Consejos acerca de cómo evitar que esta hostilidad cause más dolor.

La familia representa una fuente de apoyo que muchas veces es incondicional, y dependiendo de la edad en la que nos encontremos este núcleo cumple con roles distintos que nos ayudaran a madurar.

Pero en ocasiones podría ocurrir que no entendamos por qué nuestra familia actúa con nosotros de una manera que no nos parece la más correcta; consideramos que los familiares son injustos y creemos que no son capaces de entender nuestras necesidades. Dicho comportamiento podría generarnos un sentimiento de hostilidad hacia ellos.

En este artículo revisaremos qué hacer si eres una de esas personas que tienen el pensamiento típico de "odio a mi familia". Veremos algunos métodos de reconciliación efectivos y las mejores alternativas para esos casos.

Siento que odio a mi familia: ¿qué hacer?

Para afrontar esta situación se requiere en gran medida de un ejercicio de introspección personal, es decir, evaluarnos nosotros mismos y revisar qué es lo que ocurre en nosotros, por qué tenemos estos sentimientos hacia nuestros familiares. Fomentar nuestra inteligencia emocional ayudará mucho, veamos cómo.

1. Reconociendo nuestros sentimientos

Esto consiste en aceptar lo que sientes en un primer momento, independientemente de sis se ajusta a la realidad o no. Esto te ayudará a dar el siguiente paso, el cual es revisar por qué te sientes de esa manera. Cuanto más pronto reconozcas el sentimiento y lo aceptes, más cerca estarás de superarlo.

2. Revisar nuestras expectativas familiares

Muchas veces pretendemos que nuestra familia nos provea de todo y nos entienda en todos los casos, olvidado que ellos también tienen necesidades y necesitan compresión. El tener expectativas realistas en cuanto a lo que esperas recibir de tu familia ayuda a evitar los niveles de frustración hacia esas personas.

3. Evitar que el pasado influya

Es común que en las familias sucedan peleas en determinado momento, por diversos motivos. Pero siempre se debe recordar que los conflictos son pasajeros, si bien la familia es para siempre. No permitas que viejos rencores sigan limitando tu convivencia familiar.

4. Encuentra el motivo real

Esto hace referencia al nivel de introspección que podamos tener. Una vez que has aceptado tus sentimientos es momento de ver por qué están ahí, pero siendo completamente honestos con nosotros mismos. Por incómodos que puedan ser, debes reconocer los motivos reales de tu enfado hacia ellos y canalizar ese malestar de una manera constructiva.

5. Ten en cuenta que tu familia forma parte de lo que eres

El rechazo hacia los familiares podría estar ocasionado por un rechazo hacia aspectos de nuestra propia personalidad que no nos gustan, pero que somos incapaces de reconocer o aceptar. Por eso es importante tomarnos el tiempo de evaluarnos nosotros mismos, antes de repudiar a los otros.

Métodos de reconciliación efectivos

Ahora veamos algunas herramientas que pueden ser de gran utilidad en el momento de buscar una reconciliación familiar, cundo toca hacer que el sentimiento de "odio a mi familia" desparezca. Después de habernos dado cuenta del por qué experimentábamos los sentimientos de malestar hacia nuestra familia, llega el momento de practicar nuevos estilos de convivencia. Vamos a verlos.

1. Evitar las comparaciones

En el momento de la convivencia, se debe tener siempre en cuenta que cada persona es única en todos sus aspectos.

Debemos evitar hacer comparaciones entre nuestros familiares o entre otras familias y la nuestra. Lo mejor siempre es aceptar a nuestros seres queridos tal y cual son. Debemos aprender a quererlos.

2. Practicar la escucha activa

Una de las mejores formas de evitar los conflictos es saber escuchar. Esto se refiere a que debemos interpretar lo que los demás nos dicen de manera asertiva, es decir, escuchar lo que realmente están diciendo y no lo que nos parece que entendimos.

3. La terapia en familia

Teniendo en cuenta que las familias son núcleos conformados por personas que, aunque tienen cosas en común, también tienen diferencias, la terapia familiar resulta de gran utilidad para hacer que seamos más tolerantes y se aprendan herramientas de convivencia manera conjunta.

Alternativas personales en estos casos

Cuando se presenta esta situación en nuestra vida, es importante que no solo enfoquemos la solución en la convivencia colectiva, sino también en nuestro crecimiento personal, y que evaluemos qué aspectos de nosotros podríamos mejorar.

1. Evita generalizar

Cuando decimos “odio a mi familia” estamos englobando a casi todos los miembros de nuestro árbol genealógico, lo cual es totalmente irracional.

Puede que tengamos alguna diferencia puntual con algunos miembros de nuestro núcleo familiar cercano o no tan cercano, pero en cualquiera de los casos debemos especificar con quiénes exactamente existe hostilidad por motivos concretos, para poder solventar esto adecuadamente.

2. Renueva los vínculos con tu familia

Esto se refiere a poner en práctica nuevas formas de relacionarte con ellos, siendo conscientes de que las formas anteriores no eran saludables, y buscando las mejores opciones para estar en paz con la familia.

3. Aprende de las adversidades

Cuando pasamos por momentos difíciles en nuestra vida, incluidos los conflictos familiares, siempre podemos obtener una valiosa lección de eso. Ten en cuenta que no puedes evitar los conflictos, pero puedes aprender de ellos para disminuir y evitar discusiones repetitivas.

Referencias bibliográficas:

  • Stoop, D. y Masteller, J. (1997). Forgiving Our Parents, Forgiving Ourselves: Healing Adult Children of Dysfunctional Families. Regal.
  • Neuharth, D. (1999). Si usted tenía control de los padres. Harper libro de bolsillo.