Un trastorno visible por la caída de uno de los párpados, que bloquea parte o la totalidad de la visión.

La ptosis palpebral es un trastorno que afecta al ojo, provocando una caída del párpado superior, lo que genera toda una serie de problemas visuales y estéticos en la persona que lo padece.

En este artículo te explicamos qué es la ptosis palpebral, cómo se clasifican los distintos tipos, cuáles son los síntomas asociados a esta afección y el tratamiento indicado.

¿Qué es la ptosis palpebral?

La ptosis palpebral, blefaroptosis o párpados caídos, es una afección que provoca la caída del párpado superior. Esta situación impide que la persona pueda abrir bien el ojo afectado, generando cansancio y dificultando la visión.

Esta patología afecta a todas las edades, aunque en adultos tiene una mayor incidencia. Cuando ocurre en niños, denominada ptosis palpebral infantil, puede provocar ambliopía (conocida también como ojo vago) y, como consecuencia de ello, pérdida de la agudeza visual, debido a que el ojo no recibe la estimulación visual necesaria para desarrollar la visión normal.

En condiciones normales y con la mirada al frente, el párpado superior que recubre la córnea mide, aproximadamente, 2 mm. La ptosis palpebral puede provocar una oclusión parcial o completa del área pupilar, con el déficit visual que esto conlleva.

Clasificación y tipos de ptosis

La ptosis palpebral se ha clasificado indistintamente por diferentes autores, atendiendo a factores como el momento de su aparición, a la causa, a la función del músculo elevador del párpado superior o al grado de caída de párpado, entre otros.

La clasificación más habitual las agrupa en: miogénicas, aponeuróticas, neurogénicas, mecánicas y traumáticas.

1. Ptosis miogénicas

Las ptosis congénitas miogénicas suelen aparecer en el nacimiento con un claro componente hereditario, concretamente de tipo autosómico dominante (el trastorno puede aparecer si se hereda el gen anormal de solo uno de los padres) y, en ocasiones, se relaciona con el sexo.

Puede ser congénita o adquirida. La congénita puede ser, a su vez, miogénica simple, y es el tipo más frecuente en la infancia, siendo su casa una disgenesia de músculo elevador. Se manifiesta desde el nacimiento y permanece estable. Tres de cada cuatro son unilaterales (en un único ojo), y las que son bilaterales suelen ser asimétricas.

2. Ptosis aponeuróticas

Las ptosis aponeuróticas son causadas por una alteración de la aponeurosis (la membrana conjuntiva que recubre los músculos), ya sea congénita o adquirida, por desinserción, estiramiento o dehiscencia (apertura espontánea) del músculo elevador del párpado.

Este tipo de ptosis es la más común y se suele producir por el envejecimiento de los tejidos del párpado, de ahí que también reciba el nombre de ptosis senil.

3. Ptosis neurogénicas

Las ptosis neurogénicas se producen con poca frecuencia. Pueden ser causadas por aplasia (falta de desarrollo) del núcleo del III par craneal, debido a lesiones periféricas, nucleares o supranucleares.

Aunque este tipo de ptosis se suele dar de forma aislada, se han descrito casos asociados a otras manifestaciones neurológicas, como: la migraña oftalmopléjica, que provoca cefalea en un lado de la cabeza o alrededor de ojo; el síndrome de Horner, que produce parálisis neurosimpática y alteraciones pupilares; o la ptosis de Marcus-Gunn, en la que la ptosis se produce ante determinados movimientos de la boca o la mandíbula.

4. Ptosis mecánicas

Las ptosis mecánicas se producen cuando hay un aumento del peso o el volumen palpebral. Este tipo de cuadros se complican a la larga con desinserciones del párpado elevador, provocando ptosis aponeuróticas.

