¿Existe relación entre la depresión y la rumiación psicológica (la tendencia a tener pensamientos recurrentes que no nos podemos sacar de la cabeza)? Diversos estudios han intentado desvelar la respuesta a esta pregunta. En este artículo te traemos una teoría que explica con detalle qué relación existe entre la depresión y un estilo rumiativo, la teoría de Susan Nolen-Hoeksema.

Además, acudimos a una revisión que analiza las conclusiones de 59 estudios de neuroimagen funcional, y concretamos los resultados a los que llegaron sobre esta cuestión.

Relación entre la depresión y la rumiación: la teoría de Nolen-Hoeksema

Si indagamos dentro del grupo de teorías explicativas de la depresión, encontramos una de ellas que establece una relación entre la depresión y la rumiación. Esta es la teoría de los estilos de respuesta, propuesta por Susan Nolen-Hoeksema (1959 - 2013) en el año 1991. Nolen-Hoeksema fue una profesora estadounidense de psicología en la Universidad de Yale (Estados Unidos).

Concretamente, lo que dice Nolen-Hoeksema en su teoría de los estilos de respuesta es que existen unos determinados factores que determinan el curso de la depresión; estos factores tienen que ver con la manera en la que el sujeto responde a los primeros síntomas de la depresión. Dicha respuesta, también denominada “estilo rumiativo”, influye en cuánto dura la depresión y en cómo de grave es esta.

Así, concretando aún más, la autora explica que un estilo de respuesta rumiativo en la depresión, mantiene o exacerba los síntomas de la misma.

Es decir, según esta autora, la relación entre la depresión y la rumiación es la siguiente: la rumiación de los síntomas depresivos cronifica la depresión, además de exacerbar sus síntomas en ciertas ocasiones. Lo contrario ocurre con un estilo activo basado en la distracción o la solución de problemas.

Estilo de respuesta rumiativo

Pero, ¿qué es un estilo de respuesta rumiativo? Consiste en el proceso mental de focalizar nuestra atención a los síntomas del trastorno y a las implicaciones de los mismos en nuestra persona, sin hacer nada para aliviar dichos síntomas.

Es decir, se trata de un proceso a partir del cual no se ponen en marcha estrategias de afrontamiento; en palabras más sencillas, se trata de “darle vueltas” a las cosas, sin dejar de pensar en ellas, preocupándose por ellas, sin ocuparse de las mismas ni hacer nada para cambiarlas. Sería como “entrar en bucle”.

Por otro lado, la autora de la teoría que postula una relación entre la depresión y la rumiación, atribuye el origen del estilo rumiativo a un aprendizaje infantil por modelado (a través de modelos, por ejemplo los padres, que también manifiestan un estilo rumiativo), sumado a prácticas de socialización que no aportan a la persona un repertorio de conductas más adaptativas, necesarias para hacer frente a la depresión. Así, estos dos factores explicarían el origen del estilo rumiativo.

¿Cómo influye la rumiación en la depresión?

S. Nolen-Hoeksema va más allá con su teoría para entender la relación entre la depresión y la rumiación, y propone una serie de mecanismos que explicarían los efectos negativos del estilo rumiativo en la depresión. ¿Cuáles son estos mecanismos? Se trata de cuatro:

1. Círculos viciosos

El primer mecanismo que explica por qué un estilo rumiativo en la depresión conlleva efectos negativos para la persona tiene que ver con los círculos viciosos, que se producen entre el estado de ánimo deprimido y las cogniciones negativas.

Así, entramos “en bucle” de la siguiente manera: nuestro estado de ánimo es depresivo, lo que afecta a nuestro pensamiento con más cogniciones negativas; a su vez, dichas cogniciones aumentan el estado de ánimo deprimido (y ambos elementos se retroalimentan).

2. No generación de soluciones efectivas

Por otro lado, otro de los mecanismos que explica la relación entre la depresión y la rumiación, es la disminución de soluciones efectivas a los problemas del día a día.

Es decir, generamos menos soluciones efectivas a los problemas (o incluso ninguna), ya que en lugar de pensar en estas soluciones, le damos vueltas a los problemas (estilo rumiativo).

3. Interferencia

El cuarto de los mecanismos que nos permite comprender la relación entre la depresión y la rumiación es la interferencia que se produce con las conductas instrumentales que nos aportarían un refuerzo positivo, así como una sensación de control.

Es decir, el estilo rumiativo dificulta la aparición de estas conductas (o interfiere en su funcionamiento), además de impedir la sensación de control necesaria en los trastornos depresivos y que nos permitiría avanzar dentro del trastorno.

