La depresión es, junto con la ansiedad, uno de los trastornos psicológicos con más prevalencia en la población general.

A lo largo de las últimas décadas se han realizado innumerables estudios con la intención de explicar y comprender cada vez mejor esta patología, de manera que contemos con tratamientos más eficaces. Vamos a descubrir en qué consiste una de esas explicaciones al respecto: la hipótesis de la negociación de la depresión.

¿Qué es la hipótesis de la negociación de la depresión?

Existen muchas corrientes psicológicas, y cada una de ellas trata de explicar los diferentes trastornos mentales desde su perspectiva. Una de ellas es la psicología evolucionista.

Esta escuela es la creadora de la hipótesis de la negociación de la depresión, como modelo explicativo de dicha psicopatología. Para entender mejor este concepto, más adelante profundizaremos en algunas de las posturas que diversos autores han mantenido en torno a la depresión.

El autor que propone el modelo de la hipótesis de la negociación de la depresión es Edward H. Hagen. Él mantiene que la depresión no es otra cosa que un estado de huelga emocional en el que la persona que la padece, inconscientemente, opta por cesar toda conducta emocional positiva, con el objetivo de que las personas que nos rodean (o la situación en sí misma), en respuesta, cese las actividades que estaban manteniendo en el tiempo y que han originado el desequilibrio.

La hipótesis de la negociación de la depresión, por lo tanto, también se conoce como hipótesis de huelga, porque en este caso nuestro estado emocional estaría actuando como los trabajadores de una empresa que, en busca de una serie de mejoras (o para evitar un potencial empeoramiento de su situación) deciden abandonar sus funciones para provocar una situación de tensión en la que sea la otra parte la que acabe cediendo y aceptando sus reivindicaciones.

Por lo tanto, según Hagen, la depresión estaría actuando como una forma de manipulación (obviamente inconsciente) del individuo que sufre esta patología hacia el resto, exigiéndoles de alguna manera que cesen en todas las conductas que le están afectando y que han terminado por desencadenar esta especie de huelga mental que le está impidiendo ejercer con normalidad todas las tareas rutinarias de su vida, desde el ocio hasta conductas de interacción social o el autocuidado (la higiene, el sueño reparador o la alimentación, etc.).

Otras perspectivas evolucionistas

Para conocer mejor las implicaciones de la hipótesis de la negociación de la depresión, conviene conocer las otras perspectivas con las que está en contraposición, de manera que podamos establecer una comparativa entre ambos puntos de vista. Por ello, vamos a describir mejor algunos de los modelos que se utilizan dentro de la psicología evolucionista y que intentan dar una explicación a la depresión y su sintomatología como una reacción adaptativa de nuestro organismo.

Estos investigadores mantienen que la sintomatología de tristeza y un estado de ánimo bajo, tiene una función evolutiva, para hacer frente a una serie de estímulos y situaciones y procesarlas correctamente. Sin embargo, si este sistema falla y ese estado de ánimo se cronifica, apareciendo la depresión, el sistema dejaría de ser adaptativo, pues habría dado lugar a un estado en el que la sintomatología sería nociva para el sujeto.

Algunos autores hablan de la importancia de la depresión como indicador del dolor psicológico (al igual que existe la fiebre y otras señales para advertir de una dolencia física en el organismo). Al experimentar la sintomatología depresiva, nuestra mente nos estaría advirtiendo para que cesásemos todas aquellas actividades que puedan estar generándola, funcionando como una especie de alarma cuyo objetivo es que recuperemos la estabilidad cuanto antes, alejándonos de los elementos nocivos.

Sin embargo, los partidarios de que es un mecanismo no adaptativo afirman que dicho sistema no funciona, ya que la sintomatología depresiva en su estado más grave deja de ser una mera señal de alerta, para convertirse en una sintomatología grave que poco a poco consume al individuo que la padece, afectando a su descanso, a su alimentación, a sus relaciones sociales y, en definitiva, a todos los niveles de vida de la persona, lo que obviamente no solo no le ayuda, sino que le perjudica tremendamente.

El caso de la depresión postparto

Según los planteamientos de Hagen, hay un caso en concreto en el que la hipótesis de la negociación de la depresión se aplica mejor que en ningún otro, y ese es el de la depresión postparto. La explicación que Edward Hagen da es que las mujeres que experimentan este trastorno, generalmente se ven en una situación de déficit del apoyo del entorno que requieren, por lo que, de manera inconsciente, su organismo desarrollaría la sintomatología depresiva como una forma de huelga en busca de esa ayuda que necesita.

