La habilidad de comunicarse mediante el lenguaje oral, o comúnmente conocido como habla, es el medio físico a través del cual se comunican la mayoría de los seres humanos.

Este habla es la ejecución sonora del lenguaje y la una de las formas en las que los participantes de ella perciben las intenciones y el contenido del otro.

Pero algunas veces esta habilidad se ve truncada debido a problemas neurológicos, o a ciertas perturbaciones psicopatológicas entre otros. En estos casos aparecen alteraciones en la comunicación verbal tales como la glosomanía, en la cual la persona es capaz de elaborar un discurso verbal pero sin ningún valor comunicativo.

¿En qué consiste la glosomanía?

Si se disecciona la palabra glosomanía según sus raíces etimológicas se observa que esta está constituida por dos raíces griegas: glossa cuya actual traducción sería lengua y del sufijo manía el cual se interpreta como tener obsesión, impulso obsesivo o hábito patológico y afición apasionada.

De estas raíces se puede ya intuir que su significado va a estar relacionado con una producción del lenguaje oral alterada o distorsionada.

En el ámbito de la psicología y la psiquiatría la glosomanía hace referencia a la elaboración del lenguaje de forma en que la unidades lingüísticas, tales como lexemas, fonemas, morfemas y oraciones, son seleccionadas de forma inconsciente por el sujeto y combinadas en base a coincidencias fonológicas o semánticas, y no según un orden de significado coherente.

Este tipo de elaboraciones son propias de ciertos cuadros psicopatológicos, estados de trance o problemas neurológicos producidos por distintas causas tales como tumores o intoxicaciones.

Glosomanía vs glosolalia

Aunque ambas coinciden en el hecho de ser alteraciones en la producción del lenguaje vinculadas con trastornos psiquiátricos, a diferencia de la glosomanía, la glosolalia consisten la vocalización fluida de un lenguaje inteligible, compuesto por palabras que el paciente inventa y en secuencias rítmicas y repetitivas más propias del habla infantil; creando un discurso en el que prácticamente todo son neologismos.

Como dato curioso, en algunas creencias religiosas a esta alteración se la conoce como “don de lenguas”; considerando los discursos como un lenguaje divino desconocido para el hablante, y que sitúa a la persona que lo ejecuta como elegida por dicha divinidad o divinidades.

El habla en la enfermedad mental

Un rasgo propio de algunas enfermedades mentales es que las personas no son capaces de mantener una conversación o realizar cualquier tipo de discurso con conexiones aparentemente lógicas entre las palabras y expresiones; siendo muy difícil para el paciente comunicarse, y para el oyente comprender las ideas, los hechos y las voluntades que este intenta comunicar.

Generalmente, los discursos incoherentes no se consideran problemas del lenguaje, sino más bien de otra dimensión. La primera impresión que estas alteraciones proporcionan es la de ser un problema de comunicación, es decir pragmático; observando inicialmente una dificultad para la interacción con los demás y con el medio.

Para que una persona pueda comunicarse de forma oral o realizar cualquier tipo de discurso es necesario que todas las habilidades cognitivas estén bien cimentadas, dado que este se produce y comprende en un nivel de procesamiento del lenguaje que así lo exige.

Asimismo, las condiciones previas de atención, memoria, conocimiento del contexto y de los interlocutores son absolutamente necesarias para una correspondencia oral exitosa. En el caso de no darse todas estas condiciones, el lenguaje se convierte en algo pobre y limitado, o en una fuente incontrolada e incoherente de palabras. Esta última alteración es la que se da lugar en la glosomanía.

De todas maneras, la glosomanía en sí misma no constituye un trastorno psiquiátrico, sino más bien es un síntoma propio de trastornos como la neurosis y la esquizofrenia; siendo resultado de una alteración en la organización del pensamiento. Es decir, una adulteración de la selección, ordenación y expresión de aquello que la persona quiera comunicar.

La glosomanía en la esquizofasia

La esquizofasia glosomaníaca es un trastorno sumamente sorprendente y muy poco frecuente, siendo más bien propio de pacientes con un alto nivel cultural.

1. Glosomanía esquizofrénica

En este tipo de esquizofrenia la expresión puede llegar a ser abundante y fluida, la cual requiere de la atención y participación del espectador para llegar a ser entendible.

Si se presta atención al discurso del paciente se advierten cambios a nivel de palabra pero, además, también existen alteraciones a nivel de las oraciones. En estas personas se pueden observar los siguientes.

Neologismos incomprensibles

Son neologismos que crea la persona y que no suelen entenderse de manera fácil. A menudo son palabras recientemente pronunciadas y varían en contenido tanto fonético como semántico. Además, pueden incluir formaciones a partir de palabras opuestas, como “es blancnegro” en lugar de “es gris”.

Este lenguaje creado por el paciente puede incluso llegar a ser de frases enteras. Aunque pocos pacientes llegan a conseguir ejecutar tal habilidad, la cual algunos expertos denominan “hiperfasia”.

Algunos expertos teorizan que estas personas intelectualmente dotadas, frente a las dificultades de compresión y antes los discursos de otras personas incomprensibles desde su punto de vista, se concentran solamente en su propia habla, creando la anteriormente citada glosolalia.

Desviaciones en las composiciones léxicas

En estas desviaciones el paciente elabora composiciones de dos palabras que normalmente no forman una compuesta. Como “necesito un boli-tinta”.

Desviaciones en las composiciones morfémicas

En este caso el potencial semántico de las oraciones es relativamente comprensible. Por ejemplo: “llevo todo el día empaginando”, en lugar de “llevo todo el día leyendo”.