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Si por algo hemos sufrido en la Navidad, ha sido por las comidas y cenas familiares, una tras otra. Por esta razón, el centro de todas las interacciones en estas fiestas es esa mesa en la que todos nos reunimos, nos ponemos al día, comemos, reímos y festejamos.

Pero no todas las mesas son iguales, ni tampoco todos los sitios alrededor. La disposición espacial ejerce diferentes influencias en las personas; en su nivel de participación y su naturaleza. Ese es objeto de estudio de la psicología ambiental y de la psicología de los grupos, disciplinas que han detallado qué efectos produce tu posición en la mesa.

Tipos de disposiciones en el espacio

En cuanto a variedad de disposiciones en el espacio, se distinguen tres clásicas: la focalizada, la sociófuga y la sociópeta.

1. Focalizada

Todos los asientos se orientan en una dirección concreta. Con esta disposición se potencia la atención a un foco y se disminuye la interacción entre los usuarios; la participación es del foco a los usuarios y viceversa. Esta es la típica orientación de las aulas de colegio, en la que se pide a los alumnos que atiendan al profesor y no hablen entre ellos.

2. Sociófuga

Todos los asientos se orientan hacia el exterior. Al disponerse así, los usuarios se dan la espalda mutuamente, así que se limita la comunicación interpersonal. La poca interacción que se da en esta disposición tiende a ser a nivel intrapersonal y dirigida a uno mismo. Aunque no es habitual, sí que se recurre a a disposiciones sociófugas, por ejemplo en algunas corrientes de psicoanálisis en las que el paciente está de espaldas al psicoterapeuta, facilitando la introspección.

3. Sociópetas

Todos los asientos se orientan hacia el interior. Este caso es totalmente contrario; los usuarios se orientan entre ellos, facilitando la comunicación interpersonal y llevándola hacia la intragrupalidad. Para procesos de confianza y cohesión es fundamental, por las facilidades que promueve para la interacción y el intercambio. Es la más típica en nuestra sociedad en reuniones grupales, donde el foco es el mismo grupo.

Disposición Sociópeta: la más habitual en la vida diaria

Ahora bien, de todas estas disposiciones, la que más encontramos en nuestra vida diaria es la sociópeta

Todos nos reunimos en mesas bien para estar con amigos, con la familia o en reuniones del trabajo. Ello hace que la disposición sociópeta sea la más influyente en los ámbitos de nuestras vidas y de la que más partido podemos sacar el conocerla. Dentro de una disposición sociópeta según dónde te sitúes no se participa de la misma forma, ni tampoco con quién. Si la orientación tiene sus efectos, también los tiene la geometría.

Cuadrada

Una mesa cuadrada tiene los cuatro lados iguales, así que todas las personas tienen la misma opción de hablar al grupo y no parece que se marquen grandes diferencias. Sin embargo, sí que influye en relaciones más pequeñas, en díadas o tríadas. Las personas que se sientan al lado, es decir, en asientos contiguos tienden a cooperar, a darse refuerzo mutuo y a estar de acuerdo. En cambio, en asientos opuestos se tiende a la competición, favoreciendo desacuerdos y cuestionamientos. Eso sí, en tanto una disposición como en otra, hay mayor grado de interacción que si nos sentamos en las esquinas.

Rectangular

En las mesas rectangulares hay dos lados más estrechos donde se da el efecto cabecera: al ocupar esta posición se confiere más estatus. En la cabecera no hay tanta facilidad de comunicación como en el medio de los lados amplios, ya que limita el contacto visual y cuesta más que te vean. No obstante, al hablar se atrae con mayor facilidad la atención, ya que las mismas fugas de la mesa dirigen la mirada hacia la cabecera y se facilita a la persona como foco. En cuanto a los lados amplios, si alguien está en el centro, es muestra de que esa persona quiere implicarse e interaccionar. En cambio, aquellos de la esquina prefieren mantenerse al margen, ver qué se cuece primero y después ya intervendrán –o no-. Se facilitan así roles de participante e iniciador en el centro y de observador y seguidor en las esquinas.

Circular

En las disposiciones circulares la orientación de los asientos no cambia tan drásticamente como en las formas geométricas más rígidas, como la cuadrada y rectangular. Debido a ello, los efectos anteriores tienden a disminuir, por ejemplo, no hay ubicación que denote mayor estatus, ni un lugar en el que uno pueda resguardarse, ya que todos están igual de expuestos. Sin embargo, se da el efecto Steinzor, por el que se tiende a interactuar en mayor grado con las personas que uno tiene en frente, por tener un mayor contacto ocular; así que si tienes algo pendiente que decir a alguien, siéntate delante, que te ayudará.

Otros factores ambientales

Otros factores ambientales de la ecología grupal pueden ser la temperatura, que a altos niveles promueve la irritabilidad o el ruido como causa de estrés. Incluso el mismo tamaño de una sala puede influir según el número de personas, ya que no es lo mismo siendo cinco, hacer la reunión en un gran salón o en una pequeña sala. Pero de todos ellos, el más controlable es dónde nos sentamos y, quién sabe, puede que para las próximas navidades queramos cambiar de lugar