En este sentido, la depresión postparto sería una alarma automática del cuerpo y la mente, un indicador para la propia madre, que estaría siendo advertida de que los recursos que tiene para afrontar una situación tan exigente como la crianza de un hijo están siendo insuficientes. Este efecto se agrava todavía más en los casos en que los niños sufren alguna dolencia o enfermedad, pues el coste a nivel físico y mental de sacar adelante la situación es todavía mayor.

En este punto, la hipótesis de la negación de la depresión enlazaría con otra teoría de la psicología evolucionista que, aunque polémica en su planteamiento, sigue una lógica. Se trata de la hipótesis de la inversión parental, desarrollada por Robert Trivers. Lo que Trivers afirma, entre otras cosas, es que el coste que la crianza supone para los padres solo se llevará a cabo si el retorno es mayor, es decir, si la inversión es rentable, hablando en términos de economía.

Esta teoría se aplicaba a tiempos en los que el ser humano era un animal más, en un entorno hostil, y en ocasiones no era posible conseguir los recursos necesarios para sacar a la cría adelante, por lo que los esfuerzos se centraban en la siguiente criatura. Adaptado al presente, lo que el autor nos está diciendo es que la depresión postparto advertiría a la madre de este peligro, para que buscase la ayuda necesaria, de manera que la situación se revierta y así pueda criar satisfactoriamente a su hijo.

Búsqueda de ayuda

En el punto anterior hemos centrado la hipótesis de la negociación de la depresión en los casos de depresión postparto, pero en realidad dicha teoría podría aplicarse a cualquiera de los ámbitos en los que esta patología haga su aparición, ya que en última instancia la función es exactamente la misma. Y es que la depresión sería una llamada de socorro tanto para la propia persona afectada como para todas las de su entorno: su pareja, su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo o cualquier otra persona de su círculo.

Es importante no confundir el duelo con la depresión, ya que hay situaciones vitales que producen esta sintomatología tan marcada de bajo estado de ánimo como una ruptura sentimental, la pérdida de un ser querido, un despido, y otras muchas. Lo problemático sería la cronificación de estos síntomas tras un tiempo. Si pasan los meses y la persona sigue sin experimentar mejoría, deberíamos plantearnos la posibilidad de una patología y por lo tanto se aplicaría la hipótesis de la negociación de la depresión.

Que una persona tenga un ánimo muy bajo y experimente la sensación de tristeza constantemente a raíz de la muerte de un familiar, por ejemplo, es lo lógico, si tenía un buen vínculo con él. Lo extraño sería que esta sintomatología no estuviera presente, en todo caso. Sin embargo, si pasan los meses, e incluso años, y esta sintomatología no se reduce e incluso se llega a agravar, todos los indicadores apuntarían a que la persona ha dejado de experimentar un duelo corriente y está sufriendo de depresión, por lo que necesitaría ayuda.

Por supuesto, no hay que obviar la importancia de solicitar la ayuda de un psicólogo para lograr superar la depresión, pues la ayuda y el apoyo de los familiares y amigos es siempre necesaria, pero en ocasiones no es suficiente y se requiere la realización de una terapia con un profesional que sea el que dé las herramientas al paciente para lograr salir adelante y dejar atrás la sintomatología depresiva de una vez por todas.

Y es que la formación de un psicólogo le proporciona la habilidad para llevar a cabo esta exigente y compleja tarea, algo para lo que las personas no profesionales no tienen por qué estar capacitadas.

Referencias bibliográficas:

  • Hagen, E. H. (2003). The bargaining model of depression. In P. Hammerstein (Ed.), Dahlem workshop report. Genetic and cultural evolution of cooperation. MIT Press.
  • Hagen, E. H. (2002). Depression as bargaining: The case postpartum. Evolution and Human Behavior. Elsevier.
  • Hagen, E. H., Rosenström, T. (2016). Explaining the sex difference in depression with a unified bargaining model of anger and depression. Evolution, medicine, and public Health.
  • Rosenström, T. (2013). Bargaining models of depression and evolution of cooperation. Journal of theoretical biology. Elsevier.