El lenguaje humano es el resultado de la interacción de una serie de actividades cerebrales dirigidas a recoger, integrar y elaborar los mensajes que el medio envía a la persona. Cuando esta interacción se ve alterada por causa de algún daño cerebral surgen trastornos del lenguaje como las afasias.

El problema de la afasia radica en que la emisión del habla, la comprensión y la denominación se ven gravemente afectadas. En último caso, la denominación de objetos, la afasia es denominada como afasia amnésica o anómica, la cual provoca que la persona encuentre extremas dificultades a la hora de denominar objetos.

¿Qué es la afasia amnésica?

A pesar de que los problemas en la habilidad para denominar objetos o personas son comunes en muchos trastornos afásicos, la principal característica que diferencia la afasia amnésica o anómica del resto es que en esta la anomia debe aparecer de forma relativamente aislada.

Para aclarar un poco más este concepto, la anomia consiste en la dificultad de recordar el nombre de los objetos, personas, elementos... siendo la persona prácticamente incapaz de llamar a las cosas por su nombre.

En la afasia anómica la persona es perfectamente capaz de entender aquello que se le pide, e incluso es capaz de señalar correctamente aquel objeto para el cual no encuentra la palabra. Sin embargo, al intentar denominarlo le resulta imposible.

Cuando esta alteración es muy acentuada el habla de la persona se convierte en un discurso a base de circunloquios, es decir, necesita utilizar más palabras y expresiones de las habituales para expresar un solo concepto, o bien utiliza palabras del mismo campo semántico.

Otras particularidades para categorizar una afasia como amnésica son:

  • Empleo de generalizaciones
  • Repetición preservada
  • Escritura y comprensión lectora relativamente preservada
  • Habla fluida y comprensión verbal intacta

Causas de la afasia amnésica

Dado que la recuperación de nombres en la memoria es un proceso complicado que funciona en asociación con otros engranajes intelectuales y cognitivos, es difícil ubicar la causa de la afasia en un punto concreto del cerebro humano.

Sin embargo, en afasias amnesias muy pronunciadas las lesiones en diferentes zonas concretas del cerebro tienen como consecuencia este tipo de problemas anómicos. Estos sectores se sitúan en la región angular, concretamente en la corteza de asociación multimodal del área parieto-temporoccipital; o en la región posterior de la tercera circunvolución temporal del hemisferio predominante.

Otro escenarios en los que se puede observarse afasia amnésica son los provocados por:

Sintomatología

Habitualmente, los síntomas iniciales comienzan a manifestarse en la etapa temprana de la afasia, durante la cual la persona empieza a experimentar problemas para designar cualquier objeto, persona, animal, sentimiento, etc, llegando a desarrollar una incompetencia total.

Algunas de las consecuencias asociadas a estos síntomas son los desmayos, dolores de cabeza y convulsiones; y problemas en el ámbito laboral, doméstico y académico.

Esta sintomatología no se suele reestablecer de forma natural, solamente en el caso de que la afasia sea provocada por ataque transitorio isquémico (AIT). Por lo tanto es necesario que la persona acuda a una rehabilitación para que lo síntomas no se instalen de manera permanente.

Diferencias entre afasia anómica y afasia semántica

Aunque por lo que respecta a la clasificación de afasias esta suele representarse como independiente, en la práctica clínica este tipo de afasia suele darse junto con la afasia semántica.

A diferencia de la anómica, la afasia semántica se concreta en un déficit para la comprensión de estructuras lógico-gramaticales. En esta afasia a la persona le resulta imposible comprender el significado total de una oración y la relación existe entre las partes que la forman.

A nivel de lenguaje oral o conversacional las habilidades se mantienen relativamente preservadas, siendo muy común la tendencia al olvido de vocablos, de ahí la relación entre estos tipos de afasias.

Pruebas y diagnóstico

Existen una serie de baterías de evaluación y diagnóstico indicadas para evaluar el lenguaje en todos sus aspectos. Siendo especialmente útiles a la hora de realizar un primer cribado.

Una de las pruebas más conocidas es el Test de Boston, entre cuyos objetivos se encuentran:

  • Evaluación de las capacidades de la persona en cada uno de las áreas del lenguaje con la intención de elaborar un plan de acción específico.
  • Especificación y diagnóstico de un cuadro clínico, concretando así el lugar de la lesión.
  • Evaluación del grado de déficit del paciente.

Asimismo, existen una serie de pruebas específicas que solamente examinan algún aspecto específico del lenguaje, y que pueden ser útiles para para elaborar un plan de actuación ajustado a las necesidades de la persona.

Algunas de estas pruebas son:

  • Test Totem para la evaluación de la comprensión oral
  • Prueba Pizzamilio para la evaluación de la comprensión sintáctica
  • Test de vocabulario de Boston que estudia específicamente la denominación
  • Prueba de Audrey Holland para calibrar las habilidades de comunicación en la vida diaria
  • Test CADL para la valoración específica de las habilidades comunicativas más allá de las alteraciones específicas del habla.

Intervención y tratamiento

Tras el diagnóstico es fundamental elaborar un programa de intervención o rehabilitación que permita al paciente desenvolverse en su vida diaria de la manera más llevadera posible.

Dado que la afasia anómica, habitualmente, va acompañada de síntomas propios de otras afasias los ejercicios para la rehabilitación deben ir acompañados o complementados con otras intervenciones. De esta forma el paciente consigue mejorar su acceso al léxico, mejorar la designación de objetos, aumentar su fluidez en el habla y, por consecuencia, incrementar sus recursos para la interacción con otras personas en su vida diaria

Por lo tanto, existen una serie de objetivos a cumplir durante el tratamiento de la afasia amnésica:

  • Proporcionar competencias para la mejora del lenguaje
  • Volver a aprender el lenguaje cotidiano
  • Proporcionar apoyo psicológico al paciente

Instruir a los familiares del paciente para comunicarse con él de manera efectiva