La motivación es una variable muy importante y decisiva a la hora de realizar cualquier tipo de actividad. Esto es especialmente importante en el ámbito de la educación, puesto que lo motivado que esté el individuo facilitará o dificultará su aprendizaje y su rendimiento.

Son muchos los modelos motivacionales que tratan de aclarar la influencia de esta variable sobre aspectos como el rendimiento académico, siendo la teoría de las metas de logro la propuesta explicativa en la que vamos a profundizar a continuación.

¿Qué es la teoría de las metas de logro?

La teoría de las metas de logro es un modelo motivacional que hace referencia a cómo las personas se comportan a la hora de cumplir metas, sobre todo aplicado en el ámbito académico.

Este modelo parte de la creencia de que las metas de un individuo consisten en esforzarse para demostrar su competencia y habilidad en los contextos de logro, contextos los cuales se pueden entender como aquellos en los que la persona participa, sobre todo el entorno educativo, el deportivo, el familiar, el social… y de los que puede recibir influencias para la orientación de sus metas.

Metas de logro

De acuerdo con James W. Fryer y Andrew J. Elliot las metas de logro reflejan el deseo de desarrollar, conseguir y demostrar la competencia evaluada de acuerdo con unos criterios que bien pueden ser absolutos, como lo es el desempeño de la tarea en sí misma; intrapersonales, como sería el máximo potencial individual para esa tarea, es decir, “ponerse a prueba”; o normativos, como puede ser la actuación y aprobación de los demás.

Originalmente, dentro del modelo se hablaban de dos tipos de metas: La meta de aprendizaje, también llamada de dominio o dirigida a la tarea, y la meta de rendimiento, denominada también meta de capacidad relativa o dirigida al Yo. El objetivo de la meta de aprendizaje como su propio nombre viene a sugerir es desarrollar una mejor competencia de acuerdo con criterios intrapersonales, mientras que el objetivo de la meta de rendimiento es demostrar esa competencia en base a criterios normativos e interpersonales.

Con el paso del tiempo el modelo se expandió, incorporándose el concepto de metas de aproximación y metas de evitación. En un contexto de obtención de un logro entendemos la idea de la aproximación como el desplazarse, en un sentido figurado, hacia el objeto valorado positivamente o mantenerse cerca o en él. Por el otro lado, la evitación supone alejarse del objeto, que es valorado negativamente y se quiere permanecer distanciado de él.

Combinando las ideas de metas de aprendizaje y de rendimiento con las de aproximación y evitación tenemos un modelo del tipo 2x2, en el cual podemos distinguir 4 tipos diferentes de metas de aprendizaje:

1. Meta de aprendizaje-aproximación

Su objetivo fundamental es comprender y aprender lo más posible, acercándose al objeto de estudio.

2. Meta de aprendizaje-evitación

Su objetivo es eludir la incompetencia, el no aprender todo lo posible.

3. Meta de rendimiento-aproximación

Se centra en la capacidad relativa del sujeto comparándose con el resto de compañeros e intentando superarlos. Pretende demostrar que él es el mejor en una determinada habilidad o tarea.

4. Meta de rendimiento-evitación

El sujeto intenta escapar del fracaso y evitar los juicios negativos de los demás. No quiere demostrar lo poco competente que es en una determinada tarea que es socialmente valorada y juzgada.

Aunque el modelo original 2x2 ha sido ampliamente valorado, se ha considerado que categorizar las conductas en unas categorías aparentemente mutuamente excluyentes no se corresponde con la realidad. Las investigaciones sobre cómo los alumnos se desempeñan académicamente, tanto aprendiendo como mostrando su rendimiento, han visto que realmente se pueden combinar estas metas y, además, los factores sociales tienen un importante peso en todas ellas. Pueden adoptarse múltiples metas simultáneamente.

Conductas orientadas

Maehr y Nicholls consideran que las personas difieren en sus definiciones de éxito o fracaso cuando se encuentran en entornos de logro en los que han de demostrar su competencia y aquellos en los que deben conseguir alguna meta, independientemente de la competencia que les haya permitido conseguir ese objetivo. Ellos agrupan en cuatro categorías las distintas conductas que se pueden observar en los entornos de logro, tomando como base las metas que originan tales conductas.

1. Conductas orientadas a la demostración de capacidad

Las personas nos sentimos capaces si nos percibimos como más competentes y dotadas que el resto de individuos y nos sentimos menos capaces si nos percibimos como menos competentes que los demás.

2. Conductas orientadas a la aprobación social

Este tipo de conductas tienen como objetivo maximizar la probabilidad de mostrar superioridad y obtener con ello reconocimiento social. En este caso, el éxito se consigue si se logra dicha aprobación social por parte de las demás personas significativas, independientemente de lo buenos que sean los resultados finales.

