Este trastorno de ansiedad es una de las fobias hacia los animales más extendidas. Public Domain Pictures.

Si bien es cierto que las serpientes gozan de poca fama entre las personas y que las historias sobre ellas les han valido la fama de animales muy peligrosos, la realidad es que contadas ocasiones la coincidencia con una serpiente supone una amenaza real para la vida de la persona.

A pesar de esto, la ofidiofobia o fobia a las serpientes es una de las fobias específicas más comunes a nivel mundial. A lo largo de este artículo veremos en qué consiste y cómo se manifiesta, así como sus posibles causas y tratamientos más efectivos.

¿Qué es la ofidiofobia?

Por ofidiofobia se entiende el trastorno de ansiedad específico en el que la persona experimenta un miedo exacerbado, irracional e incontrolable hacia las serpientes. Aunque experimentar cierto grado de temor en presencia de uno de estos reptiles es algo absolutamente natural, en la ofidiofobia el temor debe ser injustificado y exagerado en comparación con la amenaza real que supone la situación.

Algunas claves que nos ayudan a poder diferenciar entre un miedo normal y adaptativo a las serpientes y una fobia es el comportamiento que la presenta la persona ante situaciones en las que el animal no supone un peligro. Estas situaciones pueden ir desde el temor experimentado al verlas en un zoológico, hasta la experimentación de síntomas ansiosos simplemente al ver una foto o una reproducción de juguete.

La fobia a las serpientes u ofidiofobia se encuentra dentro de otro tipo de fobia algo más generalizada: la herpetofobia, la cual se incluye dentro de las zoofobias. La herpetofobia hace referencia al miedo intenso y exagerado a cualquier tipo de reptil.

¿Qué síntomas presenta?

Al igual que el resto de fobias o trastornos de ansiedad específicos, la ofidiofobia posee una serie de síntomas propios de este tipo de alteraciones. La sintomatología de estas puede dividirse en tres grandes grupos: síntomas físicos, síntomas cognitivos y síntomas conductuales.

Como es habitual en todo tipo de afecciones, no existe un patrón común y rígido de síntomas, sino que estos pueden variar tanto en su incidencia como en su grado de intensidad. Estas diferencias individuales en la manifestación de los síntomas cambiarán según la intensidad del temor que experimente la persona.

1. Síntomas físicos

Cuando una persona con ofidiofobia se encuentra en una situación en la que se vea envuelta la aparición de cualquier tipo de serpiente, se desencadenará automáticamente una hiperactividad del sistema nervioso autónomo.

Esta hiperactividad genera una reacción en el organismo el cual sufre una gran cantidad de cambios y alteraciones. Dentro de estos cambios encontramos los siguientes.

  • Aceleración del ritmo cardíaco.
  • Sensación de vértigo y mareos.
  • Náuseas.
  • Temblores incontrolables.
  • Sensación de asfixia.
  • Aumento de la sudoración.
  • Sensación de presión en el pecho.
  • Confusión.
  • Síncopes o desfallecimientos.
  • Alteraciones gastro-intestinales.

2. Síntomas cognitivos

Para que lo síntomas físicos puedan aparecer ante la presencia de una serpiente, la persona debe de poseer también una serie de síntomas cognitivos previos. Esta sintomatología cognitiva se da por una asociación del estímulo fóbico con una serie de ideas y creencias irracionales acerca de estos reptiles.

Estàs creencias distorsionadas favorecen el desarrollo de la fobia, viéndose reflejados de la siguiente manera.

  • Creencias y pensamientos intrusivos, involuntarios e incontrolables en relación con las serpientes.
  • Imágenes mentales desagradables y aversivas.
  • Especulaciones obsesivas asociadas a las serpientes.
  • Temor a no poder gestionar la situación adecuadamente y acabar perdiendo el control.
  • Sensación de irrealidad.

3. Síntomas conductuales

Finalmente, como en todas las afecciones en la que el miedo y la ansiedad superan el control de la persona, la ofidiofobia también incluye una serie de síntomas conductuales que se aparecen como respuesta al avistamiento o percepción del estímulo aversivo.

Estos actos se llevan a cabo con la intención de o bien evitar directamente la situación que provoca malestar, o bien escapar lo más rápidamente una vez ha aparecido el estímulo aversivo. Estas conductas son conocidas como conductas de escape y de evitación.

Los comportamientos conocidos como conductas de evitación se llevan a cabo con la intención de esquivar el encuentro con cualquier tipo de serpiente. En ellas la persona efectúa todo tipo de conductas para eludir al estímulo objeto de la fobia y así no llegar a experimentar las sensaciones de angustia y ansiedad que esta le provoca.

Por ejemplo, estas conductas de evitación pueden verse reflejadas en la evitación o negativa constante de visitar zoológicos o cualquier tipo de instalación en la que puedan aparecer estos reptiles; así como evitar viajar a países exóticos.

Finalmente, las conductas de escape aparecen cuando la persona no ha podido evitar encontrarse con el estímulo fóbico, y una vez experimentada la sensación de malestar llevará a cabo todo tipo de conductas que le permitan escapar de la situación actual lo más pronto y rápido posible.

¿Qué causa esta fobia?

Uno de los rasgos principales que caracteriza a las fobias es la imposibilidad, en la mayoría de los casos, de definir el origen concreto de una fobia. Sin embargo, existen una serie de factores que pueden facilitar la aparición, desarrollo y mantenimiento de una fobia.

Alguien con una predisposición genética a sufrir en mayor medida los efectos del estrés, acompañado de la vivencia de una experiencia altamente traumática o con una carga emocional muy elevada en la que el estímulo aversivo (en este caso las serpientes) tenga un papel relevante, puede ser mucho más vulnerable a la hora de desarrollar una fobia.

No obstante, en el caso concreto de las serpientes, existen algunas teorías que exponen otros factores, además de la genética y la vivencia traumática, que pueden justificar el miedo intenso que una persona sienta hacia estas.

La primera teoría apunta hacia la idea de que la ofidiofobia tiene un fundamento evolutivo que no ha llegado a desaparecer en algunas personas. Estas hipótesis sostienen que antiguamente el peligro que las serpientes suponían para la integridad física de los humanos era mucho más elevado, por lo que la sensación de alerta y peligro hacia este reptil era mucho más intensa. Esta sensación habría perdurado hasta la actualidad en algunas de estas personas que padecen ofidiofobia.

Por otra parte, la mitología que rodea a este animal y la simbología que a él se le asocia facilitan el desarrollo y mantenimiento de estos miedos y creencias irracionales y aversivas con respecto a las serpientes.

¿Existe un tratamiento?

En el caso de que la persona sufra una ofidiofobia real, y no un miedo normal a las serpientes, una tratamiento adecuado puede reducir, e incluso eliminar, la respuesta de ansiedad asociada al estímulo aversivo. La alta efectividad de las intervenciones psicológicas en el tratamiento de las fobias las han convertido en el método de elección principal a la hora de aliviar los síntomas.

La terapia cognitivo-conductual en la cual mediante la reestructuración cognitiva, se modifiquen los pensamientos distorsionados del paciente así como técnicas como la desensibilización sistemática o la exposición en vivo, y el entrenamiento en técnicas de relajación, resulta de gran efectividad y suelen tener resultados muy satisfactorios sobre el paciente.