Este pensador francés desarrolló la filosofía positivista.

Hablar de ciencia es hablar de investigación, de la búsqueda de conocimiento a través de la experimentación y la validación de hipótesis y teorías verificables a nivel empírico. Independientemente de cómo lo digamos, lo que queda claro es que el conocimiento solo es considerado científico si puede probarse de manera objetiva.

Ahora bien, esta idea de la ciencia no ha surgido de la nada: a lo largo de la historia una gran cantidad de autores han debatido y defendido a partir de la filosofía y la epistemología diversos modelos del saber, algunos de los cuales resultan opuestos o excluyentes entre sí.

Uno de estos modelos es el Positivismo de Auguste Comte, una de las principales corrientes filosóficas que propugnan que un conocimiento auténtico y verdadero solo puede obtenerse a través de la verificación de las hipótesis a través del método científico. Este movimiento ha marcado en gran medida el devenir intelectual de una época, motivo por el que conocer a su principal creador. Es por ello que a lo largo de este artículo vamos a hacer una pequeña biografía de Auguste Comte, con sus principales aportaciones al desarrollo intelectual de Occidente.

Breve biografía de Auguste Comte

Auguste Comte nació el 19 de enero de 1798 en Montpellier, Francia, en los últimos años de la Revolución Francesa. Nacido Isidore Marie Auguste François Xavier Comte, fue uno de los tres hijos del funcionario Louis Auguste Xavier Comte y de Félicité Rosalie Comte. Su familia de procedencia era de condición modesta, con fuertes creencias católicas y defensores de la monarquía.

Durante sus primeros años de vida Comte fue educado en la religión católica, y acudiría a una escuela de su ciudad natal. Alrededor de los catorce años de edad el joven decidió declararse agnóstico y republicano. Altamente inteligente y dotado de gran capacidad de memoria, sus calificaciones eran elevadas pero destacaba por una gran rebeldía.

Formación

En 1814, cuando el joven contaba con dieciséis años de edad, fue aceptado en la Escuela Politécnica de París. En este centro empezaría a interesarse por las ciencias y la ingeniería, materias promovidas de cara a la formación de nuevos técnicos en beneficio del Estado, y entraría por primera vez en contacto con las ideas del conde Claude Henri Saint-Simon.

Todo ello le condujo a creer en la necesidad de generar una sociedad gobernada por científicos. Sin embargo dos años después el gobierno decidió cerrar la institución, debido a su ideología republicana.

El cierre de dicha escuela provocó que Comte volviera a Montpellier, donde empezaría a estudiar medicina en la facultad a la par que sobrevivía dando clases de matemáticas. Sin embargo poco tiempo después decidió volver a París y establecerse allí, estudiando de manera autodidacta. Académicamente fue un alumno destacado, pero sin embargo no llegó a obtener ninguna titulación, algo que posteriormente le dificultaría el acceso a diferentes puestos.

En París conoció en persona a Saint-Simon, y consiguió convertirse en su secretario en 1817. Permanecería con él hasta 1824, un periódo en el que obtuvo de su mentor una gran cantidad de aprendizajes, si bien terminaría por separarse de él ante divergencias sobre lo que debería hacerse para remodelar la sociedad.

La separación se produjo tras la publicación del Plan des travaux scientifiques nécessaires pour réorganiser la societé (“Plan de los trabajos científicos necesarios para reorganizar la sociedad”, una obra en la que se empezaría a observar la naturaleza del positivismo y su vinculación con la política) por parte de Comte, con el que su mentor no estubo de acuerdo, y ante la falta de apreciación de Saint-Simon de sus ideas.

Precariedad y crisis

Un año más tarde, en 1825, Auguste Comte se casó con Anne Calorine Massin. Durante unos años la pareja sufrió una gran precariedad económica, que obligó a Comte a organizar cursos de filosofía positiva a gran velocidad y casi sin poder dormir con el fin de poder subsistir.

