Las hormonas tiroideas son una sustancia producida por las glándulas tiroides. Estas hormonas realizan infinidad de funciones en nuestro organismo, sobre todo en los procesos metabólicos, pero que son especialmente conocidas por su papel en la regulación de la energía y la temperatura corporal.

Aunque sin su funcionamiento nuestro organismo lo tendría muy difícil para sobrevivir, su hiperproducción también puede acarrear diferentes enfermedades físicas, siendo una de ellas la enfermedad de Graves-Basedow. Por ello, dedicaremos este artículo a hablar acerca de qué es la enfermedad de Graves y cuáles son sus síntomas, causas y tratamiento.

¿Qué es la enfermedad de Graves-Basedow?

La enfermedad de Graves, también conocida como enfermedad de Graves-Basedow, es una enfermedad del sistema inmune que afecta a las tiroides, siendo la causa más común del hipertiroidismo. Es decir, de la producción excesiva y anormal de hormonas tiroideas.

Puesto que estas hormonas tiroideas poseen diversos papel en varios sistemas corporales distintos, los síntomas de la enfermedad de Graves pueden ser muy variados e interferir de manera significativa en el estado de salud general de la persona.

De entre todos estos síntomas, es posible que el más conocido sea el desarrollo de una protuberancia ocular causada por la oftalmopatía de Graves, la cual suele causar problemas oculares graves a entre el 25 y el 80% de las personas afectadas.

Las causas concretas de la enfermedad de Graves-Basedow todavía no han sido esclarecidas. No obstante, se hipotetiza es una combinación de factores genéticos y ambientales la causante de esta afección. Independientemente de la causa, existe un tratamiento para esta enfermedad el cual puede consistir en terapia con yodo radiactivo, terapia farmacológica o cirugía de tiroides.

Según los estudios, la enfermedad de Graves aparece con siete veces más incidencia en mujeres que en hombres, existiendo una probabilidad de aparición de un 0,5% en hombres y de un 3% en las mujeres. Habitualmente, los primeros síntomas de esta enfermedad suelen aparecer alrededor de los 40 a 60 años de edad, pero la realidad es que cualquier persona puede verse afectada por ella.

¿Qué síntomas presenta?

Tal y como se menciona anteriormente, las hormonas tiroideas poseen un papel fundamental en cualquier proceso metabólico y funcional de nuestro tejidos, por lo que cualquier alteración en su producción puede acarrear infinidad de síntomas.

En el caso concreto de la enfermedad de Graves se da una hiperactivación del las glándulas tiroideas (hipertiroidismo), así que los síntomas de la enfermedad están relacionados con la producción excesiva de hormonas tiroideas.

Los principales síntomas de la enfermedad de Graves son:

  • Temblor suave en manos y dedos
  • Sensibilidad al calor
  • Aumento de transpiración y/o piel cálida y húmeda
  • Pérdida de peso a pesar de mantener los hábitos alimentarios normales
  • Bocio o agrandamiento de las glándulas tiroides
  • Alteración del ciclo menstrual
  • Disfunción eréctil y/o disminución del deseo sexual
  • Incremento de los movimientos intestinales
  • Oftalmopatía de Graves
  • Dermopatía de Graves
  • Palpitaciones
  • Sensación de fatiga
  • Ansiedad
  • Irritabilidad

De todos los síntomas anteriores, la oftalmopatía de Graves y la dermopatía de Graves son los más fácilmente identificables. Los explicamos a continuación:

Oftalmopatía de Graves

Aunque no tiene porqué ocurrir en todas personas, alrededor de un 30% de los casos de enfermedad de Graves muestran signos y síntomas de una condición llamada oftalmopatía de Graves. Este tipo de alteración se caracteriza por una alteración del sistema inmune que provoca la inflamación de los músculos y tejidos que rodean los ojos. Como resultado, la persona desarrolla unos ojos saltones muy característicos de esta enfermedad.

