen del encéfalo y tienen como objetivo transportar la información sensorial, controlar ciertos músculos y regular algunas glándulas y órganos internos.

Estos son los doce pares de nervios craneales:

1. Nervio olfativo

Se encarga de recibir la información sensorial olfativa para transmitirla al bulbo olfatorio, una estructura del cerebro que se encarga de procesar y codificar dicha información para enviarla a estructuras superiores del cerebro.

2. Nervio óptico

Recibe la información sensorial visual para transmitirla a regiones cerebrales superiores encargadas de la visión.

3. Nervio motor ocular interno

Controla los movimientos oculares y regula procesos como la dilatación y la contracción pupilar.

4. Nervio troclear

Inerva el músculo oblicuo superior del ojo y su principal función es controlar los movimientos oculares (hacia arriba y hacia abajo, y también hacia afuera).

5. Nervio trigémino

Cuenta con un porción sensitiva y otra motora, y se encarga de recibir información somatosensitiva (sensaciones táctiles, de dolor, etc.) de los receptores de la cara y la cabeza, además de controlar los músculos de la masticación.

6. Nervio motor ocular externo o abducens

Su función es controlar el movimiento del músculo recto lateral, permitiendo la abducción del ojo (giro en dirección opuesta a la nariz).

7. Nervio facial

Contiene fibras tanto sensitivas como motoras, se encarga de recibir información de los receptores de la lengua (gustativa) e información somatosensorial de las orejas, y gestiona los movimientos de los músculos del cuello y la cara implicados en las expresiones faciales.

8. Nervio vestibulococlear

Es un nervio aferente de tipo sensorial y es responsable del equilibrio y la función auditiva.

9. Nervio glosofaríngeo

Este nervio emerge del bulbo raquídeo del encéfalo y recibe información gustativa de la parte posterior de la lengua, información somatosensorial de las amígdalas, la faringe, el oído medio y la trompa auditiva. También está implicado en la deglución.

10. Nervio vago

Emerge del bulbo raquídeo e inerva la faringe, el esófago, la laringe, la tráquea, los bronquios, el corazón, el estómago, el páncreas y el hígado. Recibe información sensitiva de todas estas glándulas y participa en procesos cardíacos y digestivos, enviando información a órganos y músculos.

11. Nervio accesorio espinal

Es un nervio motor que está formado por la unión de una raíz espinal y otra neurocraneal. Controla músculos del cuello y la cabeza que se usan para su movimiento.

12. Nervio hipogloso

Se encarga, principalmente, de gestionar los movimientos de la lengua.

Nervios espinales

El sistema nervioso somático se compone de 31 pares de nervios craneales. Estos nervios conectan a órganos y músculos con la médula espinal; se encargan de transmitir la información sensorial y visceral hasta la médula y de ésta a las glándulas, y a la musculatura esquelética y lisa. Inervan todo el cuerpo, a excepción de la cabeza y algunas partes del cuello.

De los 31 pares existentes, 8 de ellos son cervicales, 12 torácicos, 5 lumbares, 5 sacros y uno coccígeo (situado a nivel del suelo pélvico). Todos ellos son mixtos; es decir, tienen una parte o raíz sensitiva, donde se encuentra el ganglio espinal; y otra parte motora. Estas dos raíces se unen y forman el tronco del nervio espinal, que emerge del canal vertebral por el agujero intervertebral correspondiente.

En su trayecto, cada nervio espinal emite cuatro ramos: los meníngeos, que inerva las meninges de la médula espinal; los comunicantes, que conectan con los ganglios simpáticos y se encargan de llevar información al cuerpo relacionada con el estrés y las respuestas clásicas de lucha o huida; los posteriores, que inervan los músculos profundos del dorso del tronco y la piel; y los anteriores, que inervan los músculos y la piel del resto del tronco y de los miembros.

Funciones

Las principales funciones del sistema nervioso somático se pueden reducir a las siguientes: transmitir información sensorial al cerebro y conectar el sistema nervioso central con los órganos, los músculos y la piel; enviar y transmitir órdenes a los músculos para producir movimientos voluntarios; y activar movimientos del cuerpo involuntarios o reflejos.

El proceso es el siguiente: las neuronas sensitivas o aferentes transmiten los impulsos eléctricos al sistema nervioso central y el cerebro; después, estos estímulos son procesados por el sistema nervioso central; y por último, las neuronas motoras o eferentes se encargan de recibir la señal para enviarla a músculos y órganos.

El sistema nervioso somático, además de gestionar los movimientos voluntarios de los músculos, también controla actos reflejos en los que no hay una intervención directa del cerebro. Esto ocurre cuando una vía nerviosa se conecta directamente a través de la médula espinal. Por ejemplo, el reflejo de retirada cuando ponemos la mano en un fuego y nos quemamos o el reflejo de la rodilla, cuando nos golpean con un martillo a la altura del tendón rotuliano.

Enfermedades del SNS

Los trastornos que afectan al sistema nervioso somático pueden incapacitar gravemente a la persona que los sufre. A continuación se citan algunos de los más habituales:

1. Hernia de disco

La hernia de disco se produce cuando uno de los discos de la columna vertebral se daña. El disco puede desplazarse de su sitio (herniarse) o romperse por lesión o un esfuerzo. Esto genera un exceso de presión sobre los nervios espinales, provocando dolor, entumecimiento o debilitamiento en el paciente.

Las hernias pueden producirse a cualquier altura de la médula espinal y los síntomas variarán en función de donde ocurra la lesión o el desplazamiento de disco. Cuando los síntomas se dan en las piernas, el trastorno recibe el nombre de ciática.

2. Neuralgia

La neuralgia es un dolor que afecta a los nervios de la cara, el cráneo o el cuello, a causa de una irritación, compresión o infección de los mismos. Es una de las neuropatías (enfermedades del sistema nervioso) más frecuentes.

Los síntomas más habituales son el dolor más o menos intenso en distintas partes del cuerpo, similar a una descarga eléctrica. Este dolor aparece y desaparece de forma repentina, normalmente debido a estímulos inocuos como lavarse la cara o masticar, y suele durar unos minutos.

3. Estenosis espinal

La estenosis espinal implica un estrechamiento y una constricción del canal espinal (que aloja a la médula espinal) por causa de la artritis que provoca el sobrecrecimiento de los huesos de las vértebras y el ensanchamiento de los ligamentos. Cuando el crecimiento es excesivo, puede haber pinzamientos y compresiones en los nervios de la columna, lo que provoca en el paciente dolor y pérdida de sensibilidad.

Las causas más habituales de estenosis espinal son: el envejecimiento, la artritis (de huesos y la reumatoide), condiciones hereditarias (como la escoliosis o un canal espinal estrecho) y tumores, lesiones o fracturas vertebrales.

Referencias bibliográficas:

  • Brodal, P. (2004). The central nervous system: structure and function. Oxford University Press.
  • Martin, J. H. (2014). Neuroanatomia-: Texto e Atlas. AMGH Editora.
  • Moore, K.L y Agur, A.M.R. (2007). Fundamentos de Anatomía con orientación clínica. 2a edición. Editorial Médica Panamericana