Veamoscómo se manifiesta este síntoma.

Pensemos por un momento en todas y cada una de las acciones que llevamos a cabo al día. Andar, hablar, leer, comer… muchas de ellas las hacemos de forma prácticamente automática, mientras que otras requieren de un cierto esfuerzo.

Sin embargo, todas y cada una de ellas tienen algo en común: exigen un cierto nivel de conciencia que nos permita ejecutarlas. Y no siempre lo tenemos, como por ejemplo cuando estamos dormidos. Nuestro nivel de conciencia puede oscilar en gran medida de forma natural.

Ahora bien, en ocasiones algunas enfermedades, lesiones o trastornos pueden llegar a provocar un estado deficitario de la conciencia de la que no somos capaces de salir. El ejemplo más grave de ello es el coma, pero también existen otros trastornos o alteraciones semejantes y de gran gravedad. Es el caso del estupor, del que vamos a hablar a lo largo de este artículo.

¿Qué es el estupor?

Es posible que en más de conversación hayamos oído o incluso utilizado el término estupor para hacer referencia a un estado de sorpresa que nos impide reaccionar. Se trata de un uso popular y válido de esta palabra, pero también existe un significado o acepción médica.

En este sentido, se le da el nombre de estupor a una condición o alteración del estado de la conciencia de una persona, en la que se produce una marcada disminución de esta.

Síntomas

El estupor es un estado de pérdida o déficit de la conciencia en la que el sujeto permanece en estado semiinconsciente y no reacciona a la estimulación ambiental. Resulta prácticamente imposible sacarle de dicho estado salvo que se aplique una estimulación muy intensa y potente, algo que logrará incrementar levemente y de forma temporal la alerta. Algunos de los estímulos que pueden llegar a alterar su estado son por ejemplo gritos o estimulación dolorosa.

La característica más notoria de este estado es la arreactivadad y la falta de movimientos voluntarios, algo que separa el estupor de otras alteraciones de la conciencia como la confusión o la obnubilación y hace de ella el estado de conciencia más cercano y antecedente al coma. Se trata, después de este último, de la alteración de conciencia más profunda.

Es posible que en momentos de elevación de la conciencia el sujeto realice pequeños gestos o incluso realice alguna pequeña vocalización o sonido, si bien estos resultarán poco coherentes y no relativos al contexto.

Es importante tener en cuenta que este estado no es fingido ni voluntario, con lo que la falta de atención al entorno es consecuencia y no causa del estado de estupor. La actividad cognitiva se ve disminuida al no existir un estado vigil y atento y se produce indiferencia a nivel afectivo.

Tipos

Pese a que el concepto de estupor se define con la explicación anteriormente dada, lo cierto es que es posible identificar diferentes tipos de estupor en función de su causa y de algunas características específicas vinculadas a ellas.

1. Estupor orgánico

En primer lugar cabe mencionar que podemos encontrar un estupor de tipo orgánico, en el que la causa de dicho estado es una alteración neurológica de origen biológico o bien adquirido. Este tipo de estupor se caracteriza por la tendencia a aparecer en un contexto de disfunción cerebral difusa, y suele observarse mirada perdida o ojos cerrados. En este estado es posible que lleve a cabo algunas acciones poco habituales.

2. Estupor psiquiátrico

Otro de los principales tipos de estupor es el psiquiátrico, derivado de algún tipo de psicopatología. Dentro de él podemos prencontrar incipalmente el estupor catatónico, el melancólico/depresivo y el disociativo.

2.1. Estupor catatónico

Se trata de un tipo de estupor que aparece en pacientes con esquizofrenia de tipo catatónico. En este caso suele aparecer flexibilidad cérea o mantenimiento de la postura en que el sujeto sea colocado, con hipertonía muscular. También puede observarse mutismo, conductas de oposición u obediencia automática.

2.2. Estupor melancólico

Un subtipo de estupor que aparece en cuadros depresivos, con más frecuencia en los casos en los que la depresión es endógena.

En este caso el sujeto no responde a estímulos debido a una inhibición total de la conducta y el habla, y al contrario que en otros tipos de mutismo es posible que exista una expresión corporal que denota tristeza (pese a que la emoción también se encuentra totalmente inhibida).

2.3. Estupor disociativo

Suele vincularse a la experimentación de algún evento estresante o traumático, el cual provoca una disociación en la psique de quien lo experimenta. Hay inmovilidad, pero si se coloca al sujeto en una posición forzada vuelve a la posición original. No hay resistencia ni rigidez muscular.

Causas de la aparición

Tal y como podemos observar, el estupor es una condición que puede darse por una gran diversidad de causas, tanto a nivel orgánico como a nivel psicológico.

Causas orgánicas

Dentro de las causas orgánicas podemos encontrar el padecimiento de accidentes cerebrovasculares o la posible adquisición de algún tipo de infección a nivel cerebral o meníngeo.

Las áreas afectadas pueden ser múltiples y existir un daño neuronal difuso, pero también es posible que existan daños a nivel de sistema de activación reticular o SAR (parte del cerebro que se encarga del mantenimiento de la vigilia y que se encuentra en el tronco del encéfalo) o de áreas como la supratentorial.

Otra posible causa podría ser la existencia de algún tipo de tumoración, que puede provocar estupor si comprime o afectan a las áreas que rigen la conciencia, o si no llega suficiente sangre, nutrientes y oxígeno al cerebro. Algunas enfermedades o el padecimiento de hipoglucemias severas también podrían generar dicho estado.

También puede producirse ante intoxicaciones alimentarias, por consumo de sustancias (entre ellas el alcohol) o farmacológicas. Asimismo es posible que una persona alcance un estado de estupor tras haber padecido algún tipo de traumatismo craneoencefálico. En estos casos el estupor es debido a daños, lesiones o alteraciones en el funcionamiento de las neuronas.

Alteración psiquiátrica

En lo que respecta al estupor de tipo psiquiátrico, este aparece como manifestación o síntoma de diferentes patologías. Algunas de las más habituales son la esquizofrenia (concretamente en el antiguo subtipo catatónico) o incluso en casos de depresión melancólica.

Las causas de estos trastornos no son por lo general conocidas, si bien existen diferentes hipótesis referentes a cada uno de dichos trastornos. Por ejemplo, la presencia de eventos aversivos y traumáticos suele ser desencadenante de los del tipo disociativo.

Tratamiento del estupor

La existencia de algún tipo de estupor es una condición a tener en cuenta debido a la ausencia de respuesta y capacidad para actuar y mantener un funcionamiento normativo. Para ello es necesario acudir rápidamente a urgencias en caso de que ocurra (especialmente si ocurre de manera brusca y repentina).

Por lo general en primer lugar resulta imprescindible asegurar las constantes vitales y la estabilidad biológica, así como monitorizar su estado.

Hay que tener en cuenta que el estupor puede ser un síntoma de una patología orgánica o incluso de un accidente cerebrovascular o traumatismo craneoencefálico, lo que podría llevar a padecer graves secuelas, discapacidad o incluso la muerte en caso de no tratarse. Del mismo modo una intoxicación también debería tratarse diferencialmente.

Posteriormente y tras analizar las causas se aplicará el tratamiento que corresponda en cada caso, según sus causas.

Referencias bibliográficas:

  • Martínez, M.V. y Sáez, M.L. (2007). Alteraciones del nivel de conciencia. Medicine: Programa de Formación Médica Continuada Acreditado, 9 (87): 5585-5591.
  • Santos, J.L. (2012). Psicopatología. Manual CEDE de Preparación PIR, 01. CEDE: Madrid.