Además, esta alteración ocular suele acarrear molestias y síntomas relacionados con la visión. Estos incluyen:

  • Sensación arenosa en los ojos
  • Presión o dolor ocular
  • Párpados hinchados o retraídos
  • Ojos enrojecidos o inflamados
  • Hipersensibilidad a la luz
  • Visión doble
  • Pérdida de visión

Dermatopatía de Graves

El segundo signo más visible y característico de la enfermedad de Graves es una manifestación dérmica muy poco frecuente, llamada dermopatía de Graves, que consiste en el enrojecimiento y engrosamiento de la piel; sobre todo a la altura de las espinillas o en la parte superior del pie.

Causas

Dada su naturaleza autoinmune, se sabe que la enfermedad de Graves está provocada por un fallo en el funcionamiento del sistema inmune. Sin embargo, todavía no se ha podido determinar la razón exacta de este defecto.

En un sistema inmune que funciona correctamente se produce una respuesta normal de producción de anticuerpos ante la aparición de un virus, bacteria o cualquier agente patógeno con la finalidad de atacar. Sin embargo, en la enfermedad de Graves, por razones que todavía no se comprenden, el organismo produce anticuerpos para atacar a parte de las células de las glándulas tiroides.

Estos anticuerpos relacionados con la enfermedad de Graves, llamados anticuerpos receptores de tirotropina, actúan como una hormona reguladora de la hipófisis. Como consecuencia, este anticuerpo anula la regulación normal del funcionamiento de la tiroides, causando una sobreproducción de hormonas tiroideas o hipertiroidismo.

Factores de riesgo

A pesar de que no se conoce con exactitud qué desencadena la enfermedad de Graves, existen una serie de factores de riesgo asociados a su aparición. Los factores de riesgo de la enfermedad de Graves incluyen:

  • Historial familiar con casos de enfermedad de Graves
  • Sexo: las mujeres poseen una mayor incidencia de esta afección
  • Edad: la probabilidad de desarrollar esta enfermedad aumenta a partir de los 40 años de edad.
  • Experimentación de estrés emocional o físico
  • Embarazo
  • Tabaquismo

¿Existe un tratamiento?

El principal objetivo del tratamiento para la enfermedad de Graves consiste en inhibir la producción de hormonas tiroideas y bloquear el efecto que estas ejercen sobre el organismo. Para ello, el paciente puede someterse a los siguientes tratamientos para la enfermedad de Graves.

1. Terapia de yodo radiactivo

Mediante la administración de yodo radiactivo por vía oral se produce una disminución del tamaño o encogimiento de la glándula tiroides, por lo que los síntomas disminuyen de manera gradual a lo largo de varias semanas o meses.

2. Terapia farmacológica antitiroidea

Los fármacos antitiroideos, como el propiltiouracilo y el metimazol, interfieren en el funcionamiento de las glándulas tiroideas para disminuir la producción hormonal.

3. Fármacos beta-bloqueantes

A diferencia de los fármacos antitiroideos, los beta-bloqueantes no inhiben la producción de hormonas tiroideas, sino que bloquean el efecto que estas ejercen sobre el cuerpo. Entre estos fármacos se incluyen:

  • Propranolol
  • Atenolol
  • Metoprolol
  • Nadolol

4. Cirugía

La tiroidectomía o tiroidectomía subtotal consiste en la extirpación parcial o completa de las tiroides. Tras la cirugía, es muy posibles que la persona necesite de suplementos para suministrar al organismo las cantidades normales de hormonas tiroideas necesarias.

5. Tratamiento de la oftalmopatía de Graves

Mientras que las personas con problemas oculares leves pueden recurrir al uso de gotas, lágrimas artificiales o geles lubricantes oculares, los casos más graves de oftalmopatía de Graves se recomiendan las siguientes intervenciones o tratamientos:

  • Corticosteroides
  • Gafas con prismas para eliminar la visión doble
  • Cirugía de descompresión orbital
  • Radioterapia orbital

Referencias bibliográficas:

  • Menconi, F., Marcocci, C. & Marinò, M. (2014). Diagnosis and classification of Graves' disease. Autoimmunity Reviews, 13(4–5): 398–402.
  • Brent, G. A. (2008). Clinical practice. Graves' disease. The New England Journal of Medicine, 358 (24): 2594–2605.