¿Cuántas veces hemos oido lo de ‘todos los X son iguales? Las personas tendemos a agrupar bajo una misma definición a personas quienes comparten algún tipo de rasgo, atribuyéndoles, falsamente, características en común.

Este fenómeno es lo que en psicología social ha sido llamado efecto de homogeneidad relativa al exogrupo, y en el presente artículo lo vamos a ver con mayor profundidad.

Efecto de homogeneidad relativa al exogrupo: definición

El efecto de homogeneidad relativa al exogrupo es un fenómeno social que se da cuando una persona, quien pertenece a un grupo determinado, ve a los miembros de otros grupos como más parecidos entre ellos, mientras que percibe como muy variados a los miembros que están dentro de su mismo grupo. Es decir, este fenómeno hace referencia como las personas tendemos a ver al exogrupo, es decir, un grupo ajeno, como algo uniforme, mientras que somos conscientes de los matices presentes en el endogrupo, el nuestro.

Cuando conocemos a alguien, tendemos a llevarnos una primera impresión, la cual puede estar muy influida por la forma en que vemos, en términos muy generales, al resto de sus congéneres quienes comparten alguna característica. Estas características pueden ser la raza, el género, la edad, la nacionalidad, la profesión, entre otros muchos.

Como se podrá entender, esta tendencia tan común en la mayoría de los seres humanos es la materia prima de la que se sirven los estereotipos.

Entre el sesgo de error y el mecanismo de adaptación

Existe cierta controversia sobre si debe considerarse este fenómeno como un sesgo debido a creencias equivocadas o, en cambio, si sirve como mecanismo adaptativo de percepción social.

Con sesgo, en este caso, nos referiríamos a que las personas, en base a una información equivocada, establecemos juicios de los demás sin conocer realmente cómo son, mientras que, como mecanismo de adaptativo de percepción social, este efecto tendría la función de simplificar la información del mundo, haciendo que la generalización y la categorización nos ayudara a sintetizar el mundo.

Estudio de este fenómeno

Uno de los primeros abordajes científicos de este efecto lo tenemos en el trabajo de Jones, Wood y Quattrone de 1981. En su estudio preguntaron a estudiantes universitarios, quienes frecuentaban cuatro clubs diferentes, qué pensaban de los miembros de su club propio y de los que frecuentaban los otros tres.

Los resultados mostraron que había una importante tendencia a generalizar en cuanto a la descripción de los miembros de los demás clubs, atribuyéndoles las mismas características y comportamientos. En cambio, cuando hablaban del club propio, hacían más énfasis en que existían diferencias individuales, que cada uno era como era y no por ir al mismo lugar tenían que ser iguales.

Son muchos los otros estudios que han abordado este fenómeno pero teniendo en cuenta características que son difíciles de modificar, como pueden ser el género, la raza y la nacionalidad. Es muy conocido cómo en los Estados Unidos, especialmente en ciudades donde la distribución de personas negras y blancas está muy localizada en según qué barrios, a medida que uno se va alejando de los barrios de mayoría negra y se introduce en barrios de mayoría blanca, la idea de que los de la otra raza son todos iguales se vuelve mucho más fuerte.

Posibles explicaciones para este efecto

Pese a que las investigaciones pudieran dar a entender que el motivo por el que las personas tienden a generalizar las características de las personas quienes pertenecen a un grupo que no es el suyo propio es debido a la falta de contacto entre los miembros de un grupo y el otro, esto se ha visto que no es así.

Uno podría pensar que, el hecho de no conocer a los miembros de otro grupo, fomenta que se generen unos estereotipos y prejuicios más fuertes, surgidos de la falta de contacto y la evitación de tomarlo. Sin embargo, son múltiples los casos de la vida cotidiana que demuestran que esta creencia es falsa.

Un claro ejemplo de ello es la diferenciación que hombres y mujeres hacen con respecto al otro género. Estos prejuicios no surgen porque los hombres tengan poco contacto con las mujeres y viceversa, dado que, si bien es cierto que hombres y mujeres tienden a tener más amistades de su género, no son pocas las personas del otro quienes suelen formar parte de la lista de contactos. Dichos como ‘todos los hombres/las mujeres son iguales’ no surgen precisamente del desconocimiento, sino de un interés en generalizar sobre el otro grupo.

Es por este motivo que ha sido necesario plantear algunas explicaciones más sofisticadas para comprender mejor el por qué de esto. Una de ellas es la forma en la que los seres humanos almacenamos y procesamos la información concerniente al endo y exogrupo. Una de las teorías que mejor ha expuesto esta idea es la teoría de la autocategorización.

Teoría de la autocategorización

De acuerdo con esta teoría, el efecto de homogeneidad al exogrupo se da debido a los diferentes contextos presentes a la hora de percibir el endo y exogrupo.

Así, hipotéticamente, el efecto de homogeneidad al exogrupo se da a causa de diferentes contextos, en los que se hacen comparaciones tanto intra como intergrupales.

Cuando una persona cualquiera, quien pertenece a un determinado grupo, tiene conocimiento de otro grupo, lo normal es que realice una comparación entre su grupo y el otro, dándose aquí un proceso intergrupal.

Para facilitar esta comparación, es necesario sintetizar la información correspondiente tanto al grupo propio como al otro, es decir, realizar generalizaciones tanto del endo como del exogrupo; de esta forma le resulta más fácil el proceso.

Es aquí cuando se pone especial énfasis en características que son compartidas por la mayoría de los miembros del exogrupo, quedándose en la memoria la idea de que son todos ellos iguales. Pero, al pasar a comparar exclusivamente a los miembros del endogrupo, es decir, un proceso intragrupal, sucede que presta mayor atención a rasgos diferenciales entre sus miembros.

Al formar parte del mismo grupo y conocer mejor a varios de sus miembros, será consciente de las diferencias individuales de sus congéneres, diferenciando entre él mismo y los demás compañeros.

La teoría de la autocategorización ha mostrado cierta evidencia al ver que, en situaciones intergrupales, tanto el endo como el exogrupo son percibidos de forma más homogénea. Sin embargo, en un contexto en el que un grupo está aislado de otros, surgen con mayor facilidad las diferencias y heterogeneidad.

Referencias bibliográficas:

  • Quattrone, G. A.; Jones, E. E. (1980). The perception of variability within in-groups and out-groups: Implications for the law of small numbers. Journal of Personality and Social Psychology. 38 (1): 141–152. doi:10.1037/0022-3514.38.1.141
  • Judd, C. M.; Ryan, Carey S.; Park, B. (1991). Accuracy in the judgment of in-group and out-group variability. Journal of Personality and Social Psychology. 61 (3): 366–379. doi:10.1037/0022-3514.61.3.366
  • Rubin, M., Hewstone, M., Crisp, R. J., Voci, A., & Richards, Z. (2004). Gender out-group homogeneity: The roles of differential familiarity, gender differences, and group size. In V. Yzerbyt, C. M. Judd, & O. Corneille (Eds.), The psychology of group perception: Perceived variability, entitativity, and essentialism (pp. 203-220). New York: Psychology Press.