La teoría de la personalidad de Gray se enmarca en los paradigmas biológico y factorial; esto significa que explica las diferencias entre individuos a partir de variables relacionadas con el sistema nervioso y que se basa en la agrupación de distintos rasgos de personalidad en dimensiones superiores a través de técnicas de análisis estadístico.

En este artículo analizaremos los principales aspectos del modelo de Gray. En concreto, nos centraremos en los dos factores básicos de personalidad y los dos mecanismos fisiológicos asociados que describió este autor: la ansiedad y el mecanismo de inhibición conductual y la impulsividad y el de aproximación conductual.

La teoría de personalidad de Jeffrey Gray

El psicólogo británico Jeffrey Alan Gray (1934-2004) presentó en el año 1970 su teoría factorial-biológica sobre la estructura y las bases de las diferencias interindividuales en la personalidad; según el modelo, estas se deben a mecanismos biológicos que se relacionan con las reacciones al reforzamiento, al castigo o a los estímulos y situaciones novedosas.

En este sentido Gray describió dos mecanismos biológicos principales que determinan las tendencias de comportamiento. Denominó a uno de ellos “mecanismo de aproximación conductual” y al otro “mecanismo de inhibición conductual”; estos serían equivalentes a los factores básicos de la personalidad, que tendrían una base fisiológica.

La teoría de la personalidad de Gray se basa en gran medida en el modelo PEN de Eysenck, que define tres grandes factores de personalidad biológicamente determinados: el neuroticismo, la extraversión y el psicoticismo. No obstante, existen diferencias significativas entre ambas teorías que merece la pena comentar; nos detendremos en ellas más adelante.

Así, Gray propone dos dimensiones básicas de personalidad: la ansiedad y la impulsividad. La primera combina la introversión y el neuroticismo del modelo de Eysenck; por contra, un nivel elevado de impulsividad también implicaría un alto neuroticismo, pero en este caso se asociaría a la extraversión. Cada dimensión se corresponde con un mecanismo conductual.

La ansiedad y el mecanismo de inhibición conductual

Según la descripción de Gray, la ansiedad es una combinación de neuroticismo (o inestabilidad emocional) e introversión. En el modelo de Eysenck la extraversión se caracteriza por rasgos de personalidad como la actividad, la dominancia, la asertividad, la sociabilidad y la búsqueda de sensaciones, y la introversión sería su opuesto.

El mecanismo de inhibición conductual, que se asocia a esta dimensión primaria de la personalidad, está implicado principalmente en la evitación de situaciones y estímulos desagradables, es decir, del castigo. Dado que está determinado por variables de tipo biológico, el mecanismo se activaría en un grado distinto en cada persona.

Entre las funciones principales del mecanismo de inhibición conductual, y por tanto de la ansiedad, podemos destacar la respuesta a los castigos, la inhibición de la obtención de reforzadores en determinadas circunstancias (por ejemplo en la demora del reforzamiento) y la evitación de estímulos nuevos y potencialmente aversivos.

Tener un nivel elevado de ansiedad predispone a la persona a experimentar con frecuencia frustración, miedo, tristeza y otros sentimientos desagradables. Por tanto, este rasgo se asocia con la evitación conductual de estímulos que son percibidos como ansiógenos por parte del individuo.

La impulsividad y el mecanismo de aproximación conductual

El factor Impulsividad del modelo de Gray combina niveles elevados en las dimensiones Neuroticismo y Extraversión de Eysenck. En este caso el sistema biológico relevante sería el mecanismo de aproximación conductual, que al activarse nos haría comportarnos de forma opuesta al mecanismo de inhibición.

Así, en este caso prima la obtención de recompensas por encima de la evitación de castigos. Este sistema conductual favorece la aproximación a estímulos y situaciones novedosas y se activa principalmente ante la posibilidad de obtener un refuerzo, a diferencia del mecanismo de inhibición conductual, que depende del castigo.

Según Gray, las personas con un alto nivel de actividad del mecanismo de aproximación conductual (o impulsivas, si se quiere decir de este modo) tienden a mostrar con mayor frecuencia emociones positivas como la alegría. Podría relacionarse con la acción del neurotransmisor dopamina, implicado en el sistema de refuerzo cerebral y en la motivación.

Similitudes y diferencias con la teoría de Eysenck

Las teorías de la personalidad de Eysenck y Gray guardan similitudes obvias; al fin y al cabo, el segundo autor se basó sobre todo en la obra del primero al desarrollar su propio modelo. Ambos se categorizan en dos grandes paradigmas del estudio de la personalidad: las teorías factoriales y las biológicas.

Una diferencia clave entre la teoría de personalidad de Gray y la de Eysenck es que la primera da una mayor importancia a las respuestas fisiológicas ante distintos tipos de estímulos, mientras que el modelo PEN se basa principalmente en el condicionamiento clásico, en los niveles de activación cerebral y en el funcionamiento de los neurotransmisores.

En cualquier caso, se trata de dos teorías complementarias: dado que Gray partió del modelo de Eysenck, sus factores se pueden añadir a los que fueron descritos por este autor. Cada una de ellas explica aspectos distintos de la personalidad, y los rasgos que describen podrían ser explicados por variables biológicas diferentes pero interrelacionadas.

Referencias bibliográficas:

  • Gray, J. A. (1970). The psychophysiological basis of introversion-extraversion. Behaviour Research and Therapy, 8(3): 249-266.
  • Gray, J. A. (1981). A critique of Eysenck's theory of personality. En H. J. Eysenck (Ed.), “A model for personality”: 246–276.