3. Conductas orientadas al proceso de aprendizaje de la tarea

Estas conductas tienen la intención de mejorar la habilidad o desempeño de la tarea que se está realizando, es decir, en sí mismas están enfocadas como proceso de aprendizaje. No importa la consecución del objetivo final o alcanzar la meta, sino mejorar la competencia. El éxito se obtiene cuando se domina la tarea.

4. Conductas orientadas a la consecución de las metas

El principal motivo por el que se hace la conducta es tener un buen resultado, sin importar lo mucho que se haya aprendido durante la realización de la tarea. El éxito o el fracaso están en función de si se consigue la meta o no.

La teoría de la autodeterminación

Aunque es una teoría distinta a la de las metas de logro, la teoría de la autodeterminación tiene bastante relación con la primera en tanto que no deja de ser un modelo muy relacionado con los aspectos motivacionales implicados en el aprendizaje y desempeño académico. Esta teoría asume que la persona es activa por naturaleza, en el sentido de que tiene una tendencia innata de implicarse en el entorno, asimilando nuevos conocimientos y desarrollando una autorregulación autónoma.

Dentro del modelo se entiende como autorregulación a aquellas causas o razones que cada persona considera que subyacen a su conducta, es decir, que las explican y que le atribuye un mayor o menor grado de autocontrol. Estas diversas razones pueden dar lugar a varios estilos reguladores y pueden agruparse en dos categorías.

1. Autónomas

Este estilo regulador se deduce cuando los motivos para actuar de la persona se corresponden con sus intereses, valores o necesidades. Realmente solo las razones autónomas pueden considerarse como propiamente autorreguladas, puesto que la persona reconoce que su forma de actuar depende de ella. Se podría relacionar con un locus de control interiorizante.

2. Controladas

Aquí el estilo regulador se podría relacionar con un locus de control exteriorizante. La persona considera que las razones que dirigen sus planes y conductas tienen que ver con alguna forma de presión social o control externo. Ella se comporta porque los demás le han dicho que así lo haga.

Teniendo en cuenta todo esto entendemos que la autorregulación autónoma es un aspecto fundamental detrás de la motivación de un alumno para estudiar, hacer los deberes y realizar las conductas enfocadas a la adquisición de nuevos aprendizajes y una mejora de su rendimiento académico. Si tiene un estilo autónomo entenderá que es por medio de su esfuerzo e interés lo que hará que consiga buenas calificaciones, mientras que si lo tiene de estilo controlado pensará que su mal rendimiento académico, por ejemplo, es debido a que su profesor le tiene manía en vez de atribuirlo a una falta de motivación por el estudio.

La desmotivación o amotivación, es decir un estado de ausencia absoluta de motivación, dificulta mucho realizar una tarea determinada y obtener la meta que se encuentra al final del camino. El alumno desmotivado carece de intencionalidad, con lo cual su conducta es no-autodeterminada y su estilo regulador es el de la no-regulación, es decir, no se moviliza en la consecución del logro, independientemente de si es para aprender o para mejorar su rendimiento.

La motivación extrínseca se define como cualquier situación en la que el motivo por el que la persona actúa es alguna consecuencia externa a ella, es decir, es dispensada por otras personas. Esta motivación en inicio extrínseca puede pasar a estar integrada, es decir, ser intrínseca al individuo. Con esto viene a decirse que el individuo puede sentir tanto interés por la tarea que sin que nadie le obligue a hacerla o independientemente de lo importante que sea para su futuro la realiza de buena gana.

En relación a la regulación y el tipo de motivación podemos hablar de cuatro tipos de estilos de regulación que, realmente, se pueden ubicar en diferentes tramos de un espectro conformado en sus extremos por el estilo de regulación controlada y el estilo de regulación autónomo.

  • Regulación externa: la motivación viene de fuera, para satisfacer una demanda exterior u obtener un premio.
  • Regulación introyectada: las acciones se llevan a cabo para evitar la sensación de culpa o de ansiedad y proteger a la autoestima, más que por obligación o por gusto.
  • Regulación identificada: la persona reconoce y acepta el valor implícito de la conducta, la ejecuta libremente incluso aunque no le resulte agradable.
  • Regulación integrada: realiza la conducta de buen gusto, la ha asimilado como algo que forma parte de su identidad, valores, necesidades o metas individuales.

Relaciones entre metas de logro y autodeterminación

Vista la teoría de metas de logro y el de la autodeterminación pasamos a ver qué relaciones tienen estos dos modelos de la motivación. La meta de aprendizaje, propia del de las metas de logro, potencia la motivación intrínseca, mientras que la de rendimiento se considera un indicio de motivación extrínseca.

Si nuestra meta es la de aprender lo hacemos para nosotros mismos, habiendo una regulación más de tipo integrada o introyectada. En cambio, si nuestra meta es la del rendimiento suele venir la motivación de fuera, habiendo regulación externa. Lo hacemos porque queremos un premio como lo es el reconocimiento.

Referencias bibliográficas:

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