Cómo olvidar a alguien por un tiempo y sentirse mejor: 14 consejos

Se trata de que su recuerdo deje de doler: con distancia, sin pelearte con él y con metas propias.

Cómo olvidar a alguien
Consejos para que los recuerdos dolorosos no vuelvan una y otra vez.Unsplash.
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¿Cómo se puede olvidar a alguien por un tiempo y sentirse mejor? Dejando de tropezar con su recuerdo a cada paso, sin pelearse con él y apoyándose en nuevas metas, porque olvidar no exige borrar a nadie de la memoria. En ciertos contextos de la vida, muchas personas sienten el deseo de olvidar a alguien que fue importante para ellas, sobre todo cuando los recuerdos resultan emocionalmente dolorosos; por ejemplo, tras una ruptura de pareja, un desengaño o tras tener que desprenderse de planes de futuro que habían sido ilusionantes.

Rupturas, procesos de duelo, amistades que se rompen… Cada uno puede tener sus motivos para sentirse asaltado por recuerdos que duelen, y lo cierto es que en ocasiones conviene tomar medidas ante esa forma de malestar. La buena noticia es que olvidar, en el sentido que aquí nos interesa, no exige borrar a nadie de la memoria. Se parece más a dejar de tropezar con su recuerdo a cada paso, hasta que un día notas que has pasado una tarde entera sin pensar en esa persona.

Las claves que siguen sirven para eso: sentirse mejor en un mal momento, aunque el olvido no sea definitivo. Están ordenadas según el momento en que suelen resultar más útiles, desde los primeros días hasta varios meses después, porque lo que ayuda la primera semana no es lo mismo que lo que ayuda al tercer mes.

Qué significa olvidar a alguien

Para entender cómo olvidar a una persona, primero hay que saber de qué manera funciona la memoria. Al ver y hablar por primera vez con alguien (por ejemplo, cuando nos presentan a una persona en una fiesta), esa experiencia deja en nuestra memoria una mezcla de ideas e impresiones que asociamos a ese individuo: amable, divertido, humilde, torpe, etc.

Esas ideas quedan interrelacionadas y forman una noción de la identidad de esa persona, y a medida que la relación progresa vamos añadiendo más elementos a esa red, que a la vez se comportan como recuerdos. El recuerdo que tenemos de alguien es un conjunto de ideas conectadas entre sí, que a su vez se conectan con otros contenidos de nuestra mente: la persona que nos la presentó, el bar donde quedábamos, la canción que sonaba aquel verano. Cuanto más conocemos a alguien, más complicado es que las experiencias del día a día dejen de recordárnoslo, porque hay más «rutas mentales» que llevan hasta él o ella.

Así pues, olvidar a alguien no consiste en eliminar totalmente su recuerdo, entre otras cosas porque eso es imposible: implicaría suprimir una combinación de muchísimos conceptos, ideas y sensaciones. De lo que se trata es de dejar de recorrer una y otra vez esas rutas que nos llevan a rememorar a ese amigo, a esa expareja… Para ello hay que debilitar la red de recuerdos que hemos vinculado entre sí y dejar que se conecte más con otros aspectos de nuestra vida. Conocer a alguien es un proceso que lleva tiempo, y olvidarlo, también.

El término «olvidar a alguien» hace referencia, por tanto, a un estado de superación que se alcanza cuando el recuerdo de una persona ya no nos afecta de manera negativa.

¿Qué pasa en el cerebro después de una ruptura?

Quien ha pasado por una ruptura sabe que el malestar va más allá de las ideas: se nota en el cuerpo, en el sueño, en las ganas de mirar el celular o móvil cada pocos minutos. La investigación empieza a describir qué hay detrás, aunque con prudencia. La antropóloga Helen Fisher y su equipo (Journal of Neurophysiology, 2010) mostraron fotos de la expareja a 15 personas que acababan de ser dejadas y observaron actividad en regiones cerebrales asociadas a la recompensa y la motivación. Los propios autores compararon ese patrón con el deseo intenso, pero se trata de un estudio pequeño, y de ahí no se deduce que una ruptura sea una adicción.

