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Gracias a las iniciativas en favor del feminismo hoy las mujeres de muchos países pueden disfrutar de unas condiciones de igualdad que habrían sido inconcebibles décadas atrás.

Sin embargo, el machismo sigue teniendo un arraigo muy profundo en todo tipo de culturas y sociedades, lo cual hace que aún pesen muchos prejuicios e ideas que llevan a la minusvaloración de las mujeres. En los países occidentales el machismo abierto y tradicionalmente reivindicado públicamente ha desaparecido en gran parte, pero aún queda un remanente: el neomachismo y, particularmente, las personas con actitudes neomachistas.

¿Qué es un neomachista?

Un neomachista es, en resumidas cuentas, una persona que cree en la inferioridad de las mujeres, o bien que estas merecen menos el apelativo de "seres humanos" que los hombres, pero que trata de hacer que este sistema de ideas quede disimulado. Dicho en otras palabras, las personas neomachistas reproducen en mayor o menor grado las ideas ligadas al machismo, pero reformulando ciertos presupuestos y argumentaciones para que estas sean más sutiles.

El neomachismo, al igual que el machismo, no se basa en el odio a las mujeres, tal y como sí ocurre allí donde hay misoginia. Se fundamenta, simple y llanamente, en el menosprecio y la defensa de la idea de que ser mujer implica siempre tener menos valor como persona con intereses, motivaciones y criterio propio. Las personas neomachistas expresarán estas ideas de manera indirecta, evitando ciertos actos y frases que son consideradas políticamente incorrectas por la mayoría de la población.

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Características del neomachismo

Es por eso que reconocer a un neomachista no es tan sencillo como hacer lo mismo con alguien claramente machista. Sin embargo, eso no significa que no sea imposible hacerlo. 

A continuación propongo algunas características básicas que puede presentar el neomachista, no ya para criminalizar a las personas proclives a caer en estas actitudes, sino para poder tener en cuenta que esas ideas aún siguen vivas aunque pueda no parecerlo a simple vista.

1. La condescendencia sistemática

Una de las grandes paradojas del neomachismo es que se puede expresar a través de un trato aparentemente ventajoso hacia las mujeres. Pero no se trata de un trato amistoso basado en el cariño individual hacia una persona que resulta ser mujer, sino que se fundamenta en la idea de que las mujeres tienen el estatus social de los niños que por su poca madurez deben ser protegidos y orientados en su vida.

En este sentido, una actitud muy presente en el neomachismo es tratar a casi todas las mujeres, de manera sistemática, como si fuesen poco más responsables de su vida y sus decisiones personales que un niño o niña.

2. La defensa elegante de los valores tradicionales

Las personas neomachistas no defienden explícitamente la legitimidad del poder del hombre sobre la mujer o la dominación por la fuerza del primero sobre la segunda, pero sí pueden mostrar añoranza por los valores tradicionales en los que décadas atrás se fundamentaban este tipo de conductas. Por ejemplo, pueden mostrar una visión romántica del amante que protege a su enamorada de peligros y a la vez la controla para que no pase a ser posesión de otro hombre. También se puede reivindicar de forma más o menos velada el ideal de la mujer pura que solo vive para su pareja, lo cual implica que las mujeres que no se amoldan a ese estereotipo son impuras.

Se trata de una defensa de los valores tradicionales que se intenta asocial a lo elegante y las buenas costumbres, lo moralmente correcto y "lo natural". De este modo, el neomachista niega la posibilidad de cuestionar estas ideas y creencias al apoyarse en un dogmatismo fundamentado en lo que se viene haciendo desde hace siglos.

3. Comentarios recurrentes sobre el físico de las mujeres

Las personas neomachistas, independientemente de su sexo, tienden a realizar más comentarios sobre el físico de las mujeres que sobre la apariencia de los hombres.

Puede tratarse de frases que encajen en la temática de una conversación que estaba en curso o pueden ser comentarios aislados, y pueden dirigirse a la propia mujer de la que se está hablando o a otras personas. El hecho es que desde el neomachismo la apariencia de la mujer cobra especial importancia, al estar relacionada con el valor reproductivo de la mujer.

4. Referencias constantes al papel reproductivo de la mujer

Una parte importante de los trabajos sobre estudios de género y antropología feminista señalar la vinculación que se da en Occidente entre la mujer y el entorno doméstico. Tradicionalmente, en las sociedades europeas el papel de la mujer se ha ceñido a lo doméstico mientras que el hombre, además de mandar en su hogar, tiene acceso ilimitado a la esfera pública de la sociedad. Así, se ha propuesto la idea de que si el rol masculino es el de productor de bienes y servicios que permitirán proveer a la familia, la mujer se ha ocupado tradicionalmente de la reproducción.

Así, mientras que el rol del hombre no puede ser reducido a uno solo de sus atributos, el de la mujer sí podría ser reducido a las partes de su cuerpo que tienen un papel directo en la reproducción y la crianza. Aunque en los países occidentales la esfera de la mujer ya no es solo la doméstica (el número de universitarias y profesionales cualificadas ha crecido mucho), restos de este sistema de valores permanecen en forma de neomachismo allí donde se da por sentado, por ejemplo, que el destino de toda mujer es ser madre, o donde se da por supuesto que el éxito profesional o financiero de una mujer está ligado a su capacidad para atraer a los hombres.

