¿Alguna vez has oído a hablar de la alalia? Se trata de un trastorno del lenguaje que afecta al habla. En concreto, la alaila implica la incapacidad parcial o total para comunicarse a través de la expresión oral.

Las personas que la padecen suelen desarrollar buenas capacidades para expresar sus ideas por escrito, ya que suele ser su única fuente de comunicación.

Alalia: ¿qué es?

Etimológicamente la palabra “Alaila” viene del griego, y significa “mudez”, pero es importante tener en cuenta que el hecho de que padecer alalia no implica otras alteraciones a nivel intelectual o de otros sentidos como el oído. Es por eso que las personas que la sufren suelen tener buenos dotes para la comunicación escrita.

Aquí veremos en qué consiste la alalia, las características de esta alteración, las causas que pueden producirla, y finalmente los tratamientos para la alalia.

Síntomas

Existen diferentes parámetros que pueden ser indicativos que una persona sufre o puede sufrir alalia.

A las personas con alalia se les denomina alálicos y suelen ser niños de edades bajas. La primera señal de que una persona sufre alalia es si ese niño no sigue una tendencia en cuanto a su desarrollo por su grupo de edad.

Sobre los 12 meses de edad se suelen empezar a decir las primeras palabras. Si al poco tiempo de cumplir los 12 meses de edad el niño o niña no habla, pero sin embargo tampoco hace gestos de adiós ni señala objetos o personas, en principio no hay por qué preocuparse.

Entre los 15 y los 18 meses, sí hay un punto crítico de padecer un retraso en el habla si no saben decir ni la palabra “mamá” ni la palabra “papá”, si no interactúan cuando se les saluda o despide con un “hola” o un “adiós”, o si usan numerosos gestos durante el habla. Un factor de normalidad del desarrollo del lenguaje a tener en cuenta sería tener un vocabulario de entre 2 y 5 palabras a los 12 meses y unas 15 palabras a los 18 meses.

Por otro lado, otro signo de retraso del habla es la incapacidad para producir palabras y frases de manera espontánea entre los 2 y los 4 años de edad, así como la incapacidad para seguir instrucciones y órdenes sencillas, así como cuando pueden hacer de forma correcta conexiones entre las palabras. Finalmente, otro signo de retraso del habla sería la incapacidad de crear frases sencillas de 2 o 3 palabras, en el intervalo de esas edades.

Es importante tener en cuenta que hay características que también prevalecen en otras patologías y por lo tanto es importante no errar en el diagnóstico. Los individuos alálicos presentan un cuadro similar al del retraso mental. No obstante, los pacientes alálicos se relacionan bien, se orientan fácilmente y entienden la mímica y los gestos. Hay que tener en cuenta que que cualquier patología del lenguaje puede estar presente en personas con inteligencia normal pero en personas con necesidades educativas especiales.

Causas

El retraso, deterioro, incluso pérdida del lenguaje pueden ser causados por una ruptura física en la zona de la boca cuando aún se está formando, o justo después de nacer. En consecuencia, el niño o niña puede ser lento/a a la hora de dar forma a la boca y la lengua para formar las palabras.

Sin embargo existen diversas causas, entre ellas algunas no físicas, que pueden provocar alalia:

  • Traumas en el período prenatal (antes de nacer)
  • Traumas perinatales (inmediatamente anteriores o posteriores al nacimiento)
  • Intoxicaciones
  • Alargamiento patológico del tiempo de parto.
  • Partos difíciles con ayuda mecánicas
  • Pérdida de audición
  • Enfermedades virales e infecciosas
  • Traumas cerebrales en el período post-natal (después de nacer).

Cada una de estas causas juntas o por separado pueden dar lugar a la aparición de una lesión en las zonas centrales del lenguaje, lo que desembocaría en la aparición de alalia.

Tipos de alalia

Existen dos tipos de alalia. En función de su origen se clasifica en las siguientes:

1. Alalia motora

La alalia motora es aquella que se caracteriza por una afectación de la zona frontal parietal, quebrando así sus funciones. Esto desemboca en problema de coordinación y de equilibrio.

Esto deriva en dificultades para la comprensión de palabras. Así que finalmente las personas alálicas sustituyen palabras por similitud de sonidos, ya que encuentran dificultad en repetir palabras complejas. Si no se trata, esto puede derivar en tartamudez.

En los casos más leves de alalia motora es habitual la comunicación a través de frases cortas. En las formas más graves, suele haber únicamente la onomatopeya en la comunicación oral, acompañada de expresiones faciales y gestos.

2. Alalia sensorial

La alalia sensorial es algo más compleja y más grave. Los pacientes que la sufren no perciben bien ni entienden el habla, así que finalmente esto desencadena a la incapacidad de hablar.

En estos casos está afectada una zona específica de la corteza cerebral, y en este punto los pacientes no hablan debido a que las palabras son incomprensibles para ellos.

A modo de resumen, los afectados de alalia sensorial son incapaces de asociar palabras con objetos, y generalmente sólo se comunican con expresiones faciales y gestos. En muchos casos, estos pacientes se diagnostican erróneamente como personas sordas, por eso es esencial tener un diagnóstico inequívoco.

Tratamiento

El tratamiento y las terapias necesarias van en función del grado de alalia, la causa y la gravedad. En principio, la terapia del habla es la forma más eficaz y común de intervención.

Por otra parte, existen terapias más específicas, orientadas a niños que sufren alalia debido a malformaciones físicas. Una de estas terapias se denomina terapia miofuncional (TMP), que se centra en la corrección del desequilibrio muscular facial. Estas ayuda suelen venir dada por especialistas logopedas.

Otras rutinas adecuadas serían las de leer a los niños de forma regular, hacer preguntas en un lenguaje sencillo y claro, así como sugerir el uso de texturas concretas en alimentos para ejercitar y fortalecer los músculos de la mandíbula, mientras que se desarrollan nuevos movimientos de la mandíbula durante la masticación.

Otra pauta adecuada es la de leerles a los pacientes afectados de alalia, y también hacer preguntas en un lenguaje sencillo y claro. Además, es importante sugerir el uso y la introducción de diferentes texturas de alimentos para ejercitar y fortalecer los músculos de la mandíbula, mientras que se desarrollan nuevos movimientos de la mandíbula durante la masticación. Por último, otra técnica menos común es utilizar la música como terapia en el habla y así promover y facilitar el desarrollo del habla y el lenguaje.

Finalmente, se debe tener en cuenta que la terapia debe ser teniendo en cuenta el núcleo y el contexto familiar, así que debe existir una comunicación y un trabajo conjunto con el entorno más próximo del paciente, y así favorecer positivamente en el crecimiento del lenguaje oral y el vocabulario. En cualquier caso, la intervención a tiempo del logopeda hará que la tasa de éxito y mejora del paciente sea mayor.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2016). DSM-5. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Editorial médica Panamericana.
  • Calavia-Traín, J. (2014). Estado de la cuestión: los trastornos del habla en los primeros años de edad. UNIR.
  • Chernousova, L. (2008). La concepción sobre los trastornos severos en la comunicación. LUZ, Educar desde la ciencia, 7(1).