Lo que sí sugieren estos trabajos es que el anhelo y las ganas de saber de la otra persona son reacciones esperables, no una muestra de debilidad. El Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley reúne en su sección sobre la ciencia del amor muchos de estos hallazgos. Y si lo que te preocupa es precisamente que esa persona no salga de tu cabeza, el siguiente paso de este recorrido explica por qué piensas tanto en esa persona.

Primeros días: frenar el golpe

1. Adoptar una perspectiva más realista

Ver las cosas como realmente están pasando y no como nos gustaría que fueran. Evita la negación y enfrenta la realidad tal y como es, aunque en este momento no te agrade. Así no pierdes tiempo y energía tratando de cambiar algo que no depende de ti. Entender que las circunstancias cambian, y que empeñarse en que todo siga igual solo alarga el malestar, es uno de los mejores consejos para quien tiene problemas para aceptar el modo en que su vida ha cambiado últimamente.

2. No intentar «no pensar»

Es lo primero que se nos ocurre y, curiosamente, lo que peor funciona. En los experimentos de Daniel Wegner y sus colegas (Journal of Personality and Social Psychology, 1987) se pidió a un grupo de voluntarios que no pensara en un oso blanco durante unos minutos. Quienes intentaban suprimir la idea acababan pensando en el oso más a menudo cuando después se les permitía pensar con libertad. Con las personas pasa algo parecido: cuanto más empeño ponemos en echarlas de la cabeza, más vuelven.

Funciona mejor dejar que el pensamiento aparezca, reconocerlo («ya estoy otra vez pensando en ella») y no pelearse con él. Aceptar los recuerdos no hace que desaparezcan de inmediato, pero sí reduce el malestar que los acompaña.

3. Evitar reprimir nuestras emociones

No tenemos por qué callarnos lo que sentimos. Expresar las emociones ayuda en gran medida a olvidar a alguien, y podemos permitirnos decir lo que nos pasa: hablarlo con un buen amigo o una buena amiga, escribirlo o, si hace falta, contarlo en un espacio de apoyo profesional.

4. Evitar el contacto innecesario

Esto se refiere a disminuir de manera voluntaria la información que nos llega sobre la persona que queremos olvidar. Evitar las llamadas, los mensajes, los encuentros «accidentales»… e incluso silenciarla o dejar de seguirla en redes sociales para no toparnos con sus actualizaciones. Tara Marshall (Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 2012) encontró que quienes seguían de cerca el perfil de Facebook de su expareja tendían a sentir más malestar y más añoranza. Cuando cortar del todo no es posible, el contacto cero tiene sus matices, y los vemos en otro paso de esta serie.

5. Alejar de nuestra vista cualquier recuerdo

Aunque hayamos logrado cortar el contacto, nos resultará particularmente difícil avanzar si tenemos en lugares visibles de casa objetos que nos traigan su recuerdo: cartas, regalos de aniversario, fotos en la nevera… Lo ideal es alejarlos de la vista. No hace falta tirarlos a la basura; basta con guardarlos en una caja, en un lugar donde no estén expuestos a nuestros ojos.

Primeras semanas: recuperar el terreno

6. Librarnos de la intimidad con esa persona

Cuanto menos cercanos seamos con la persona que deseamos olvidar, más cerca estaremos de conseguirlo. Esto incluye tanto la intimidad física como la emocional: las conversaciones largas y profundas a medianoche suelen reabrir lo que estaba empezando a cerrarse. Acostarse con alguien a quien quieres olvidar suele ser contraproducente, porque reactiva el vínculo y alimenta la esperanza de una vuelta que quizá no llegue.

