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Vasodilatación: qué es, cómo funciona, y para qué sirve

Veamos en qué consiste la vasodilatación, en qué situaciones se produce y cómo afecta al organismo.

Samuel Antonio Sánchez Amador

Samuel Antonio Sánchez Amador

Vasodilatación

El aparato circulatorio es un sistema de transporte que utilizamos los seres vivos para mover dentro de nuestro organismo elementos nutritivos, compuestos metabólicos, oxígeno, dióxido de carbono, hormonas y otras muchas sustancias. Por este sistema de venas, arterias y capilares fluye la sangre, un líquido rojizo cuya tonalidad es atribuible a los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a todas y cada una de las células del cuerpo.

Un ser humano adulto posee aproximadamente 5.000.000 de glóbulos rojos por microlitro de sangre, es decir, 1.000 veces más que la proporción de glóbulos blancos. Además, de extremo a extremo (y contando venas, arterias y capilares), nuestro sistema circulatorio ocuparía en línea recta unos 100.000 kilómetros, 2,5 veces la circunferencia terrestre. Como puedes comprobar, este entramado de transporte se mueve en cifras astronómicas.

Más allá de la importancia del sistema circulatorio, el gasto energético del corazón, las enfermedades cardíacas y su impacto en la sociedad y otros muchos temas de índole divulgativa, existe un término referente al sistema circulatorio que no todos conocen. Te lo contamos todo sobre la vasodilatación y lo que implica a nivel fisiológico.

¿Qué es la vasodilatación?

La vasodilatación es un proceso en el que se incrementa el diámetro de los vasos sanguíneos (venas o arterias), tras lo cual se forma una cavidad más hueca y se permite un mayor flujo sanguíneo. Este concepto es contrario al de la vasoconstricción, evento en el que los vasos se estrechan por la acción de pequeños músculos en sus paredes.

La Clínica Universidad de Navarra (CUN) otorga una definición mucho más exacta a nivel médico del término: “Una dilatación de la luz de los vasos sanguíneos, bien como consecuencia de un aumento de la presión intravascular (vasodilatación pasiva), o, más frecuentemente, por una disminución del tono vasomotor, como consecuencia de la relajación de la musculatura vascular”.

Generalmente, la vasodilatación tiene una connotación positiva y la vasoconstricción se asocia a procesos patológicos. Esto se debe, principalmente, a que la vasodilatación ocurre de forma común como respuesta a eventos naturales, tales como niveles bajos de oxígeno en el organismo o un incremento en la temperatura corporal (procesos fisiológicos que se dan en la realización de deporte, por ejemplo).

¿Cuándo se produce la vasodilatación?

Existen múltiples causas por las cuales puede producirse una vasodilatación en el organismo. Entre ellas, encontramos las siguientes:

  • Ejercicio: al expandirse el diámetro de los vasos fluye más sangre, lo que permite que más oxígeno y nutrientes lleguen a los músculos en momentos de actividad.
  • Alcohol: este tipo de bebidas son vasodilatadores naturales. Curiosamente, como llega más sangre a la piel, es común sentir una sensación de calor en momentos de ebriedad.
  • Inflamación: los procesos inflamatorios se producen en respuesta a un estrés fisiológico por un golpe o una bacteria, entre otros. Esto induce la vasodilatación local.
  • Químicos naturales: algunas hormonas, como la histamina, son vasodilatadoras naturales del organismo.
  • Tras el consumo de vasodilatadores: unos fármacos que abordaremos en líneas posteriores.

Como puedes observar, la vasodilatación tiene generalmente un cometido concreto: aumentar el flujo sanguíneo a una zona que requiere más oxígeno, nutrientes o acción celular.

Llama la atención especialmente el caso de la inflamación, pues tiene un gran sentido biológico que se ensanche el diámetro de venas y capilares para permitir un mayor flujo de sangre a la zona afectada. Los macrófagos y mastocitos, células del sistema inmune que responden de forma general a los ataques de patógenos, al actuar de forma local provocan la salida de líquido de la sangre hacia los tejidos, generando un edema.

También es muy interesante el proceso del consumo de alcohol. Estas bebidas, a nivel del sistema circulatorio, aumentan la actividad cardíaca y producen vasodilatación periférica, lo que explica el enrojecimiento de la piel y el aumento de temperatura superficial tras su consumo.

Curiosamente, esto no ayuda a resistir más el frío, pues un mayor flujo sanguíneo superficial implica una pérdida de calor más alta. Portales médicos estipulan, por tanto, que podría existir un mayor riesgo de hipotermia tras una intoxicación etílica en un ambiente excepcionalmente frío.

La vasodilatación espontánea

La vasodilatación espontánea de un tejido implica una respuesta rápida del mismo ante un estímulo, con el fin de obtener un mayor flujo sanguíneo requerido. Las emociones fuertes, como la alegría, la desesperación o el miedo, conducen a un mayor trabajo del corazón al bombear sangre. Como consecuencia de ello, la vasodilatación se activa para dar lugar a un flujo de la sangre más consistente y fuerte.

¿Alguna vez te has preguntado por qué nos ponemos rojos al cometer un error? Cuando el ser humano siente que ha hecho algo mal o se ruboriza por cualquier otro motivo, se activa el sistema parasimpático y se libera adrenalina por todo el torrente sanguíneo. Esto causa un aumento de la frecuencia cardíaca, agitación de la respiración, aumento de la sudoración y una vasodilatación característica en la zona facial. Por ello, al haber un mayor flujo de sangre bajo la piel, se dice que la persona se ha sonrojado (literalmente, hay un mayor flujo de sangre).