4. Debilitamiento del apoyo social

Finalmente, se produce un debilitamiento del apoyo social, lo que se traduce en rechazo por parte de los demás, o incluso críticas a uno mismo.

Esto es lógico de entender ya que, cuando nuestra interpretación de la realidad y nuestro mecanismo de afrontamiento ante la vida se basan en un constante estilo rumiativo, al final las personas de nuestro alrededor se cansan de estas conductas y se alejan, porque ven que no hacemos nada para afrontar la depresión (ni buscar ayuda, ni relativizar las cosas o darles la importancia que se merecen, ni reconocer que tenemos un problema…).

Investigación y resultados

Siguiendo la teoría de Susan Nolen-Hoeksema, que apuesta por una relación entre la depresión y la rumiación, se llevaron a cabo una serie de estudios experimentales sobre las respuestas rumiativas. Los resultados de los mismos fueron los siguientes.

1. Tipo de atribuciones

Las personas con un estilo rumiativo realizan un mayor número de atribuciones negativas y globales a todo aquello que les sucede (es decir, atribuciones causales).

2. Accesibilidad a los recuerdos

La accesibilidad a los recuerdos negativos en este tipo de personas es mayor que en las personas sin un estilo rumiativo.

3. Pesimismo

Existe un pesimismo y una interpretación negativa de la realidad sesgada, en las personas con un estilo rumiativo en el contexto de una depresión.

4. Soluciones interpersonales pobres

Finalmente, estas personas generan soluciones interpersonales más pobres, con lo cual menos eficaces (por ejemplo ante un conflicto con otra persona).

Revisión científica: ¿qué dicen las neurociencias?

Más allá de la teoría del estilo rumiativo de S. Nolen-Hoeksema, hemos acudido, para entender un poco más la relación entre la depresión y la rumiación, a una revisión científica realizada en 2016 por Rayner, Jackson y Wilson, que analiza los hallazgos de hasta 59 estudios de neuroimagen funcional en adultos con depresión unipolar.

Dicha revisión, analiza, además, la relación entre las redes cerebrales implicadas en los procesos cognitivos durante un trastorno depresivo y los síntomas del trastorno. Concretamente, analiza qué relación existe entre el funcionamiento anómalo de estas estructuras cerebrales, y los síntomas depresivos.

Resultados

Los resultados de esta revisión señalan que existen dos redes neurocognitivas diferentes, que pueden explicar en gran parte los síntomas de la depresión. Estas dos redes son: la red de la memoria autobiográfica (AMN), y la red del control cognitivo (CCN).

Concretamente, lo que se halló a través de esta revisión es que la hiperactividad de la primera red, la red de la memoria autobiográfica, se relaciona con tres tipos de síntomas en los pacientes depresivos: la rumiación, la autoculpa y la crianza patológica de los hijos.

Por otro lado, se encontró que la hipoactivación o el funcionamiento anómalo de la otra red, la red del control cognitivo, se relaciona con los siguientes síntomas en este tipo de pacientes: pensamientos automáticos negativos (los famosos “PAN’s” de Aaron Beck), distorsiones cognitivas y baja concentración.

Además, cabe señalar que la configuración de estas redes puede modificarse a lo largo del tiempo en las personas; esto se relaciona también con una variación en los síntomas depresivos a lo largo del tiempo (es decir, con un curso fluctuante de la depresión).

Redes neurocognitivas y depresión

Según esta revisión, podemos decir que la depresión, además de ser un trastorno multifactorial, donde intervienen factores biológicos, sociales, psicológicos… también podría encuadrarse como un trastorno de las redes neurocognitivas, lo que hace vincular la neurobiología con la práctica psiquiátrica.

Esto puede ser de gran ayuda para los investigadores, los médicos, los psicólogos, etc., y abrir un camino desde la perspectiva de las neurociencias, que nos ayude a entender y tratar este y más trastornos mentales en un futuro.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • García Cruz, R, Valencia Ortiz, A.I., Hernández-Martínez, A. y Rocha Sánchez, T.E. (2017). Pensamiento rumiativo y depresión entre estudiantes universitarios: repensando el impacto del género. Interamerican Journal of Psychology, 51(3): 406-416.
  • Rayner, G., Jackson, G. & Wilson, S. (2016). Cognition-related brain networks underpin the symptoms of unipolar depression: Evidence from a systematic review. Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 61: 53-65.