En este grupo de ptosis se incluyen: los edemas palpebrales de distintas causas; los tumores palpebrales; tumores orbitarios; la dermatocalasia o exceso de piel en el párpado superior; y los casos de cicatrización conjuntival, en los que hay un acortamiento de los fondos de saco conjuntival que tracciona el párpado.

5. Ptosis traumáticas

Las ptosis traumáticas se originan por un trauma que afecta a la aponeurosis, el músculo elevador del párpado superior o el mismo nervio. Este tipo de ptosis suelen aparecer con mayor frecuencia en individuos de más de 18 años.

Los impactos traumáticos pueden ser de diversa índole, aunque en la mayoría de los casos suceden a causa de una herida penetrante del músculo elevador o por laceración o desinserción de la aponeurosis.

Síntomas

El signo clínico más evidente de la ptosis palpebral es el párpado caído. Según la severidad de la caída del párpado, las personas que padecen esta afección pueden experimentar dificultades en la visión. En ocasiones, los pacientes necesitan inclinar la cabeza hacia atrás para poder ver por debajo del párpado, o incluso tienen que elevar las cejas repetidamente para tratar de levantar los párpados.

El grado de caída del párpado es diferente en cada persona. Para saber realmente si alguien tiene este trastorno, se sugiere comparar una foto reciente del rostro con una de 10 o 20 años de antigüedad. Si se observan diferencias notables en la piel de párpado, es aconsejable acudir al especialista.

La ptosis palpebral puede tener similitudes con la dermatocalasia, un grupo de afecciones del tejido conectivo que provoca un exceso de piel en el párpado superior. Esto suele producirse por efecto del paso del tiempo, ya que la piel pierde elasticidad y va aucmulándose, lo que provoca un aspecto de párpado cansado y envejecido.

En resumen, se puede decir que los síntomas asociados a la ptosis palpebral más habituales son los siguientes:

  • Descenso del párpado superior que cubre parcial o totalmente el ojo.
  • Reducción del campo visual dependiendo del área pupilar ocluida.
  • Necesidad de inclinar la cabeza hacia atrás.
  • En algunos casos, la persona necesita levantar el párpado con su propio dedo.

Tratamiento

El tratamiento de la ptosis suele necesitar de procedimientos quirúrgicos. El objetivo de la cirugía es reparar el músculo que eleva el párpado o, en caso de que éste no funcione y esté completamente inmóvil, usar la frente como mecanismo accesorio, de modo que se pueda encontrar un punto de anclaje en el músculo situado sobre las cejas para aprovechar su movilidad.

Este tipo de tratamiento, denominado blefaroplastia, es una intervención estética de carácter no invasivo que se realiza en los párpados superiores. Durante el procedimiento se elimina el exceso de piel y grasa que se encuentra en los párpados, de modo que el paciente puede recuperar una apariencia normal.

Son intervenciones relativamente rápidas (entre 45 minutos y 1 hora) que se realizan con anestesia local, tienen un período de recuperación corto y no requieren de ingreso hospitalario.

Este procedimiento no está exento de contraindicaciones, al no estar recomendada para personas con problemas de salud que puedan incrementar el riesgo de la intervención. Tampoco se recomienda a mujeres embarazadas ni a pacientes con problemas de sequedad de ojo, hipertensos, diabéticos, con problemas de cicatrización, infecciones activas o que sufran desprendimiento de retina.

Referencias bibliográficas:

  • Clauser, L., Tieghi, R. y Galie, M. (2006). Palpebral ptosis: clinical classification, differential diagnosis, and surgical guidelines: an overview. Journal of Craniofacial Surgery, 17(2), 246-254.
  • Junceda J., Hernández L.(1996) La Ptosis Palpebral: Fundamentos y técnica quirúrgica. Editorial Allergan
  • Ortiz, S., Sánchez, B.F.(2009) Ptosis Palpebral. Annals d´Oftalmología 17 (4) 203-213
  • Manual de Diagnóstico y tratamiento en Oftalmología. Editorial Ciencias Médicas. La Habana, 2009.