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Según la OMS, una de cada 5 mujeres adultas y uno de cada 13 hombres adultos declaran haber sufrido abuso sexual en la infancia. Datos de la OCDE de 2014 arrojan que de los países participantes, México ocupa el primer lugar en abuso sexual y homicidios en menores de 14 años. Lo más alarmante es que solo el 30% de los ataques sexuales a menores son denunciados.

¿Qué es el abuso sexual infantil?

Un abuso sexual es cualquier actividad sexual forzada entre un niño y alguien mayor. Estas actividades se dividen en comportamientos sexuales sin contacto físico y comportamientos sexuales con contacto físico.

Los comportamientos sexuales sin contacto físico incluyen:

  • Comentarios sexuados en frente del menor.
  • Exhibición de genitales en frente del niño, a veces puede haber masturbación.
  • Espiar al niño mientras se baña o se cambia.
  • Exhibición de pornografía al niño o adolescente.
  • Inducir al niño o adolescente a que se desnude o masturbe frente al agresor.

Los comportamientos sexuales con contacto físico son:

  • Tocamiento de partes intimas por arriba o debajo de la ropa.
  • Inducir al niño a que toque al agresor.
  • Penetración digital o con objetos (ya sea en el ano o en la vagina).
  • Sexo oral
  • Penetración peneana

Contextos en qué puede ocurrir el abuso sexual:

  • Víctima y agresor
  • Sexo grupal
  • Rondas de sexo
  • Explotación sexual
  • Pornografía infantil
  • Prostitución infantil

Factores de riesgo

El 30% de los niños abusados sexualmente fueron víctimas de un familiar, el 60% de un conocido y solo el 10% no conocía a su atacante.

Desgraciadamente, no existe un perfil específico en niños que determine la ocurrencia de abuso o violencia, ni un perfil específico de un abusador sexual infantil. Los abusadores pueden ser de cualquier edad, sexo y religión, normalmente representan figuras de respeto o autoridad para el menor (aún los mismos padres).

Todos los menores son vulnerables a ser violentados de alguna manera, sobre todo los niños menores de 4 años, pero también hay situaciones que podrían aumentar el riesgo de abuso sexual, por ejemplo:

  • Menores que se encuentran al cuidado otra persona que no sean sus padres.
  • Falta de educación sexual.
  • Necesidad de afecto y/o atención.
  • Nuevas parejas de los padres.
  • Timidez y/o aislados.
  • Baja autoestima.
  • Falta de comunicación en la familia.
  • Adolescentes con antecedentes de abuso de sustancias.
  • Discapacidad física o intelectual.

Señales de alarma

Existen señales de alarma presentes y recurrentes en niños que han sido violentados, aunque no siempre pueden ser detectadas fácilmente, estas son:

Niños

Señales de alarma conductuales:

  • Juegos: los niños pequeños escenifican con sus muñecos el abuso que han vivido.
  • Enuresis o/y ecopresis.
  • Cualquier retroceso en el desarrollo sin motivo aparente.
  • Berrinches.
  • Terrores nocturnos.
  • Fracaso escolar.
  • Problemas para relacionarse.
  • Hipersexualidad o/y autoerotismo.
  • Conocimientos sexuales inusuales para la edad.
  • Masturbación compulsiva.

Señales de alarma físicas:

  • Irritación en zona genital.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Golpes, moretones o cualquier indicio de maltrato físico.
  • Dolores de cabeza o estómago frecuentes.

Señales emocionales:

  • Cambios de humor
  • Llanto
  • Enojo
  • Ansiedad
  • Falta de motivación

Adolescentes

Señales de alarma conductuales:

  • Aislamiento social
  • Fracaso escolar
  • Adicciones
  • Dificultad para dormir o trastornos del sueño
  • Dificultad para concentrarse
  • Conocimientos sexuales inusuales para la edad
  • Prostitución
  • Promiscuidad
  • Rebeldía
  • Fugas del hogar

Señales de alarma físicas:

  • Golpes o moretones.
  • Infecciones de transmisión sexual.
  • Embarazo no deseado.
  • Dolores de cabeza o estómago frecuentes

Señales emocionales:

¿Cómo se puede prevenir el abuso sexual infantil?

  • Fomenta la comunicación. Ya sea con un niño o adolescente lo mejor es que sepan que hay en quien confiar y alguien que puede ayudarlos si se sienten amenazados.
  • Enseñar a identificar situaciones de peligro de acuerdo a su edad y a su situación personal.
  • Nunca obligarlos a dar beso o a tener contacto físico con otras personas. Es común que cuando los niños pequeños no quieren dar beso a familiares, los padres los obliguen, sin embargo, esta decisión de decidir el contacto físico puede darles fortaleza para poder “defenderse” cuando alguien intente tocarlos de manera inapropiada.
  • Higiene y cuidado del cuerpo. Entre menos dependiente sean los menores para su higiene personal es mejor para que sepan que bajo ninguna circunstancia pueden ser tocados de forma inapropiada.
  • Fomenta los límites. Hay que enseñar a los niños que no pueden pasar los límites que los cuidadores les ponemos, pero no de manera arbitraria, al contrario, es importante explicarles asertivamente que en todo y para todo hay reglas que no pueden ser transgredidas.
  • Fomenta la empatía. Enseñar a que aprendan a decir “No me gusta” para que en una situación no sea de su agrado puedan decir "no quiero” o “no me gusta”.

¿Qué hacer ante la sospecha de abuso sexual?

Los abusadores pueden ser hombres y mujeres, de cualquier edad (otros menores también pueden ser agresores) y religión, por lo general, son una figura de respeto o autoridad para el menor.

Ante cualquier sospecha de abuso sexual a un menor, se deben tomar acciones con el fin de proteger en todo momento la integridad del niño. Se debe recordar en todo momento que es un delito que tiene que ser denunciado ante las autoridades correspondientes, sin importar de quien procede el abuso sexual.

Los exámenes para detectar abuso sexual deben incluir evaluación médica y psicológica con profesionales capacitados para dicho diagnóstico.

El pronóstico dependerá de múltiples factores, como: edad del menor, contexto, red de apoyo y situación del abuso. Sin embargo, todos los menores que han sufrido abuso sexual necesitan un proceso terapéutico adaptado a sus necesidades y probablemente también atención médica, dependiendo del daño físico.