Consejos para llegar a tus objetivos sin auto-sabotearte. Unsplash.

Muchas veces, las personas no consiguen alcanzar sus metas por el hecho de no saber organizarse correctamente; y es que para cumplir nuestros objetivos no es suficiente con pensarlos o desearlos, hace falta llevarlos a la práctica de una manera factible y estructurada.

En este artículo vamos a revisar algunos consejos para aumentar nuestra efectividad en cuanto a la elaboración y consecución de nuestros proyectos. En otras palabras, vamos a ver cómo ser más pragmáticos en la vida diaria.

¿Qué significa ser pragmático?

Para entender cómo ser más pragmático, es necesario ver exactamente en qué consiste este cambio de hábitos y de patrones de comportamiento. El pragmatismo indica la capacidad que tiene un sujeto para seguir procedimientos de una manera eficiente y regular, evitando improvisaciones y postergaciones.

Por lo general, las personas de conducta pragmática son capaces de conseguir cosas importantes en sus vidas; buscan la manera de cumplir con sus objetivos de una manera práctica y evitan tomar riesgos poco calculados o irracionales.

Sí eres capaz de entender que para que las cosas funcionen correctamente se debe tener un nivel de compromiso elevado y asegurarse de que todas las piezas necesarias funcionen correctamente, y llevas a la práctica esta filosofía de trabajo, entonces puede que tengas tendencia al pragmatismo.

Los métodos existen por una razón, y son efectivos porque han sido diseñados y probados para serlo. Por ello, en muchas ocasiones lo mejor que podemos hacer es ser fieles a esos métodos y seguirlos con la mayor firmeza posible para poder obtener resultados satisfactorios.

¿Cómo ser más pragmático?

Ahora vamos a revisar algunos consejos efectivos para fomentar nuestro nivel de pragmatismo y conseguir los mejores resultados en nuestros proyectos.

1. Busca fuentes confiables

La mejor manera de asegurarnos de que estamos siguiendo el procedimiento de la manera correcta es asegurarnos que la fuente de donde obtuvimos la información es confiable.

Evitemos sacar información de la primera fuente que encontramos, vayamos a corroborar en otras partes para asegurarnos bien de la veracidad de la misma. De este modo, nos acostumbraremos a ser más pragmáticos a través de la búsqueda de información útil.

2. Comprométete con el proyecto

Para alcanzar un nivel de pragmatismo aceptable hace falta comprometerse con la meta que queremos alcanzar, luego ya podremos buscar las mejores formas de llevarla a cabo de una manera eficiente y con un método que podamos cumplir sin mayores complicaciones.

El estado de motivación que nos generan las tareas es lo que hace que queramos realizarlas, es decir, la motivación hacia algo es lo que nos hace querer seguir un procedimiento para conseguir ese objeto de deseo, que puede ser cualquier cosa.

3. Básate en la evidencia real

Cuando vamos a buscar un método pragmático para llevar a cabo nuestras metas, es necesario revisar si ese método ha sido empleado en el pasado, y qué resultados ha dado en situaciones iguales o parecidasa las que nosotros nos sometamos.

De esta manera, evitaremos resultados decepcionantes, que nos puedan desmotivar y hacernos desistir prematuramente de nuestros proyectos. Lo mejor siempre será tomar en consideración la evidencia pasada para llevar a cabo nuestros planes.

4. Comparte las ideas

Cuando se nos ocurre una nueva idea, lo ideal es compartirla con otras personas que también tengan el mismo entusiasmo que nosotros por hacer las cosas de forma pragmática. De este modo podrás tener diferentes puntos de vista que te permitirán hacer una nueva evaluación respecto a la factibilidad de tu proyecto.

5. Aprende de los errores

Nadie está libre de cometer errores en algún momento, incluso cuando tomamos precauciones para no cometerlos, siempre algo podría salir mal.

Es importante entender que esta es una circunstancia normal de la vida, y que lo mejor es sacar el lado positivo de las equivocaciones para evitar cometerlas nuevamente.

6. Asume que somos lo que hacemos

Para realizar nuestros proyectos no basta con desearlos o decir que los haremos, hace falta llevarlos a la práctica. Es entonces cuando podemos comenzar a actuar de manera más eficiente en nuestras vidas. La acción siempre supera a las ganas, aunque lo ideal es que vayan de la mano.

7. Evita el conformismo

El conformismo es el enemigo silencioso del pragmatismo. Y es que cuando comenzamos a conformarnos de manera frecuente, nuestro nivel de entusiasmo baja y con él también se va nuestra capacidad de acción. Para ser pragmático hace falta tener aspiraciones, y estarse reinventando constantemente.

8. Colócate metas

Cuando nos ponemos metas estamos haciendo una estructura organizativa de los objetivos que debemos cumplir antes de acceder a otras nuevas, ya con eso estamos teniendo un pensamiento y una acción pragmática que nos permitirá ser eficientes.

Sin importar si son metas a corto, mediano, o largo plazo, es importante evaluar la factibilidad de todas ellas para evitar vernos expuestos a la frustración de no poder realizar nuestros proyectos tras haber invertido una gran cantidad de tiempo en ellos.

Este es uno de los consejos sobre cómo ser más pragmático que resulta más fácil seguir, porque se basa en el establecimiento de fechas límite y definición de metas concretas.

9. Evita subestimar los retos

Cuando subestimamos una circunstancia significativa para nosotros, estamos saboteándonos a nosotros mismos, teniendo en cuenta de que al restarle importancia a algo nuestro nivel de entusiasmo por realizarlo disminuye gradualmente.

Si no tenemos cuidado con esta situación, podría pasar que cuando nos demos cuenta de que el asunto tiene más importancia de la que pensábamos ya sea demasiado tarde y no tendremos oportunidad de emplear ningún método para conseguir solventar el asunto.

10. Planea con tiempo

El tiempo es un factor determinante en la consecución de metas, y para poder obtener resultados adecuadas es necesario entender que un procedimiento estructurado requiere de tiempo de planificación, lo ideal es comenzar a ponernos horarios para cada una de las actividades que pretendemos hacer.

Referencias bibliográficas:

  • Peiró Silla, J.M. (1990). Organizaciones: Nuevas perspectivas psicológicas. Barcelona: PPU.
  • Truxillo, D.M., Bauer, T.N., y Erdogan, B. (2016). Psychology and Work: Perspectives on Industrial and Organizational Psychology. Nueva York: Psychology Press-Taylor & Francis.