Este trastorno puede llegar a generar grandes problemas de ansiedad. Pexels

Los seres humanos podemos sentir miedo por gran variedad de objetos o situaciones, una reacción que puede ser normal siempre y cuando este miedo sea objetivo y realista. Sin embargo, hay ocasiones en las que una persona puede sentir un gran temor hacia cosas aparentemente inofensivas, como es el caso de la antofobia, el miedo irracional hacia las flores.

En este artículo nos adentraremos en los aspectos más característicos de este trastorno y repasaremos cuáles son sus causas, sus síntomas y sus consecuencias.

Qué es la antofobia

Quizás la antofobia no sea una de las fobias más conocidas, pero es una de las más curiosas. Esta patología es un miedo intenso e irracional a las flores, que son estímulos que representan poco o ningún peligro real. Esto, por otro lado, es algo que ocurre con todas las fobias: aunque no sepa explicar por qué, la persona desarrolla un miedo irracional a elementos que en principio son inofensivos. La causa de esto tiene que ver con el funcionamiento de la memoria emocional, tal y como veremos.

A excepción de aquellos individuos que puedan sufrir alergias, la mayoría de la población no debería temer a los aparatos reproductores de la mayoría de plantas; no obstante, algunos sujetos temen a las flores, y este trastorno puede llegar a ser realmente incapacitante para ellos.

Las fobias pertenecen al grupo de trastornos de ansiedad y, por tanto, unos de los síntomas más característicos que experimentan los sujetos con esta condición son la ansiedad y la angustia (además del miedo). Los fóbicos tienden a evitar el estímulo temido en un intento de reducir el malestar. Por suerte, y pese al gran sufrimiento que esta fobia puede provocar, la antofobia tiene cura.

Causas de esta fobia

Las personas que desarrollan una fobia no han nacido con este trastorno, sino que lo han aprendido. En la mayoría de los casos, esto ocurre de manera implícita tras una experiencia traumática que provoca emociones negativas e intensas. Las fobias se aprenden por condicionamiento clásico.

El condicionamiento clásico es un tipo de aprendizaje ocurre por la asociación de un estímulo que originalmente es neutro con otro que provoca una respuesta de miedo. Una persona puede haber tenido sufrido una experiencia negativa cuando corría por un jardín lleno de flores, y el impacto de esta situación causa que las siguientes veces que se encuentra con una flor desarrolle una gran ansiedad y un miedo desproporcionado hacia la situación aparentemente inofensiva.

También se aprenden por observación

Pero experimentar una situación traumática no solamente es la única causa de la aparición de la antofobia, sino que las fobias pueden aparecer condicionamiento vicario. Por ejemplo, al ver una película de miedo en la que aparezcan rosas en escenas sangrientas del filme. De este modo, en nuestra mente se crea una asociación entre un estímulo que en principio no tenía una carga emocional muy significativa (flores) y otro que nos produce aversión, de modo que percibir lo primero hace que nos sintamos mal a causa de ese "recuerdo emocional".

Las fobias no responden a argumentos lógicos, en gran parte porque la emocion de miedo tiene que ver con el cerebro primitivo. En este sentido, algunos expertos afirman que las fobias se producen por asociaciones primarias y tienen una función de supervivencia, no por asociaciones cognitivas.

Síntomas del miedo a las flores

Los síntomas de las fobias aparecen al imaginar o entrar en contacto con el estímulo, en este caso, las flores. La ansiedad y la evitación del estímulo son algunos de los síntomas más característicos; no obstante, el fóbico experimenta síntomas cognitivos, conductuales y físicos.

Los síntomas cognitivos más característicos son el temor irracional, la angustia, los pensamientos catastróficos, la falta de concentración o la confusión. Es frecuente también que se presenten ideas intrusivas, y en general "imágenes mentales" que causan un gran malestar y que aparecen en la consciencia de manera disruptiva, sin que se pueda hacer nada por evitarlo.

La evitación del estímulo es el síntoma conductual más característico. En cuanto a los síntomas físicos, podemos destacar:

  • Dificultad para respirar
  • Dolor de cabeza
  • Pulso rápido
  • Hipersuduración
  • Boca seca
  • Náuseas
  • Temblores

Tratamiento de la antofobia

Los casos de antofobia no son muy frecuentes, pero si que los son los de trastornos fóbicos en general. Por ese motivo, son muchas las investigaciones que se han realizado en esta línea, lo cual ha permitido desarrollar tratamientos muy efectivos para acabar con estos miedos irracionales. Así pues, a pesar de que estas patologías provocan gran sufrimiento, el pronóstico para los pacientes es bueno.

A la hora de buscar ayuda, el primer paso que dan muchos fóbicos es acudir al médico de cabecera, pero la opción es recibir tratamiento de un profesional de la psicología. Son muchos los métodos que funcionan para tratar las fobias, pero el más conocido y el que mejores resultados parece aportar es la terapia cognitiva conductual. Esta forma de terapia se compone de diferentes técnicas, entre las que destacan las técnicas de relajación y respiración y las técnicas de exposición.

Para el tratamiento de fobias suele aplicarse la desensibilización sistemática, que incluye las dos técnicas anteriores, y que expone al paciente de manera gradual al estímulo temido. Eso sí, antes debe aprender estrategias de afrontamiento como son las técnicas de relajación y respiración.

Además de la terapia cognitivo conductual, la terapia cognitiva basada en Mindfulness o la terapia de aceptación y compromiso también han demostrado ser muy eficaces. Ambos tipos de psicoterapia pertenecen a las terapia de tercera generación.

El tratamiento de fobias en la actualidad

En los últimos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías también ha permitido que el tratamiento de las fobias sea distinto, dado que ahora es más fácil crear situaciones en las que la persona se siente próxima al estímulo fóbico. Además, esto se puede hacer en la propia consulta en la que se ofrecen servicios de intervención psicológica, de manera controlada y con un profesional supervisando el proceso.

La aparición de la realidad virtual permitió que el paciente no tuviese que exponerse al estímulo fóbico, pero pueda hacerlo simulando la realidad. Algunos psicólogos emplean esta técnica con excelentes resultados, que también puede encontrarse en las apps para móviles. Puedes leer más sobre este tema en nuestro artículo: “8 apps para tratar fobias y miedos desde tu smartphone”