5. Referencias continuas a la naturaleza femenina

Si las diferencias existentes entre hombres y mujeres son causa de la cultura y la educación o la herencia genética es un tema de intenso debate en círculos científicos y no hay una respuesta clara. Sin embargo, las personas neomachistas mostrarán un sesgo hacia la postura de que todos los roles de género asociados a lo femenino están producidos por diferencias biológicas que no pueden ser evitadas y que determinan en gran parte la conducta de ambos sexos, aunque a día de hoy esta postura tan radical y determinista tenga poco o ningún fundamento.

Por supuesto, la conducta femenina supuestamente "natural" que se defiende desde el neomachismo está más relacionada con la sumisión y las tareas domésticas y sencillas que las de los hombres, tradicionalmente encargados de tomar las decisiones más importantes y de mandar sobre el resto de miembros de la familia.

6. Las críticas hacia el liderazgo femenino

Ver mujeres en altos cargos o en puestos asociados a un gran poder de decisión encaja mal con el ideal femenino tradicional. Por eso, las personas propensas a caer en el neomachismo mostrarán una gran sensibilidad ante los errores o las características percibidas como negativas que puedan mostrar estas mujeres, por insignificantes que sean.

El mismo hecho de ser una mujer con una responsabilidad elevada puede ser un motivo de crítica si se entiende que solo hace su trabajo "para poder mandar". Este sesgo no existirá a la hora de valorar el trabajo de líderes masculinos.

7. Los piropos siempre son bienvenidos

Desde la óptica conservadora de una persona neomachista las mujeres siempre agradecen los piropos si estos son lo suficientemente elegantes e inspirados. 

Por supuesto, esto no es así, ya que en caso que fuese verdad se estaría reduciendo drásticamente el nivel de complejidad de la psique de las mujeres. Sin embargo, en el neomachismo se enfatiza más el modo en el que la mentalidad de las mujeres puede encajar con los estereotipos de lo femenino que la capacidad de estas personas para pensar y actuar liberadas de estas ataduras.

Nota aparte: las críticas al feminismo

Existen motivaciones políticas que llevan a intentar relacionar las críticas al feminismo (o incluso el uso de palabras como “feminazi”) con el machismo. 

Sin embargo, esto solo podría tener fundamento si como feminismo entendemos, simplemente, la reivindicación de la idea que hombres y mujeres tienen el mismo valor como seres humanos. El problema, y lo que hace que alguien que critica al feminismo no tenga por qué presentar las características típicas de alguien que sostiene ideas y creencias machistas, es que el feminismo no tiene por qué ceñirse a esta definición tan laxa, especialmente desde que se entiende que no existe un solo feminismo sino varios.

Los nuevos feminismos son un conjunto de movimientos sociales y teorías que luchan a favor del reconocimiento de las mujeres como seres humanos y/o por hacer que estas tengan los mismos derechos y posibilidades que los hombres. No hay en estos movimientos un objetivo en común ni una sola manera de entender la desigualdad entre sexos y géneros, y muchos feminismos tienen puntos totalmente opuestos entre sí. Lo único que tienen en común todos los nuevos feminismos es que:

1. Señalan lo insuficiente de basar la igualdad entre sexos en el uso de leyes que no discriminen a las mujeres.

2. Desafían el sistema de creencias y valores tradicionales de Occidente en lo relativo a las relaciones amorosas, el matrimonio o los roles de género. Parte de la batalla que libran los nuevos feminismos es cultural.

Las personas que reproducen maneras de pensar neomachistas tienen motivos para intentar desacreditar todos los feminismos basándose en la segunda de las características compartidas por todos los nuevos feminismos, que es la que va en contra de la idea esencialmente machista de que la mujer está predestinada a cumplir un papel de subordinación. 

En estas críticas no habrá lugar para los matices que existen los feminismos, y se señalará negativamente todo lo que pueda ser relacionado con el feminismo como unidad, porque como conjunto de movimientos políticos y sociales puede amenazar el sistema de valores tradicional.

Algunas limitaciones

Sin embargo, este punto, como característica definitoria de las personas que reproducen un modo de pensar y actuar neomachista, tiene una importante limitación: no resulta sencillo saber si las críticas a los feminismos en su conjunto se basan en la segunda característica compartida por estas corrientes de pensamiento, o si atacan únicamente a la primera.

Personas no conservadoras ni machistas podrían realizar críticas muy elaboradas y sólidas basándose simplemente en el supuesto de la extralimitación de los nuevos feminismos.

Conclusiones

Este pequeño listado de características no es uno que permita identificar a personas propensas al neomachismo en cuestión de segundos. 

El machismo no consiste en la repetición de frases y acciones estereotípicas, sino que se expresa dependiendo del contexto específico en el que se encuentre la persona. Es por eso que para ver si estos indicadores encajan con el comportamiento de alguien es necesario tener en cuenta varios factores y valorar la existencia de explicaciones alternativas.

Referencias bibliográficas:

  • Brescoll, V. L. (2012). Who takes the floor and why: Gender, power, and volubility in organizations.Administrative Science Quarterly. 56(4), pp. 622 – 641.
  • Molina Petit, C. (1994). Dialéctica feminista de la Ilustración. Barcelona: Anthropos.