La vasodilatación y la temperatura

Es conocido por todo biólogo que la vasodilatación es un mecanismo regulador excelente en todos los animales con un sistema sanguíneo. Cuando hace mucho calor, los termorreceptores superficiales mandan la señal al cerebro de que hay que hacer algo para disipar calor.

Por este motivo, se activa un proceso de vasodilatación, que permite que la sangre fluya hacia las capas más externas de la piel. Esto promueve un intercambio térmico con el medio, lo que ayuda al individuo a bajar su temperatura corporal.

Si observas a un fenec (un zorro del desierto), verás que tiene unas orejas desmesuradamente grandes en comparación al resto de su cuerpo. Esta característica no es anecdótica: además de una excelente escucha, le otorga al animal una mayor irrigación superficial, lo que le permite disipar calor en los momentos más calurosos del día. Fascinante, ¿verdad?

Enfermedades asociadas a este proceso fisiológico

Si bien hemos dicho previamente que de forma usual se asocia la vasodilatación a salud, esto no siempre es así. A continuación, te presentamos algunas enfermedades que están relativamente relacionadas con este evento fisiológico.

Choque (shock)

El choque tiene varias causas: un bajo volumen de sangre en el organismo, capacidad de bombeo cardíaco inadecuada y ensanchamiento excesivo de los vasos sanguíneos, o lo que es lo mismo, vasodilatación (también conocido como choque distributivo).

Si es exagerada, la dilatación de los vasos sanguíneos puede reducir la presión. Esto, en algunos casos, conduce a una disminución del flujo sanguíneo y un aporte más bajo de nutrientes y oxígeno a ciertos tejidos del cuerpo. Los vasos sanguíneos pueden dilatarse de forma excesiva por motivos como estos:

  • Una reacción alérgica o infección bacteriana de naturaleza grave.
  • Sobredosis de drogas vasodilatadoras.
  • Lesiones en la médula espinal.
  • Ciertos trastornos endocrinos.

Baja presión sanguínea (hipotensión)

Este evento está muy vinculado al caso anterior. Cuando la presión arterial es mucho más baja de lo normal, el paciente puede experimentar un déficit grave a nivel fisiológico. Esto provoca en el individuo náuseas, mareos, confusión, malestar e incluso pérdida del conocimiento.

La hipotensión puede causar el choque previamente descrito si sucede de forma patológica, así que a veces es necesario un rápido abordaje médico. Esto incluye la administración de sangre por vía intravenosa, medicamentos para aumentar la presión arterial y la fuerza cardíaca y otros fármacos.

Los vasodilatadores

Los vasodilatadores, como su propio nombre indica, son medicamentos que ensanchan (vasodilatan) los vasos sanguíneos. Estos actúan directamente sobre los músculos de las paredes de venas y arterias, previniendo que estos se contraigan y el diámetro del espacio disminuya. Como resultado de la administración de estos fármacos, la sangre fluye más fácilmente por los conductos, lo que previene que el corazón bombee tan rápido, bajando así la presión arterial alta.

Los médicos suelen prescribir el uso de vasodilatadores en los siguientes escenarios: presión arterial alta (de forma habitual o durante el embarazo y el parto), insuficiencia cardíaca e hipertensión pulmonar, entre otros cuadros clínicos.

De todas formas, el uso de los vasodilatadores no está exento de riesgo. Portales médicos informan de que estos reportan ciertos efectos secundarios, como un aumento del ritmo de los latidos (taquicardia), palpitaciones, nauseas, vómitos, enrojecimiento, dolor de cabeza y otros muchos signos clínicos. Por ello, solo se considera su consumo cuando un profesional médico los ha prescrito con un motivo concreto.

Resumen

La vasodilatación es un proceso fisiológico normal, pues se produce cuando estamos nerviosos, a la hora de hacer ejercicio, ante un aumento de la temperatura, con el consumo del alcohol y en muchos otros eventos comunes durante la vida del individuo.

Por desgracia, existen ciertos procesos patológicos que pueden surgir como respuesta a una vasodilatación desmesurada. La hipotensión puede provocar que no llegue suficiente sangre y oxígeno al cerebro y a otros órganos del cuerpo, hecho que puede poner en peligro la vida del individuo.

Referencias bibliográficas:

  • Choque (Shock), MSDmanuals. Recogido a 31 de enero en https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-del-coraz%C3%B3n-y-los-vasos-sangu%C3%ADneos/presi%C3%B3n-arterial-baja-y-choque-shock/choque-shock#:~:text=La%20dilataci%C3%B3n%20excesiva%20de%20los,de%20ox%C3%ADgeno%20a%20los%20%C3%B3rganos.&text=Los%20mecanismos%20por%20los%20que%20estas%20enfermedades%20producen%20vasodilataci%C3%B3n%20son%20variados.
  • Vasodilatación, Clínica Universidad de Navarra. Recogido a 31 de enero en https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/vasodilatacion
  • Vasodilatadores, Mayoclinic.org. Recogido a 31 de enero en https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/high-blood-pressure/in-depth/high-blood-pressure-medication/art-20048154

Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). Durante su carrera estudiantil, se especializó en comportamiento animal, evolución, parasitología y adaptaciones morfológicas animales al medio. En su estancia en el Máster profundizó en mecanismos evolutivos y comportamientos. También formó parte de un equipo del Museo Nacional de Ciencias Naturales durante dos años, donde realizó investigaciones de índole evolutiva. Aquí adquirió extensos conocimientos sobre genética, heredabilidad y otras cuestiones relacionadas con el ADN. A día de hoy, se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, realizando artículos de evolución animal y psicología y medicina humana.

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