La búsqueda de certidumbre y la ilusión de saber qué es lo que pasará el día de mañana es algo que ha acompañado las reflexiones filosóficas y las prácticas científicas a lo largo del tiempo.

Si pudiéramos tener la certeza de que el día de mañana lloverá, o estallará una guerra, las decisiones que tomaríamos hoy seguramente serían muy distintas a las que elegiríamos sin conocimiento del futuro. El Demonio de Laplace es un personaje que representa muy bien todo esto, ¿de dónde surge?.

El Demonio de Laplace y el problema de la predicción

La ilusión predecir y controlar lo que nos rodea es un tema que podemos encontrar en buena parte del desarrollo científico. Por ejemplo, la mecánica clásica se fundamentó en la idea de que todo lo que existe en el universo y la naturaleza, se puede conocer por medio del razonamiento lógico matemático, así como a través de un sistema geométrico para medir y predecir lo que ocurrirá.

En otras palabras, la mecánica clase parte de considerar que el universo y la naturaleza están regidos por una serie leyes iniciales que pueden pueden ser desveladas por los seres humanos para su modificación.

Por ejemplo, la astronomía moderna en Occidente, inaugurada por Newton, tiene como antecedente dicha postura.

¿Quién fue Pierre Laplace?

Pierre Laplace fue un astrónomo, físico y matemático francés que vivió de 1749 a 1826. Se le atribuye el desarrollo de la mecánica celeste, trabajó de la mano de Isaac Newton y Galileo en la predicción de eclipses y en el descubrimiento de nuevos planetas. Participó también en el estudio de algunas moléculas de gas y de partículas atómicas.

Lo que Laplace sugirió a partir de sus conocimiento es que, a través de la ciencia, podemos prever y adivinar la actividad de todos los sistemas de comportamiento que existen. Y en caso de que no, la imprevisibilidad sería solo un error del conocimiento que como tal, puede ser corregido.

En la concepción determinista de Laplace todo puede ser predicho, y si no es así, es porque el conocimiento producido por el ser humano ha errado o no es suficiente.

Lo que esto quiere decir es que todo lo que existe en el universo se encuentra estructurado de manera previa e independiente a la actividad de los seres humanos, con lo cual nuestras propias acciones y todo lo que somos estaría predeterminado por las leyes del universo.

El demonio determinista (de Laplace)

El Demonio de Laplace es un personaje imaginario que tiene la facultad de conocer las propiedades iniciales de todas las partículas de la naturaleza y del universo, con tal precisión, que puede aplicar las leyes naturales para adivinar lo que ocurrirá al instante o bien, en mucho tiempo; desde un movimiento preciso hasta una obra de arte (Calabrese, 1999).

Es en otras palabras, el Demonio de Laplace es un demonio determinista y todopoderoso, un ser que es exterior al universo y que ha predicho y decidido cada cosa que ocurrirá en la naturaleza, incluyendo por supuesto, la actividad de los seres humanos.

La lógica de la predicción no solo fue trascendental en la astronomía, las ciencias de la física, las matemáticas y las ciencias naturales, sino que se ha extendido hacia el estudio del comportamiento humano así como hacia su intervención.

Por ejemplo, ha estado presente en el desarrollo de la medicina moderna, e incluso podríamos ver cómo impactó la forma tradicional de hacer ciencias humanas, así como la actividad económica y financiera. No obstante, a partir del desarrollo de nuevos paradigmas científicos, el Demonio de Laplace se ha encontrado con algunos límites.

Del determinismo al indeterminismo: el fin de la certidumbre

La lógica de la predicción tuvo un especial éxito mientras se entendía el universo en términos de sistemas lineales, asentados en una relación estable causa-efecto. Pero, cuando llegaron la teoría del caos y la mecánica cuántica a desafiar la linealidad de todos los sistemas, el campo científico también cuestionó la insistencia de aplicar la lógica de la predicción en todo lo que conocemos.

A muy grandes rasgos y entre otras cosas, hubo un cambio de paradigma a partir de considerar que en los sistemas no lineales (que son los sistemas complejos, de comportamientos caóticos y no cíclicos, como en los seres humanos), el estado inicial no es igual al estado final ni lo determina, con lo cual, son sistemas que no puede ser predichos.

En el terreno de la ciencia, el universo y la naturaleza en general dejan de ser concebidos como un conjunto de leyes de cobertura general, preestablecidas por un ser exterior. Así es cómo a partir de los inicios del siglo XX, hay un giro importante donde se considera que, aunque es posible calcular probabilidades, siempre puede haber fallas de predicción. A partir de esto, algunos autores consideran que se inaugura una época marcada por el fin de la certidumbre, sobre todo en las ciencias humanas y sociales.

Referencias bibliográficas:

  • Trainini, J. (2003). Hacia la necesidad de un nuevo paradigma médico. Revista Argentina de Cardiología, 71(6): 439-445.
  • Calabrese, J. L. (1999). Ampliando las fronteras del reduccionismo. Deducción y sistemas no lineales. Psicoanálisis APdeBA, XXI (3): 431-453.
  • Wallerstein, IM (1999). Las ciencias sociales y las humanidades en los umbrales del siglo XXI. El fin de la certidumbre en las ciencias sociales. UNAM: México.