7. Llevar la atención a otra parte

Si suprimir no funciona, ¿qué funciona? Lo que mejor ha resultado en los estudios es ofrecer a la mente algo en lo que perderse. En un experimento de Gian Gonzaga y sus colegas (Evolution and Human Behavior, 2008), personas con pareja debían dejar de pensar en alguien atractivo que acababan de ver en una foto. No lo conseguían por pura voluntad; sí lo lograban mejor cuando centraban la atención en el amor que sentían por su pareja. La lección, trasladada a una ruptura, es que sacarse a alguien de la cabeza tiene más que ver con proponer alternativas a esos pensamientos que con intentar eliminarlos: una conversación que te importe, un proyecto, un plan que te absorba.

8. Retomar antiguos pasatiempos

Tomar tiempo para reencontrarnos con nosotros mismos es fundamental cuando pretendemos olvidar a alguien. Volver a hacer actividades que antes nos generaban disfrute es una buena manera de hacerlo: centra la mente en nosotros y deja menos espacio a los pensamientos intrusivos.

9. Evitar el estado de constante ansiedad

Si repetimos una y otra vez rutinas que nos dejan con los nervios a flor de piel, como dormir poco o dejar «para más adelante» nuestras responsabilidades, es más probable que los recuerdos angustiantes ganen terreno. Si reducimos esa ansiedad innecesaria, con el paso del tiempo iremos dejando de alimentar la red de recuerdos vinculados a la persona que queremos olvidar. Que nos hayan fallado en el pasado no significa que vaya a pasar lo mismo en el futuro.

10. Evitar idealizar a la persona

Al intentar olvidar a alguien es fácil caer en la trampa de recordar solo los buenos momentos y exagerar sus virtudes. Conviene tener una visión equilibrada de la relación. Sandra Langeslag y Michelle Sanchez (Journal of Experimental Psychology: General, 2018) observaron que pensar en los aspectos negativos de la expareja reducía los sentimientos amorosos, aunque a corto plazo dejaba un ánimo algo peor, y que distraerse mejoraba el ánimo sin cambiar lo que se sentía. Ninguna estrategia lo resuelve todo. Ayuda, eso sí, cambiar frases como «nunca superaré esto» por otras más ajustadas: «estoy en un proceso de cambio y con el tiempo me sentiré mejor».

11. Permitirnos tiempo para sanar

Olvidar a alguien no es un proceso instantáneo ni lineal; habrá días mejores y otros peores. Tener paciencia con uno mismo y aceptar las emociones sin juzgarlas forma parte del proceso. No se trata de forzarnos a olvidar de inmediato, sino de dejar que el tiempo y nuestras acciones nos ayuden a sanar gradualmente. Si quieres saber en qué momento estás, puedes repasar las fases del duelo por una ruptura de pareja, siempre como orientación y no como un calendario.

Más adelante: construir lo que viene

12. Redefinir nuestra narrativa personal

Al recordar a alguien que fue importante, a menudo revivimos la historia desde un lugar de pérdida o fracaso. Cambiar esa narrativa y ver la relación como una etapa que nos dejó aprendizajes puede ayudarnos a soltar con mayor paz. Aquí entra también una idea sencilla y difícil a la vez: el olvido es parte natural de la vida social. Nada dura para siempre, y aceptarlo permite disfrutar de las relaciones mientras existen y despedirse de ellas con la frente en alto cuando terminan.

13. Cultivar nuevas metas personales

Uno de los recursos más potentes para dejar atrás a alguien es dirigir nuestra atención hacia el futuro, no hacia el pasado. Establecer nuevos objetivos, ya sea en lo personal, lo profesional o lo emocional, nos da una dirección y nos permite construir una identidad que no esté vinculada a esa persona. Empezar un curso, entrenar para una meta deportiva, cambiar de entorno o desarrollar una nueva afición son formas de recordarte quién eres por tu cuenta.

