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El control emocional (o regulación emocional) es esencial cuando nos relacionamos con otras personas, y es una habilidad que forma parte de la inteligencia emocional.

Por tanto, el control de las emociones se engloba dentro de la gestión emocional, y para regularlas es necesario comprenderlas, entenderlas y hacerlas conscientes. Es imposible controlar las emociones si no dominamos la habilidad de autoconocimiento emocional.

La inteligencia emocional: un paradigma de la psicología actual

Las emociones forman parte de nosotros, y pese a ser necesarias y adaptativas, pueden causarnos sufrimiento. El sufrimiento viene provocado muchas veces por la valoración negativa que hacemos de éstas, pues intentar luchar contra ellas no es una decisión acertada. Es mucho más saludable entenderlas, conocerlas, saber que están ahí, pero aceptarlas como parte de nuestra existencia y nuestra experiencia, a sabiendas de que muchas veces no son como nos gustaría que fuesen.

La inteligencia emocional se ha convertido en uno de los paradigmas más importantes de la psicología moderna, porque al fin y al cabo, somos seres emocionales. Aunque pensemos que tomamos nuestras decisiones gracias a la razón, los estudios indican que gran parte de nuestras decisiones son emocionales.

Cómo mejorar el control emocional

La mayor parte del éxito y el auge de la inteligencia emocional (IE), viene determinado por sus beneficios. Pues la IE se emplea en diferentes ámbitos: el deporte, la educación y las empresas, porque afecta positivamente al rendimiento, a la toma de decisiones y la consecución de los resultados. Pero en el campo clínico y psicoterapéutico también es imprescindible, pues nos ayuda a relacionarnos con los demás y a mejorar nuestro bienestar psicológico y nuestra calidad de vida.

Si quieres saber cómo mejorar el control emocional, a continuación puedes encontrar 11 estrategias realmente útiles para aumentar el conocimiento de esta habilidad tan importante.

1. Entiende tus emociones

Tómate un tiempo para reflexionar sobre lo que sientes y por qué reaccionas de cierta manera en algunas situaciones. Puede que estés preocupado por cómo te has comportado en el trabajo esta semana, al gritarle a un compañero, y ahora te arrepientes. Quizás el problema no era tan grave, pero simplemente se te ha ido de las manos por no pararte un momento a pensar en el verdadero problema. Igual el problema de fondo es que te sientes estresado en el trabajo porque no gestionas bien el tiempo.

Una estrategia para entender tus emociones es tener un diario emocional. Para utilizarlo, solamente necesitas sentarte frente a él, 10 o 20 minutos antes de ir a la cama. Puedes hacer un repaso del día y anotar cómo te has sentido, por qué te has sentido así y qué podrías haber hecho para mejorarlo. Quizás la próxima vez que te encuentres en esta situación ya hayas aprendido a no comportarte de esta manera.

2. Práctica la escucha activa

Puede ocurrir también, que simplemente te hayas enojado por no haber escuchado apropiadamente, en otras palabras, simplemente has oído. Muchas personas tienen el hábito de prestar poca atención a los demás, y mientras éstos hablan, ya están pensando en lo que ellos quieren decir.

La escucha activa es importante para relacionarnos con otras personas, porque permite prestar atención no solo a lo que dicen otros interlocutores con sus palabras, sino también con lo que expresan con su lenguaje corporal. De hecho, los estudios científicos afirman que el lenguaje verbal representa solamente un 30% de lo que comunicamos. El resto es lenguaje no verbal.

3. Haz ejercicio físico

El ejercicio físico es una buena forma de aliviar el estrés y liberar tensiones que pueden provocarnos situaciones frustrantes y tensas. Algo que no es para nada positivo para el control emocional. Además, el ejercicio físico nos ayuda a liberar neuroquímicos relacionados en el estado de ánimo positivo, como son las endorfinas o la serotonina. Por eso, su práctica también tiene un efecto positivo en nuestra autoestima.

4. No te tomes mal las críticas

Aprende a encajar las críticas porque pueden hacer que pierdas los papeles y des rienda suelta a tu ira. Estar demasiado pendiente de lo que los demás dicen de ti es un síntoma de que no tienes suficiente autoconfianza y no has encontrado la paz interior necesaria para controlar las emociones. Así que quítale hierro al asunto cuando recibas críticas, al menos si quieres ser una persona emocionalmente equilibrada.

5. Trabaja la autoaceptación

Uno de los grandes problemas de no aceptarte a ti mismo tal y como eres, es que adoptas una mentalidad defensiva, nada beneficiosa para el control emocional. Todos podemos equivocarnos porque es parte de la vida, por lo que debes quererte tal y como eres. Así te sentirás menos frustrado y tendrás más paciencia a la hora de tratar con los conflictos que pueden aparecer en tus relaciones interpersonales diarias.

6. Adopta una actitud optimista

Además de trabajar en tu autoaceptación, debes tener una actitud positiva frente a la vida, lo que te hará más resistente y menos propenso a tener conflictos interpersonales. Tanto para la autoaceptación como para tener una actitud positiva y optimista frente a la vida es necesario tener voluntad, es decir, poner de tu parte para que esto ocurra.

7. Piensa en lo bueno y no en lo malo

El malestar que nos hace sentir algunas las emociones es lo que provoca que queramos evitarlas. Sin embargo, para solucionar los problemas hay que hacerles frente, pues de nada sirve mirar para otro lado. Si has trabajado el autoconocimiento emocional y la autoaceptación, debes dejar pasar estas emociones negativas. Ahora te toca centrarte en la positivas, y tu nivel de tensión se reducirá enormemente.

8. Retírate en el momento adecuado

Está bien tener una actitud positiva frente a los conflictos y pensar en lo bueno, aunque en ocasiones, puede que el estímulo siga presente por más que lo intentemos evitar, porque esto no siempre depende de nosotros.. Por ejemplo, si nos provocan para que acabemos peleándonos. En estos casos, lo mejor es darse la vuelta y marcharse.

9. No reacciones de golpe

Puede que hayas detectado que el conflicto está a flor de piel y en tu interior hay una fuerza que te impulsa a dar un paso al frente sin importarle las consecuencias de ese momento (aunque después puedas arrepentirte). Ten un poco de paciencia, respira hondo y no reacciones de golpe. Si es necesario, sal de la habitación, toma un poco de aire y vuelve como con la mente clara y renovada.

 

10. Practica Mindfulness

El mindfulness es una práctica milenaria que goza de gran popularidad en la actualidad debido a sus beneficios: mejora la concentración, reduce el estrés, mejora la autoconciencia, etc. Este método te ayuda a estar en el momento presente, con una mentalidad no enjuiciadora y con una actitud de compasión hacia ti mismo y hacia los demás. Sin duda, una herramiento muy importante para controlar las emociones. 

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