Empezó a dar lecciones en su casa, unas lecciones en las que tendría como alumnos a algunas personalidades científicas de gran renombre de la época. Estas lecciones versaban sobre la filosofía positiva, siendo con el paso del tiempo recogidas en el Cours de philosophie positive, que culminaría en seis volúmenes en 1840.

El gran desgaste mental del autor le condujo a padecer por primera vez crisis nerviosas, de tanta gravedad que tuvo que anular sus cursos y le llevaron a un estado de elevada irascibilidad y de delirios de tipo mesiánico. A pesar de que inicialmente sus problemas mentales fueron reconducidos por su esposa, estos fueron agravándose cada vez más.

Tras ello se le internó en Saint-Denis y se le diagnosticó de “maníaco megalómano”, algo que podría corresponder con un episodio maníaco o incluso con brote psicótico.

Su internamiento se prolongó un año, hasta diciembre de 1826, momento en que la intervención de su madre hizo que pudiera salir del centro a pesar de que no se le consideraba curado. Sin embargo, poco después (en 1827) el autor se tiró desde el Puente de las Artes al río Sena con la intención de quitarse la vida, algo que evitó un guardia.

El inicio del positivismo

En 1828, algo más repuesto, Comte retomó las lecciones en su hogar, a la par que empezó a recopilar y elaborar los diferentes volúmenes de su “Curso de Filosofía Positiva”, que terminaría como ya hemos dicho en 1840, y en el que incluiría los tres estadios teoréticos por los que debe pasar cada rama del saber (teológico, metafísico y científico/positivo). Fue este libro y los cursos que realizó los que provocaron el inicio del auge del positivismo como corriente de pensamiento científico.

Además, fundó y trabajó como profesor en la Escuela Politécnica de la Asociación Politécnica, la cual permitió expandir sus ideas, pero en la que sin embargo no pudo ser catedrático y de la que terminó siendo expulsado.

Asimismo y partiendo de esta base y su sueño de generar una sociedad liderada por sabios científicos, Comte pretendió aplicar los principios de las matemáticas y las ciencias a los fenómenos sociales, naciendo en base a este ideal la sociología. Una de las obras en que plasmaría estas creencias se encuentra en Système de politique positive, ou Traité de sociologie, instituant la religion de l'humanité (que se publicaría en 1854).

En 1842 se separó de su esposa. En 1845 conoció a la que sería su gran amor, Clotilde de Vaux, la cual inicialmente le rechazó pero que terminó estableciendo una relación con él. Una relación que terminaría un año más tarde, cuando la mujer falleció. Todo ello, junto a la precariedad económica que le acompañó toda su vida, le llevaría de nuevo a un estado de crisis en el que precisó del apoyo económico de admiradores como Stuart Mill.

Últimos años, muerte y legado

Hacia el final de su vida se produjo un viraje del pensamiento de Comte hacia la religión, elaborando obras en que vinculaba el positivismo con el sentimiento religioso y la elaboración de un dios personal e intentando fomentar una nueva religión en que la sociedad fuera regida por sociólogos.

También empezó a escribir y terminó uno de los tomos de Synthèse subjective ou Système universel des conceptions propres à l’état normal de l’Humanité, en que pretendía vincular matemáticas y religión.

Auguste Comte murió el 5 de setiembre de 1857,en la ciudad de París, a los 59 años de edad, como consecuencia de un cáncer de origen estomacal.

A pesar de las grandes dificultades que tuvo durante toda su vida, la obra de Comte ha dejado un legado de gran importancia a nivel mundial, pues desde él se han ido desarrollando la sociología y otras corrientes que han nacido ya sea basándose en los ideales del positivismo o bien contraponiéndose a estos.

Referencias bibliográficas:

  • "Auguste Comte". (2018). The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Metaphysics Research Lab, Stanford University.
  • Sutton, M. (1982). Nationalism, Positivism, and Catholicism. The Politics of Charles Maurras and French Catholics 1890 - 1914.