Una acción muy simple puede hacer que conozcamos gente extraordinaria. Pexels.

Relacionarnos con los demás es algo básico y fundamental para tener una vida satisfactoria; pero no siempre es fácil. Y es que, aunque parezca mentira, saber cómo empezar una conversación de manera adecuada puede llegar a convertirse en un problema, en ciertas situaciones incluso para las personas más extravertidas.

Ahora bien, a pesar de que para muchas personas esto suponga salir de la zona de confort, el arte de empezar a hablar con quien queramos es una destreza que puede ser aprendida.

Aprender a saber cómo empezar una conversación

Algo tan simple como saber empezar una conversación de manera espontánea con alguien que nos interesa puede ser lo que marque la diferencia entre tener una vida social plena o no tenerla. Y es que hay personas que le tienen tanto miedo a este tipo de situaciones que terminan aislándose y teniendo pocos amigos y amigas, lo cual a su vez es una manera de tener una red de apoyo social más bien pequeña.

A continuación veremos algunos aspectos básicos acerca de cómo iniciar una conversación.

1. Aprende a tolerar el fracaso

Lo primero que tienes que tener claro es que por mucho que leas, eso solo te ayudará a saber qué estrategias seguir para afrontar esta faceta de tu vida social; es imposible aprender este tipo de cosas sin haber pasado a la práctica. Y eso significa que, necesariamente, tendremos que pasar por situaciones algo incómodas para lograr un objetivo a medio y largo plazo mucho más beneficioso que el ligero malestar que produce salir de la zona de confort al principio.

No hay una receta mágica que solucione la cuestión de la noche a la mañana sin haberle dedicado esfuerzo. La clave es saber hacer que ese esfuerzo sea productivo.

2. No seas perfeccionista con el momento

Casi cualquier sitio es bueno para iniciar una conversación, siempre que la otra persona no tenga prisa. A veces, el hecho de detenerse a analizar si el contexto es propicio para abordar a alguien e iniciar un diálogo no es más que una excusa (enmascarada bajo la racionalidad) para dejar pasar esas oportunidades.

3. Al principio, opta por preguntas

Cuando empieces a practicar la manera de empezar conversaciones, el hecho de que probablemente sentirás nervios y una cierta ansiedad limitará tu rango de acción. Por eso, es bueno reconocer este pequeño obstáculo y actuar en consecuencia. Y una manera de hacerlo es hacer que el momento de empezar un diálogo sea breve para uno mismo, y más largo para la otra persona. Es decir: lo que haremos será pasarle la responsabilidad del diálogo al otro, mediante una pregunta que deba responder ese interlocutor.

Ahora bien, para que esto funcione, esa pregunta debe dar paso a una respuesta que no sea corta y que tenga una relativa complejidad. De este modo, evitaremos que lo que obtengamos de vuelta sea una simple frase de pocas palabras, y aparezca un silencio incómodo. El objetivo es que la respuesta del otro nos permita opinar sobre lo que se ha dicho, y hacer que el diálogo derive hacia otra cosa. Una vez se ha hecho esto, es más fácil sentirse cómodo con la situación.

4. Empieza por lo fácil

Esta es una de las recomendaciones clásicas de la psicología, y realmente funciona. Si abordamos objetivos muy ambiciosos al principio, lo más probable es que nos frustremos y terminemos por tirar la toalla. Hay que auto-educarse a ver que iniciar una conversación no desencadena consecuencias indeseadas, y para eso es bueno empezar con gente ante la que no nos sentimos vulnerables, a pesar de ser personas relativamente desconocidas.

Poco a poco, debemos ir subiendo el nivel de dificultad, saliendo cada vez más de la zona de confort.

5. Aprende a escuchar

Paradójicamente, lo que causa incomodidad a la hora de iniciar una conversación con alguien que nos impone respeto no es el hecho de empezar a hablar, sino lo que puede suceder justo después, cuando nos toque volver a actuar a nosotros tras haber visto la reacción del otro. Por eso, es muy importante aprender a escuchar.

Si escuchamos lo que la otra persona dice, distanciándonos de la situación y concentrando nuestra atención en el contenido de su mensaje, es muy fácil que de manera espontánea nos surjan reflexiones, interrogantes o apreciaciones que puede ser interesante poner en común.

Teniendo en cuenta que al estar entrenando habilidades sociales básicas nuestro rol no puede ser muy saliente, es bueno adoptar el papel de alguien que sabe escuchar: a todo el mundo le gusta sentir que hay alguien que presta atención a lo que se dice.

Por eso, es importante aprender a adoptar las competencias de escucha activa que faciliten esto: mantener el contacto visual (dirigir la mirada en dirección a la cara de la otra persona es suficiente, si lo hacemos y no le prestamos más atención a ese aspecto, lo conseguiremos de manera espontánea sin que nos demos cuenta y sin obsesionarse con el tema), asentir, hacer comentarios cortos, erc.

6. Dar la respuesta centrada en el mensaje

En este punto, debemos limitarnos a responder acerca de lo que la otra persona ha dicho, aunque ya podemos introducir otras ideas relacionadas, o incluso experiencias personales. Dado que la conversación ya ha sido iniciada, ya puede derivar hacia prácticamente cualquier dirección, siempre que todo parta de la intervención de la otra persona.