14. Darnos la oportunidad de conocer nuevas personas

Llegado el momento, una vez que nos hemos tomado tiempo para reencontrarnos con nosotros mismos, es bueno abrirse a gente nueva. No hace falta buscar pareja: nuevas amistades, nuevos grupos y conversaciones distintas también tejen rutas mentales que no pasan por esa persona. Cuando aparezca alguien interesante, brindarnos la posibilidad de conocerle y disfrutar del proceso sin compararle todo el rato con quien se fue.

Para concluir

Dependiendo de nuestra personalidad, unos pasos se nos harán más sencillos que otros; conviene identificar cuáles nos cuestan y poner especial empeño en ellos. Y si lo que ocurre es que sigues queriendo a alguien que no te conviene, desengancharse es un proceso distinto, más ligado a la dependencia emocional, que merece su propia lectura. El Instituto Gottman publica en su blog sobre relaciones muchas reflexiones sobre cómo cuidarse durante y después de una pareja.

Si el malestar se alarga o te impide llevar tu vida con normalidad, contar con ayuda profesional puede ser muy útil, tanto de forma presencial como online. En el directorio de Psicología y Mente encontrarás especialistas en México, España y Colombia. Y si lo que más te pesa ahora es que esa persona aparece en tu cabeza a todas horas, el siguiente paso es entender por qué ocurre.

Serie: Ruptura de pareja

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Según lo que necesites ahora:

Este contenido es educativo y no sustituye terapia.

  • Bower, G. H. (1981). Mood and memory. American Psychologist, 36(2): 129-148.
  • Dudai, Y. (2006). "Reconsolidation: the advantage of being refocused". Current Opinion in Neurobiology. 16 (2): 174–178.
  • LaBar, K. S. & Cabeza, R. (2006). Cognitive neuroscience of emotional memory. Nature Reviews Neuroscience, 7: 54-64.
  • LeDoux, J.E. (2007) Consolidation: Challenging the traditional view. In: Roediger, H. L., Dudai, Y. and Fitzpatrick S. M., eds. Science of Memory: Concepts. New York: Oxford University Press, pp. 171–175.

Preguntas frecuentes

No hay atajos fiables. Lo que más ayuda al principio es reducir el contacto y la información que te llega de esa persona, guardar los objetos que te la recuerdan y no pelearte con los pensamientos cuando aparecen. Con el tiempo, llevar la atención a planes, metas y personas nuevas hace que su recuerdo pese cada vez menos.

Los experimentos sobre supresión del pensamiento, como los de Daniel Wegner con el «oso blanco», observaron que intentar no pensar en algo tiende a hacer que vuelva más a menudo. Funciona mejor aceptar que el recuerdo aparezca, sin alimentarlo, y ofrecer a la mente otras ocupaciones que la absorban.

Depende de la duración de la relación, de cómo terminó, del apoyo que tengas y de tu momento vital. No es un proceso lineal: habrá días buenos y recaídas. Más que fijarte en un plazo, observa si el recuerdo duele un poco menos con las semanas y si vas recuperando tus rutinas.

Para muchas personas, sí, al menos durante un tiempo. Un estudio de Tara Marshall (2012) encontró que seguir de cerca el perfil de la expareja se asociaba con más malestar y añoranza. Si no quieres bloquear, silenciar sus publicaciones ya reduce la exposición.

Cuando el malestar no mejora con las semanas, te impide dormir, trabajar o estudiar, o te aísla de la gente que quieres. Un profesional de la psicología puede ayudarte a ordenar lo ocurrido y a recuperar tu día a día. Si en algún momento aparecen ideas de hacerte daño, pide ayuda de inmediato: en España, 024; en México, Línea de la Vida (800 911 2000).

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Psicología y Mente. (2018, diciembre 17). Cómo olvidar a alguien por un tiempo y sentirse mejor: 14 consejos. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/como-olvidar-a-alguien

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