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La amistad auténtica es una de las cosas más maravillosas que nos pueden ocurrir en esta vida. Tener a alguien fiel en quien confiar y divertirse, contar con su apoyo en los altibajos y los reveses de la vida o poder confesarle nuestras preocupaciones vale su peso en oro.

Como dice el tipo refrán popular: “quien tiene un amigo tiene un tesoro”.

Hay muchos tipos de amigos

Evidentemente existen muchos tipos de amigos. Algunos son, simplemente, grandes compañeros de diversiones; otros, en cambio, lo son todo en nuestra vida, casi como nuestra familia. Y es que a lo largo de nuestra existencia podemos conocer a muchas personas y hacer buenas amistades, pero amigos de verdad hay pocos. 

Con el pasar de los años podemos perder contacto con algunos de ellos, aunque siempre quedan esos buenos amigos, los de la infancia, los que al reencontrarnos con ellos al cabo de un tiempo parece que no nos hubiéramos separado ni un instante.

Beneficios de tener amigos

Pero independientemente del tipo de amigo que tengamos, todos ellos nos aportan beneficios: aprendizajes, experiencias únicas, momentos divertidos e inolvidables, consejos… 

Según algunos estudios, el 98% de las personas tenemos entre 1 y 9 buenos amigos cercanos. Otras investigaciones indican que la amistad no es simplemente diversión, sino que es necesario para nuestro desarrollo, nuestra salud emocional y nuestro bienestar mental y físico.

En las siguientes líneas vamos a profundizar en estos beneficios:

1. Te ayudan a vivir más

Las personas con una vida social activa y con buenas relaciones interpersonales viven más tiempo, tal y como afirma un metanálisis llevada a cabo en 2010. Para el estudio, se examinaron 148 investigaciones que pretendían encontrar algún tipo de relación entre las la amistad, las habilidades sociales y la mortalidad. 

Los sujetos de los diversos estudios sumaban más de 300.000 participantes. Según los resultados, cuanto más fuertes eran los lazos en las relaciones sociales, más tarde morían los sujetos. Los investigadores afirman que la relación puede estar en la importancia de la amistad para superar las situaciones estresantes de la vida, y este impacto positivo afectaría significativamente en la salud tanto mental como física.

2. Reducen el estrés

Son muchos los estudios que afirman que la amistad reduce el estrés. De hecho, los psicólogos de las organizaciones llevan tiempo estudiando la relación entre la buena relación con los compañeros de trabajo y el burnout o estrés crónico. 

Parece ser que las relaciones sanas con los compañeros de trabajo funcionan como un amortiguador frente a este fenómeno, reduciendo sus síntomas y participando en su prevención.

3. Una vida más sana

Un estudio llevado a cabo por Yang y sus colaboradores, tras comparar el estado de salud de las personas con relaciones interpersonales sanas y aquellas que se encontraban aisladas, encontró que las primeras gozaban de una mayor salud general: buena presión arterial, menos índice de masa corporal, etc. Sus conclusiones fueron publicados en el Journal Proceedings of the National Academy of Sciences.

4. Mayor diversión

Los amigos nos proporcionan buenos momentos y situaciones divertidas. De hecho, asociamos la amistad con los ratos divertidos y con compartir actividades que nos resultan placenteras y agradables. Si encima tenemos un amigo de esos que se pasan el día contando chistes, nuestra salud y nuestro bienestar se ven mejorados notablemente. 

5. Alivian el dolor

Los amigos no solamente alivian el dolor emocional cuando estamos tristes y nos escuchan y nos prestan su apoyo más incondicional, sino que pueden ayudarnos también a reducir el dolor físico. Esto es lo que afirma una investigación publicada por la Psychosomatic Medicine, que afirma que la percepción del dolor se ve reducida cuando estamos físicamente junto a una persona que consideramos cercana.

6. Mejoran la agudeza mental

Los amigos también afectan a nuestro cerebro. Según un estudio llevado a cabo en 2012, las personas con demencia empeoran cuando no están en contacto con otras personas y se sienten solas. Los sujetos del estudio fueron más de 2000 holandeses con edades superiores a los 65, analizados durante 3 años. 

Tras el análisis de los resultados, los investigadores afirmaron que: “tiene que ver más con la sensación de estar solo que con estar realmente solo”. Por tanto, no es simplemente el contacto con otras personas lo que es productivo en este sentido, sino que un contacto cualitativamente mejor y más cercano mejora el funcionamiento cerebral.

7. Mejora la salud cardiovascular

Como si del ejercicio físico se tratase, la amistad tiene un efecto positivo sobre nuestro corazón. Esto es lo que concluye una investigación de la Universidad de Duke, en los Estados Unidos. Para llevar a cabo su estudio, los investigadores analizaron a 1000 sujetos con enfermedades cardiovasculares.

Los resultados indicaron que, al cabo de cinco años, la mitad de los participantes que habían fallecido no contaban con un amigo cercano. En cambio, el 85% de los supervivientes tenían una fuerte amistad con alguien.

8. Favorecen el desarrollo o crecimiento personal

La amistad está presente en todas las etapas de nuestra vida, y favorece nuestro desarrollo. Por ejemplo, la amistad es necesaria para el desarrollo en la adolescencia, porque puede ayudar en el proceso de autodescubrimiento de la identidad. Además, a través de los amigos podemos adquirir valores, conocimiento y pueden servirnos como modelo para el aprendizaje de distintas conductas.

9. Mayor equilibrio emocional

Los seres humanos somos seres sociables y, por tanto, necesitamos el contacto con otras personas. La privación de amistad repercute negativamente en nuestro equilibrio mental. Los amigos aumentan nuestra autoestima y nos hacen sentir bien en los malos momentos. Es difícil imaginarse una persona feliz sin tener amigos.

10. Ayudan a evitar la obesidad

Los amigos ayudan a evitar la obesidad. Al menos esto es lo que concluye un estudio publicado en Annals of Behavioral Medicine. Los investigadores explican que, especialmente en la infancia: “la socialización tiene un efecto sustitutivo de la comida”, lo que hace que comamos menos al estar entretenidos. Sin duda, unos resultados curiosos.